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Mirada sociológica sobre el Covid-19 y la violencia de género

Martes, 13 Julio 2021 13:04
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El mundo entero se ha enfrentado a un enemigo conocido por todos, aquel adversario difícil de acabar, se trata de la pandemia de COVID-19, la cual ha profundizado el estrés económico, social y según datos específicos ha intensificado la violencia, sobre todo en el ámbito doméstico. Desde que comenzó la emergencia sanitaria informes que han presentado quienes están en primera línea revelan que han aumentado los casos de violencia contra las mujeres y las niñas.

 

De acuerdo con la ONU los servicios esenciales como los refugios y las líneas de atención en los que se atiende a quienes padecen violencia en el hogar alcanzaron el limite de su capacidad en conjunto con la crisis de COVID-19. La Organización de las Naciones Unidas encontró que, a escala mundial, incluso antes de que comenzara la pandemia, una de cada tres mujeres sufría violencia física o sexual, en su mayoría, por parte de su pareja. Por tal motivo, desde la Universidad Autónoma del Caribe buscamos concientizarlos ante esta problemática que es más común de lo que parece.

 

La socióloga y docente de nuestra Casa de Estudios, Claudia Beltrán Romero explicó “la violencia de género es la expresión más clara de la cultura patriarcal, donde el poder es el determinante de la relación que se establece entre hombres y mujeres. Específicamente una relación de dominación masculina y de subordinación femenina en donde las mujeres carecen de relevancia y de valía frente a los hombres; este orden milenario, se ha incorporado en lo más profundo de nuestras estructuras mentales e instituciones sociales, llegando a considerarse como una relación “natural”, es decir, un orden de cosas que heredamos genéticamente”.

 

Igualmente, hizo énfasis en el tipo de “relación”, desigual por definición, en donde la violencia es la estrategia y la forma en la que se ha asegurado el ´statu quo´, históricamente en las múltiples culturas humanas. “Una violencia que aún es considerada una violencia privada, recordemos el famoso refrán “en peleas de marido y mujer nadie se debe meter”, precisamente porque como es una relación naturalizada, nadie pretende que tenga alguna transformación. Como ya se dijo, el patriarcado pervive y se reproduce culturalmente en la mente de la mayoría de los hombres y mujeres, y en sus interacciones han conformado instituciones sociales que la han sostenido históricamente”, añadió.

 

Desde la perspectiva sociológica Beltrán indicó que la iglesia, la escuela, el Estado, la producción, la política, los medios masivos, y por supuesto, la familia, son instituciones sociales profundamente patriarcales que difícilmente han sido permeadas por los derechos humanos de las mujeres o de las normas legales que pretenden reconocer esos derechos y proteger a las mujeres de las diferentes formas de violencia que se practican cotidianamente en las relaciones de género. Es decir, la ley va adelantada pero la cultura va atrasada.

 

“En el caso particular de la familia, hay un gran consenso al considerarla como el espacio donde las mujeres, desde la infancia hasta la adultez, corren los mayores riesgos de sufrir violencias. El hogar es el lugar del mundo más peligroso para las mujeres. Partiendo de esa premisa, el confinamiento al que fuimos sometidos por la necesidad de reducir el contagio de COVID-19, ha supuesto, una convivencia más estrecha y permanente de los miembros de las familias; por lo tanto, un incremento significativo en el riesgo que corren las mujeres de sufrir violencias de género ya sea por parte de sus familiares masculinos o por sus parejas. Las cifras de los casos denunciados lo comprueban”, señaló Claudia Beltrán.

 

La docente sostuvo que “pensar en soluciones que cambien esa situación, o por lo menos la mitiguen, nos devuelven a la premisa de que, en materia de violencia de género, las leyes van adelantadas y la cultura va atrasada; es decir, que, aunque las normas determinen el comportamiento tanto de personas como de instituciones, son humanos las que las “hacen” cumplir”.

 

Por último, Beltrán Romero dijo “considero que como este es un cambio cultural enorme, es necesario no solamente proteger a las mujeres de la violencia sufrida o inminente, sino que simultáneamente también se hagan transformaciones profundas en la educación formal y social, también transformar los relatos mediáticos que tanto refuerzan la cultura patriarcal. Adicionalmente, y de la mano de la ley establecer acciones afirmativas a favor de las mujeres, como la ley de cuotas para los cargos públicos, pues, a la ley le toca jalonar a la cultura”.

 

¿Qué hacer en caso de que se presente alguna eventualidad de este tipo?

Recuerde que la línea de atención de la Oficina de la Mujer y Equidad de Género en la ciudad es 155. El Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF) ofrece su línea de atención a casos que tengan relación con violencia intrafamiliar con niños, niñas y adolescentes marcando 141. También se puede acceder a la línea de atención a emergencias marcando 123 y el 122 es el contacto de la fiscalía. 

 

Por su parte, la Universidad Autónoma del Caribe cuenta con un grupo de psicólogos dispuestos para atender estos casos y brindarles orientación oportuna. Así mismo, Uniautónoma contamos con médicos en la oficina de Bienestar Universitario para apoyar a la comunidad educativa ante cualquier eventualidad. MMG

 

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