“Marimonda del Barrio Abajo”: arte Uniautónoma presente en el Museo a Cielo Abierto de Barranquilla

Las calles con valor histórico de Barranquilla hoy tienen una nueva cara. En Barrio Abajo, específicamente en la calle 41 entre carreras 53B y 52, el arte urbano se convirtió en protagonista a través del Museo a Cielo Abierto, un proyecto que resignifica el espacio público y fortalece el tejido social desde el color, la memoria y la participación ciudadana.

La iniciativa es impulsada por la Alcaldía de Barranquilla, en alianza con la Corporación Tierra S.O.S. y con el apoyo de la Fundación Pintuco, en el marco de la tercera versión del Festival de Muralismo, un proyecto de ciudad que destaca el talento local, departamental y nacional.

Más de 40 artistas intervinieron cerca de 4.500 metros cuadrados del sector, dando vida a alrededor de 50 murales de gran formato que hoy consolidan a Barrio Abajo como una auténtica galería a cielo abierto, donde el arte dialoga con la historia, la comunidad y el espacio urbano. El proceso culminó con el Festival de Muralismo, realizado del 30 de enero al 1 de febrero, con arte en vivo, recorridos guiados y muestras gastronómicas abiertas al público.

Uno de los protagonistas de esta iniciativa es Néstor Loaiza, docente catedrático de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño de la Universidad Autónoma del Caribe, quien se desempeñó como coordinador artístico del proyecto y además participó como muralista con la obra “Marimonda del Barrio Abajo”.

El proyecto no nace desde la estética propiamente. Todo parte de lo que nosotros llamamos los dolores de la comunidad, es decir, aquello que el barrio siente, recuerda y necesita expresar”, explicó Loaiza. A partir de este ejercicio participativo con la comunidad y entidades culturales, se definieron las vocaciones o temáticas que orientaron las obras.

En esta edición, los murales abordaron categorías como Carnaval, Personajes, Río, Industria, Raíces, Tradición, Arquitectura y Patrimonio, Deportes, y Letras y Literatura, permitiendo una lectura integral de la identidad cultural del sector y de su memoria colectiva.

La convocatoria fue abierta y recibió más de 200 artistas profesionales y emergentes, de los cuales 36 fueron seleccionados para desarrollar los murales principales. Como parte del enfoque formativo del proyecto, artistas emergentes que no quedaron seleccionados fueron vinculados como auxiliares, bajo un modelo de aprendizaje y remuneración. “Aquí no solo se pinta un muro; el compromiso es que el artista emergente aprenda, se nutra del proceso y luego pueda desarrollar su propia propuesta”, señaló el coordinador artístico.

Desde su lenguaje visual, Loaiza aportó una obra profundamente ligada al patrimonio y a la tradición popular del barrio. “Marimonda del Barrio Abajo” integra tipografía, símbolos festivos y elementos identitarios del territorio.

Mi trabajo siempre está matriculado con la arquitectura y el paisaje urbano de Barranquilla; mi intención es que el mural dialogue con su entorno y con su historia”, afirmó el docente.

Además de su rol como artista, Loaiza resaltó el impacto social del proyecto: “La gente ve los murales y dice ‘qué bonito’, pero detrás hay una estructura social impresionante. Esto fortalece el tejido social, genera apropiación del espacio y devuelve el orgullo a la comunidad”.

Más allá del impacto visual, el Museo a Cielo Abierto de Barrio Abajo se consolida como un modelo de recuperación urbana y participación ciudadana, demostrando que el arte, cuando se articula con la comunidad, la academia y las instituciones, se convierte en una herramienta real de transformación social y cultural.

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