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A mediados de julio de 2019, CNN Bussiness y otros medios internacionales anunciaron la aparición de Libra, la criptomoneda de Facebook. De acuerdo con lo publicado en ese entonces, Libra representaría un cambio radical en el comercio y las finanzas globales, convirtiéndose en una nueva forma de enviar dinero y de efectuar pagos.

 

Algo similar se prometió hace aproximadamente diez años con la llegada de Bitcoin, luego con Etherium y otras monedas electrónicas de las que mucho se ha hablado, para bien o para mal. 

 

A estas alturas, ya no importa cómo se llaman ni su precio, sino qué tan confiables son y si algún día desplazarán a la moneda impresa. Si estás pensando en invertir en este tipo de moneda tómate tu tiempo, lee detenidamente y reflexiona al respecto. Uno de los expertos en la materia, adscrito a la Universidad Autónoma del Caribe, expone su punto de vista y explica con detalles todo lo relacionado con este tema. 

 

Empecemos por el principio.

Según la información disponible en los distintos portales cibernéticos sobre las criptomonedas, entre las ventajas que ofrece esta economía basada en la informática están los pagos que se realizan en criptodivisas, los cuales se formalizan de forma instantánea.

 

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Segundo: no existen intermediarios, por lo que las transacciones se realizan de una persona a otra y eso significa que se le acabó el negocio a los bancos y a los puntos de pago. 

 

Se habla también de lo simple que es el procedimiento para pagar en esta modalidad, lo que requiere de escanear el código QR de la persona que recibirá el dinero e indicar la cantidad, lo que se puede hacer desde cualquier smartphone y donde quiera que estés. Además, los bajos impuestos por cada operación y por envío de dinero al exterior representan otro atractivo, así como la descentralización de las criptodivisas, por lo que no hay entidad del Estado -en ningún país- que puede ejercer control sobre ellas. 

Como si fuera poco, se ha hecho alarde de la seguridad de los sistemas criptográficos, pues, al parecer, han sido muy pocos los fallos en este sentido. Incluso se ostenta de un nivel de privacidad de los usuarios que dista mucho de lo que ocurre con las cuentas bancarias y tarjetas de crédito. Suena casi perfecto, pero…

 

Aterricemos.

Jorge Mario Ortega De la Rosa es docente del programa de Negocios y Finanzas Internacionales de la Facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables, en Uniautónoma. A su cargo tiene la asignatura de Finanzas Internacionales, cuyos temas a tratar son los riesgos cambiarios, el mercado de divisas y los derivados, incluyendo el modo de operatividad de las criptomonedas, lo que también se especifica en la cátedra de Moneda y Banca, también dictada en nuestra universidad.

 

Para empezar y conforme Ortega De La Rosa, hay una controversia permanente al respecto debido a la publicidad atractiva que logra convencer a personas que no saben mucho del tema, por lo que es necesario definir qué significa invertir en una moneda electrónica.

 

“La palabra inversión implica que existe cierto grado de confianza respecto a un depósito de valor a lo largo del tiempo. Principalmente, ese vehículo de inversión debe permitir, al menos, proteger el dinero de la pérdida del valor debido a la inflación”, dice Ortega De La Rosa, profesional en finanzas internacionales.

 

“Uno esperaría cierto nivel de confianza, observado en el histórico y en los activos que representa ese título invertido, como en el CDT -por ejemplo- que cuenta con el respaldo de un banco y de toda una legislación que lo protege”, agrega el también magíster en economía, quien también cita al retorno como factor protector contra la pérdida de la inflación.

 

En el caso de las criptomonedas, “estas cumplen tres funciones económicas: medio de cambio, depósito de valor y unidad de medida. Pero, en este momento tienen una dificultad para poder represesentar el depósito de valor, debido a la gran fluctuación o a la constante variación de su precio en términos de otra moneda, como el dólar”, contrasta Ortega De La Rosa.

 

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Este consultor en finanzas corporativas indica que ni Bitcoin, Etherium o Dash -o cualquiera de las cerca de 2 mil criptomonedas que existen en el momento- cumplen con la función de mantener el valor, pues, no es tanto la variación (lo que se da en todas las monedas) sino el nivel del cambio y es que mientras el Dólar o el Euro fluctúan todos los días –porcentualmente- el 0.2 ó 0.3 por ciento, las criptomonedas los hacen en un 2,3, 4 o 5 por ciento. 

 

“Si un día es fuerte cuando una moneda convencional fluctúa el 0.5 frente al dólar, lo es mucho más si la magnitud del cambio es similar al de las criptomonedas”, añade Ortega De La Rosa y básicamente es esa inestabilidad lo que hace no confiable este mercado.

 

Los problemas que representa este modo de inversión no terminan en ese punto, ya que “como unidad de medida de precio para bienes y servicios, ya que también afectaría diariamente al inventario de computadores portátiles o ropa, aunque en países como Finlandia ya hay un tema tecnológico bastante avanzado que garantiza un poco el orden al respecto, pero a lo largo y ancho del mundo no se reflejará el intercambio”, sostiene el experto.

 

Ortega De La Rosa afirma que existen tarjetas de crédito que representan criptomonedas, pero “recordemos que funcionen en términos de dólares, lo que quiere decir que en realidad el intercambio se está dando en dólares y que en un momento determinado se puede intercambiar por criptomonedas, lo cual es diferente”, explica. 

 

Aparte de lo anterior, “ninguna de las criptomonedas será confiable, porque la tecnología del blockchain -en la que se basa la creación electrónica de estas monedas- no es centralizada, por lo que no existe forma de tracear ninguna de las transacciones, ni existe un ente que valide su confiabilidad. Uno confía en la misma tecnología sobre la verácidad de la transacción, de que se va a compensar, porque se escribe el intercambio y se da, además de que es difícil de que una persona pueda robar”, reconoce Ortega De La Rosa.

 

No obstante lo mencionado, el entrevistado aclara que la pregunta sería cuáles son las que tienen mayor utilización, pues es lo que determina la capitalización y los volúmenes de transacción y ellas son Bitcoin, líder; Etherium y Dash. Es así como si mide dichos aspectos, información que aparece en el sitio web Cryptocurrency Market. En cuanto a los millones de dólares que representa, es el resultado de la multiplicación de la cantidad de criptomonedas por el valor del dólar.

 

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¿Y el marco legal?

Como si no fuera suficiente tanta incertidumbre e inestabilidad, Ortega De La Rosa, siendo además doctor en estudios políticos, dice que no hay leyes que protejan el capital de quienes han invertido en criptomonedas. De hecho, “no puede haberlas porque no se puede proteger la existencia. Si existe alguna forma de demostrar fraude en este sentido, el marco legal en cada país entraría en una denuncia para demostrar el hecho doloso, pero no existe forma de vigilancia o control de seguimiento y trazabilidad de las transacciones, precisamente porque la tecnología no está centralizada, por lo que no se puede verificar en el largo y ancho de esas transacciones para hacer responsable a quienes roben”, puntualiza.

 

Al hablar de casos de robo, Ortega De La Rosa asevera que sí se han presentado, pero de forma esporádica, lo que, por lo menos, es una prueba de la seguridad de la que se ha ostentado hasta el momento.

 

Sobre el inminente paso del dinero en físico al electrónico, el docente confirma que ya es un hecho, pero “no estamos hablando de criptomonedas, “sino de un medio electrónico para la realización de transacciones. Una cosa es el dinero y otra los medios electrónicos. Ya es una realidad que con el tiempo vamos a dejar de utilizar el dinero. Hay países en los que la gente pasa semanas sin ver o tocar billetes y monedas, pero seguirá llamándose dinero, solo que se utilizarán formas electrónicas para pagar, como el celular”, asegura y advierte que es muy difícil que las criptomonedas reemplacen al dinero que conocemos hoy en día, por la falta de respaldo y confiabilidad en las transacciones.

 

En lo referente a esos casos de quienes tuvieron éxito luego de haber invertido cierta cantidad en Bitcoin, Ortega De la Rosa opina que es algo relativo, sobre todo en mercados no regulados. “Todo dependerá del momento en el que se entre y se salga. Quien compró, en julio de 2016, un Bitcoin completo por 600 o 700 dólares, lo podría vender en 19 mil dólares hoy en día, una ganancia absurda. Pero si la persona entró un mes después, en el mismo año, hubiera perdido mucho dinero, lo que siempre pasará en las inversiones especulativas”, informa.

 

Es así que no hay una respuesta exacta para estos casos, sino la misma suerte que determina si ganarás en un casino. “Generalmente, las personas muy buenas en el análisis técnico y que tienen experiencias en estas actividades tendrán éxito a largo plazo”, anticipa el profesor.

 

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¿Algún día se caerá el negocio? “Nadie lo sabe”, responde Ortega De La Rosa, porque así como podría perfeccionarse, podría caer también. Son más los riesgos de la caída debido al desarrollo de la tecnología del blockchain, su mantenimiento y la minería de estas monedas. La razón de lo anterior es que se debe pagar por la generación de energía y por la obtención de recursos y de un hardware computacional bastante importante.

 

Ya que se está rompiendo el mito de la gran rentabilidad y la riqueza fácil, se debe mencionar un detalle que te hará poner los pies en la tierra otra vez y es que “el valor de todas estas emisiones es casi insignificante en los mercados financieros. Billones de dólares de Bitcoin no es mucha plata. Son un mercado pequeño en relación al mercado cambiario internacional”, dice Ortega De La Rosa.

 

Eso sí, la falta de respaldo de los bancos a las criptomonedas no significa que estas sean ilegales, no es recomendable y tampoco lo sería no reconocerlas. “Debe estudiarse primero, debe declararse primero ilegal y hasta ahora no se ha hecho”, encima el financista y reitera que el dólar, el euro u otra de las monedas físicas y tradicionales nunca van a dejar de existir para dar paso a Etherium, por ejemplo. 

 

Al contrario, “Bitcoin y el resto existen porque existe el Dólar, No hay una amenaza para las monedas legales. Está muy difícil siquiera contemplarlo”, concluye el experto y ampliamente conocedor del tema, quien además termina diciendo que no ha invertido en este tipo de moneda, ni lo haría ni lo hará, “porque hay muchas otras opciones y hay otras monedas apalancadas”.

 

Si quieres conocer más sobre criptomonedas, finanzas, el movimiento monetario internacional y temas relacionados con economía, la Universidad Autónoma del Caribe es el lugar indicado para ti. Contamos con una Facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables, en la que encontrarás programas como Negocios y Finanzas Internacionales, Administración de Empresas, Contaduría Pública, Administración Marítima y Fluvial, y Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras. JSN

 

 

 

 

 

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A pesar de que son vistos como una nueva tendencia en bioconstrucción, los techos verdes o terrazas verdes, se remontan a los años 500 a.c.. Su evolución actual se inició en Alemania en la década de 1960, extendiéndose en los últimos años al resto de Europa y en menor medida a Estados Unidos.

 

Por supuesto, no se trata de techos color verde. Lo anterior se refiere a los techos de edificaciones que se encuentran parcial o totalmente cubiertos de vegetación. Son azoteas que se cubren de tierra para plantar diferentes plantas en ella.

 

Los techos verdes pueden variar en tamaño y casi cualquier tipo de vegetación puede ser plantada en ellos, teniendo en cuenta las condiciones climatológicas a las que se verán enfrentadas. Gracias a estas plantaciones, se puede mejorar el clima al interior de la edificación y filtrar contaminantes del aire y la lluvia. Además, prolonga la vida del techo, reduce el riesgo de inundaciones y puede servir como una barrera acústica. 

 

En cuanto a costos, el techo verde podría aumentar el valor de un inmueble y hasta convertirse en el elemento clave de lo que podría llegar a ser un edificio autónomo. Hay techos que requieren de muchos más cuidados que otros. Hay algunos que demandan unas capas más delgadas y utilizan, principalmente, musgos y plantas resistentes a la falta de agua. A pesar de que estos proyectos deben ser dejados en manos de especialistas, se podrían implementar algunos a pequeña escala. 

 

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“Primero hay que buscar el tipo de vegetación para las terrazas, porque es una específica dependiendo la raíz, después de eso enfocarlas hacia el clima y las necesidades, nosotros acá en la Universidad lo que buscamos fue una vegetación que aguantara mucho tiempo sin agua y mucho contacto con el sol”, explica Andrea Daza, estudiante de la Universidad Autónoma del Caribe y miembro del semillero de investigación Arquitectura Bioclimática. 

 

Para lo anterior existe un manual que indica, de manera específica la plantación necesaria para cada condición. Según las investigaciones del semillero, se llegó a la conclusión de que las plantas que más se adecuan a Barranquilla son las Suculentas, que permiten el almacenamiento de agua en cantidades mucho mayores al resto de las plantas, como explica Andrea, estas “son una especie de cactus pero que le salen florecitas y soportan mucho tiempo sin agua y al contacto directo con el sol”. 

 

“La vegetación no se puede dejar al azar porque la idea de estas terrazas es lograr alcanzar un periodo largo en el tiempo para poder hacerle mantenimiento. La idea es que se mantengan solas porque si tenemos una terraza que requiere que se riegue dos veces al día, pues ya pierde su calidad de sostenible por la cantidad de agua que debe consumir”, expone el ingeniero industrial Jair Díaz, docente lider del semillero de investigación. 

 

En cuanto a las estructuras, existe una estándar que puede ser aplicada a casi todas las edificaciones; sin embargo, el espesor del sustrato (tierra negra donde se planta la vegetación) es el que varía en cada ocasión.

 

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“Este (el sustrato) puede ir desde 1,5 a 3,5 cm, es decir muy poquito, porque esto es una carga muerta que va a tener el edificio, que está diseñado para cierto peso y ahora, al ponerle una carga quieta ahí, el esfuerzo es mayor. Entre menos sustrato, mucho mejor para que se mantengan las plantas. La idea también es poder reutilizar las aguas negras que genera el edificio, no importa si es este, el académico (refiriéndose al bloque A de la Universidad Autónoma del Caribe, o si es una vivienda familiar”, explica el docente, magister en Energías Renovables y aspirante a doctor en Sostenibilidad. 

 

Por otra parte, las terrazas llevan debajo unas capas, que van a permitir el aislamiento del agua que las plantas generen, manteniendo la edificación libre de humedad. De las misma forma, hay que tener un control de las raíces que, como es natural, buscaran abrirse camino y podrían generar daños en la estructura.

 

Si te interesan temas relacionados con innovación en materia de diseños de construcciones, mejoras en edificaciones y la investigación, en la Universidad Autónoma del Caribe encontrarás todo el conocimiento que necesitas para ser un excelente profesional en Arquitectura, Diseño de Espacios y otras carreras que te pueden llevar al éxito. MMC

 

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Los proyectos a futuro que prometen dinamizar la economía regional también hacen parte de la lista de temas de interés que se desglosan en la Universidad Autónoma del Caribe. Por eso se llevó a cabo, este jueves 25 de julio, el workshop ‘Reflexiones académicas al plan de ordenamiento departamental, POT, del Atlántico: subregión costera’.

 

El Observatorio de Renovación Urbana, ORU, fue el punto de encuentro de este conversatorio orientado a estudiantes, docentes, egresados, empresarios y expertos interesados en esta temática. Funcionarios de la Gobernación del Atlántico y otras instituciones estatales también estuvieron presentes, así como personal en representación de otras universidades de la ciudad.

 

Desde las 8:00 de la mañana se dio inicio a la única ponencia en la que se explicó parte por parte del documento y cuánto se ha avanzado en lo establecido en él. Luego se informó sobre su marco de competencias, bajo la cobertura de la Ley 1454 de 2011.

 

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En otras palabras, el objetivo de esta charla fue exponer lo que se ha venido adelantando para potenciar el turismo, los sectores industriales y agropecuarios en esta parte el país; las estrategias que se han diseñado y analizado con la colaboración de un equipo de la Universidad de Nueva York, así como los mecanismos de gestión por aplicar, para poner en marcha tales proyectos.

 

En aras de que los presentes pudieran dimensionar lo que se tiene planeado, se dio una muestra del POT urbanístico para el corredor turístico de la zona norte del departamento, objeto del contrato No. 0121 de 2010, suscrito entre la Gobernación del Atlántico y la Universidad Autónoma del Caribe.

 

Este tipo de eventos también son desarrollados en Uniautónoma porque permiten su posicionamiento como entidad activa que participa en la toma de decisiones en cuanto al uso de suelo tanto del entorno inmediato como del distante.

 

De esta manera se va generando el conocimiento y su transferencia, mientras se refuerza la necesidad de involucrar a la academia a través del contacto con sus expertos. De acuerdo con el arquitecto y docente Pablo Yepes, siendo también el coordinador del ORU, las ventajas de tener estos espacios disponibles son las opiniones no sesgadas por la política, lo que da paso a un intercambio de ideas que generan desarrollo para la región Caribe. JSN

 

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