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Una vez iniciada la elaboración del Plan de Desarrollo del Departamento, desde de la gobernación del Atlántico, se ha empezado a dar despliegue a otras actividades de ese carácter, como la construcción del Comité Departamental de Discapacidad.

 

Para lo anterior, el Gran Salón de la Casa Club de la Universidad Autónoma del Caribe sirvió como escenario, este 4 de febrero: “una reunión en la que se anuncia la convocatoria para conformar este conglomerado, que se integrará por la gobernadora, secretarios de despacho y un representante por cada discapacidad reconocida por la ley -física, visual, auditiva, sordo-ceguera, intelectual, cognitiva y múltiple-”, dice Nini Cantillo, Alta Consejera Para la Inclusión Para la Población con Discapacidad.

 

La razón de ser de este grupo será “revisar la política pública del departamento y en cuanto a la discapacidad y hacerla cumplir, con integrantes que representan a los 22 municipios del Atlántico, entre los cuales se seleccionará uno para que sea su vocero. Además, habrá un representante de las víctimas del conflicto armado y uno de las organizaciones jurídicas que se dedican a trabajar por la población con discapacidad. En este orden de ideas tenemos 8 de la sociedad civil y otra parte que corresponde a lo gobernativo”, agrega Cantillo.

 

Además de los grupos referenciados, en el evento estuvo presente una comisión proveniente de Inclured, “una red de fundaciones u organizaciones que trabajan por el tema de discapacidad y que también están buscando tener su representación en otro espacio llamado Consejo Territorial de Planeación, que revisa el Plan de Desarrollo del Departamento, lo analizan y vigilan para el cumplimiento de las normas".

 

Durante una de las explicaciones, Cantillo mencionó la construcción de un importante centro comercial en Sabanalarga, el cual debe cumplir con las reglas e infraestructura adecuada para facilitar la vida a personas de todo tipo, con o sin discapacidades. De esta manera, la funcionaria aclaró la relación entre el compromiso de inclusión y el Plan de Desarrollo Departamental, en aras de hacer de esta parte del país un territorio conveniente para todos.

 

“Ahora mismo, ese consejo no tiene una persona que represente la población con discapacidad, Los vinculados a Inclured quieren hacer parte y tienen que presentar una terna, para que la gobernadora escoja quién se sentará en el Consejo Territorial de Planeación”, añadió Cantillo.

 

Inclusión desde otra perspectiva.

Por otro lado, Pablo Morales, asesor distrital, considera que esta iniciativa es importante por la unidad de las organizaciones de discapacidad. “Las poblaciones vulnerables requieren de trabajo en unidad. Se está haciendo incidencia pública y política”, señala Morales.

 

Respecto a la educación, las exigencias que, por décadas, se han dado en las universidades para el ingreso de aspirantes es algo que también debe cambiar, “lo que es responsabilidad de la Secretaría de Educación, pasando por los entes territoriales”, encimó.

 

Sin embargo y de acuerdo con Morales, Uniautónoma sobresale en este sentido, por ser una de las universidades en Barranquilla que más ha formado personas con discapacidad de todo tipo y “con una malla estudiantil adecuada para este propósito. Es excelente el trabajo de Uniautónoma, es un grano de arena en el apoyo a la educación. De hecho, Uniautónoma tiene asiento en el Comité Distrital de Discapacidad, por lo que los felicito”, señala.

 

Para la presidente y directora de Funindown, Luz Miriam Sastoque, siendo también coordinadora de Inclured, Uniautónoma “es la única universidad que le ha apostado a la población con discapacidad, específicamente a formar a quienes presentan Síndrome de Down. Le apostó a creer en que estas personas pueden desarrollarse y superarse”, destaca Sastoque.

 

Sastoque, madre de un adulto con Síndrome de Down y abuela de una menor con esta condición, indica que “se están abriendo más espacios y agrandando el grupo de participantes, más allá de las familias –como cuidadores. Por eso es que las universidades están siendo incluidas, algo que, si no lo hacemos, no lograremos una verdadera inclusión”, insiste.

 

Sobre los logros que puede tener alguien con esta clase de discapacidades, Sastoque dice que se “puede graduarse de bachiller. No será fácil pero tampoco imposible. Hay colegios en los que se gradúan en noveno grado. Un chico autista puede lograrlo, alguien con Síndrome de Down también”, asevera y recalca.

 

Por lo pronto, la líder de Funindown anticipa que desde ya se está trabajando para crear un proyecto que consiste en preparar al docente a trabajar con personas con discapacidad cognitiva, “que no sientan miedo. Prepararlos para este reto es más importantes de lo que se cree” termina. JSN

 

 

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Tomando un taller de emprendimiento como sub-propósito, se llevó a cabo –el miércoles 13 de noviembre- el Segundo Encuentro de Egresados con Discapacidad: Lleva tu Idea. ¡Deslimítate!, en el Salón Cayena de nuestra Casa Club.

 

El evento se dio a las 2:00 de la tarde, con el apoyo de la Fundación Fungir y la Fundación Gestión Integral Caribe, teniendo como objetivo primario la reintegración de este grupo –con algún tipo de discapacidad- entre la gran comunidad de egresados de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

En total, fueron siete los invitados de honor (uno con discapacidad visual; dos, auditiva y cuatro con Síndrome de Down) y todos contaron sus experiencias y logros una vez obtuvieron el título profesional, técnico o tecnólogo.

 

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Un caso digno de admirar.

Ramón Santiago, de 42 años, estudiaba ingeniería de Sistemas en Uniautónoma, pero en 2000 fue diagnosticado con ceguera progresiva. Por sugerencia del decano de la Facultad de Ingeniería, algunos profesores y personal de apoyo a los estudiantes decidieron reunirse para decidir qué hacer con su caso. La idea era no dejar que se retirara alguien que se destacaba, incluso al punto de ser escogido como monitor.

 

El resultado de esas reuniones fue homologar las asignaturas ya aprobadas por Santiago y, a través del proceso de transferencia interna, permitirle continuar con su preparación en el programa técnico de Análisis y Programación de Computadores.

 

“En ese tiempo, todavía tenía un porcentaje de visión y ampliaba la letra del computador; acudía a otros recursos como el oscurecimiento de la pantalla para poder trabajar de esa manera y así me la pasaba todo el día en el laboratorio y regresaba a la casa en el transporte. También utilizaba las lupas y prestaba más atención, a cambio de no poder escribir”, dice Santiago.

 

Luego de graduarse en Uniautónoma, el entrevistado estudió psicología y así Santiago rompe con las creencias erróneas como “para qué estudiar si tienes limitantes”, cómo alguna vez lo pensó este barranquillero, y esa fue otra forma de aplicar lo aprendido en nuestras aulas, pues “los test psicológicos los hacía en software y aplicaba también lo aprendido en mi segunda carrera”, complementa.

 

Más adelante y después de graduarse como psicólogo, empezó a trabajar en la Fundaver, entidad sin ánimo de lucro que se concentra en personas con casos como el suyo.

 

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Gracias al amor a la tecnología y lo aprendido en la Autónoma, pudo incursionar en el campo de la “tiflotecnología, es decir agregar softwares lectores de pantalla en computadores convencionales para que quienes no tengan una visión al 100 por ciento puedan desempeñarse independientemente en su profesión”, añade.

 

Hoy en día hace parte del programa de inscripción Diverser de la Universidad del Atlántico que tiene como objetivo fomentar la permanencia e inclusión de discapacitados a la educación superior y al mundo laboral. Con su experiencia ha inspirado a muchos más y logrado que siguieran su ejemplo.

 

Santiago cree que Uniautónoma fue “la primera universidad en trabajar siguiendo los propósitos de la inclusión, ya que desde 2013 se dio este giro a favor de esta población, porque el concepto de discapacidad hace 10 años era muy diferente al que se tiene ahora”, explica.

 

Aún así, “en esta universidad, se preocuparon desde mucho antes para que no me diera por vencido pese a mi condición y por eso pienso que Uniautónoma, sin proponérselo, sí dio el primer paso en este sentido”, encima Santiago.

 

A manera de consejo a quienes viven su situación, ya superada, Santiago manifiesta que “las barreras se las pone uno mismo y que -si nos proponemos a hacer las cosas- lo podremos todo y que las condiciones y oportunidades están dadas en este momento para aprovecharlas”, considera.

 

Al equipo humano de Uniautónoma le sugiere que “sigamos implementando todo lo necesario para la inclusión, que revisemos la infraestructura física para ver qué tan incluyente somos y luego ver cuál es la actitud de los docentes frente a la diversidad”, especifica.

 

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Pioneros.

Para Adriana Flores, directora de Fungir Caribe, es importante que se dé esta conexión entre esta fundación y la universidad, “porque este tipo de espacios es necesario. Estamos en un momento en el que se le debe apuntar al tema social”, opina.

 

Flores, además, informa que a través de esta estrategia se ha intervenido en la vida de –aproximadamente- 600 personas, con acciones lúdicas que los llevan a hacer cosas distintas e impulsa a generar dinero.

 

En cuanto a lo que piensa Santiago sobre Uniautónoma como institución pionera en este tema, Flores lo reafirma y es que es “esta es la única universidad en la ciudad que se encarga de hacer un proceso de inclusión y hacer que personas con estas condiciones salgan adelante”, sostiene.

 

En cuanto a los casos de discapacidad que reciben ayuda desde Fungir, Flores menciona a las cognitivas, de lenguaje, al Síndrome de Down; autismo, discapacidad por falta de movilidad o de conciencia. “La idea es que se le dé la oportunidad de ejercer alguna actividad –aunque sea con limitantes- a todo lo que tenga vida”, termina Flores. JSN

 

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“Para la Universidad Autónoma del Caribe es importante la presencia del Centro de Oportunidades de la Alcaldía de Barranquilla, pues esto le permite a nuestros egresados y estudiantes de último semestre hacer sus prácticas profesionales y vincularse al entorno laboral”, comentó Alba Ibáñez, coordinadora de Inclusión y Diversidad de Bienestar Institucional.

 

La Secretaria de Desarrollo Económico de la Alcaldía de Barranquilla en articulación con el Centro de Oportunidades, la Universidad Autónoma del Caribe y el Centro de Educación Permanente,CEP, dieron paso a la primera jornada de inscripción de hojas de vida para estudiantes y egresados en condición de discapacidad.

 

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Esta actividad tuvo su epicentro en las instalaciones del ‘CEP’ y contó con la asistencia de más de 20 personas entre estudiantes, egresados y padres de familia. La Autónoma, en su arduo trabajo por la inclusión social, auspicia estos espacios de inserción a la vida laboral de esta población.

 

A pesar de que en Colombia existe la Ley Estatutaria 1618 de 2013, que garantiza el pleno ejercicio de los derechos de las personas con discapacidad; y el gobierno brinda beneficios tributarios y sociales a las empresas que empleen a discapacitados, la mayoría de las ciudades del país y las compañías están en mora con el cumplimiento de esta norma.

 

“La Alcaldía tiene un programa de inclusión laboral para personas con discapacidad. Lo que buscamos en esta jornada es el registro de las hojas de vida en la plataforma del servicio público de empleo, con el fin de conocer las habilidades que ellos poseen y luego visitar las empresas para que le den oportunidades laborales a las personas con discapacidad”, aseguró José Luis Brieva, dinamizador de Inclusión, del Centro de Oportunidades de la Alcaldía de Barranquilla.

 

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La Universidad Autónoma del Caribe en su compromiso con los procesos de equidad e inclusión social, es una de las pocas Instituciones de Educación Superior en la región que abre sus puertas para mejorar de la calidad de vida de los discapacitados y de esta forma ayudarlos con el cumplimiento de su proyecto de vida.

 

“Nosotros, desde que ellos se inscriben en unos de nuestros programas, les damos las herramientas que se requieren. Este es un trabajo tripartito entre el estudiante, la universidad y los padres de familia que se vinculan en este proceso. A lo largo de su carrera le hacemos un acompañamiento para su vinculación laboral, para saber cual es el producto que se está sacando y corroborar la calidad de la educación que estamos ofreciendo”, terminó Alba Ibáñez. LLT

 

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Mediante la resolución N° 82443 la Superintendencia de Industria y Comercio otorgó una nueva patente de invención a los egresados Mario Villamizar Palacio y José Suárez Mejía y a la docente Gisella Borja Roncallo, en representación de la Universidad Autónoma del Caribe, por la creación denominada ‘Sistema de control para sillas de rueda eléctricas por medio de electrooculografía’.

 

La electrooculografía, en palabras sencillas, son las señales que se generan con el movimiento de los ojos. Esas señales se captan y con ellas se pueden hacer múltiples implicaciones, llevándose a la práctica con un proceso de adecuación de esas señales. 

 

Esta patente se une a la de invención otorgada a la creación ‘Electromiógrafo implementado en una prótesis de mano’ y a la de modelo de utilidad de un ‘Dispositivo robot para la detección de gases en espacios cerrados’.

 

El proyecto fue desarrollado dentro del grupo de investigación CEBI-UAC (Centro de Investigación de Bioingeniería), donde los jóvenes estudiantes de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones pudieron encontrar todos los recursos que en el momento necesitaron para desarrollar su invento, ya fueran económicos o académicos. “A nivel de los profesores encontramos en ellos un interés particular por el proyecto y eso generó que todo se diera más fácil, debido a que nos prestaban la ayuda adecuada en el momento requerido”, reconoce Mario Villamizar.

 

Dentro de las reivindicaciones concedidas por la SIC, se establecen los pasos del método para controlar una silla de ruedas mediante el movimiento ocular del usuario: 

- Obtener las señales electrooculográficas por medio de cinco electrodos colocados en el rostro del usuario.

- Acondicionar las señales quitándoles diferentes ruidos y llevándolas a niveles aptos, y transmitirlas a través de radio frecuencia.

- Determinar la posición de los ojos y establecer la dirección de movimiento deseada por medio de un microcontrolador.

- Detectar, por medio de sensores ultrasónicos que giran angularmente, la presencia de obstáculos en la dirección de movimiento.

- Generar en base a la información obtenida el accionamiento de los motores correspondiente para el desplazamiento de la silla de ruedas.

- Monitorear de forma paralela la velocidad real de las ruedas para mantener una velocidad segura en condiciones de pendiente o superficies especiales.

 

Patente de electrooculógrafo (2).jpg

 

¿Cómo surgió la idea?

Este invento nació en el curso de Bioingeniería que reciben los estudiantes de noveno semestre de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, en las aulas de la Universidad Autónoma del Caribe. Mario Villamizar, uno de los inventores, relata que inicialmente intentaron desarrollar “un detector de sueño para conductores de automóviles, a través de electrooculografía”. Sin embargo el proyecto no tuvo la trascendencia que esperaban.

 

Al llegar a décimo semestre, Villamizar y su compañero José Suárez, debían desarrollar un proyecto de grado, ahí decidieron continuar con el que había dejado a mitad de camino. “Teníamos adelantados los sensores del anterior trabajo y decidimos mejorarlos. De ahí surgió la idea de usar el electrooculógrafo para controlar sillas de ruedas eléctricas. Además partió de una necesidad que habíamos visto en las personas con discapacidad motriz severa, como la cuadriplejia, por ejemplo”, señala el ingeniero Villamizar.

 

Agrega la docente Gisella Borja que este proyecto responde a una problemática a nivel mundial de los discapacitados. “Es una silla que les brinda esa ayuda, que les da la posibilidad de tener más independencia, ayuda también a su calidad de vida, a su parte sicológica y emocional, al saber que podrán movilizarse sin necesidad de contar con el apoyo permanente de alguien”, manifiesta.

 

Otra de las particularidades de la creación es que se hizo pensando en un producto que fuera accesible al público en materia económica con una disminución de los gastos y la simplificación, a diferencia de otras alternativas que son muy costosas.

 

El aparato está compuesto por tres módulos, según explica el ingeniero electrónico José Suárez. “El primero es el de adquisición y acondicionamiento analógico con los sensores que captan las señales electrooculográficas con transmisión inalámbrica, a través de cinco electrodos que se colocan alrededor de los ojos, por los movimientos horizontales y verticales de los ojos”, indica.

 

Esas señales son amplificadas y les hacen un filtrado, se adecuan de tal manera que llegan al segundo módulo: el de procesamiento y control. Este módulo comprende tres sistemas: uno de control de direcciones que recibe las señales, las analiza y determina la dirección hacia la cual debe desplazarse la silla de ruedas; uno de control automático de velocidad que comprende dos ‘encoders’ ópticos ubicados uno en cada eje de los motores de la silla de ruedas y que regula su velocidad según la inclinación y las diferentes superficies de desplazamiento; y otro sistema de detección de obstáculos que emplea dos sensores ultrasónicos ubicados en la parte delantera de la silla, los cuales rotan en la dirección de giro o movimiento, con los que se calcula la distancia a la que se encuentran los obstáculos y a partir de esto se toma la decisión respectiva de control.

 

“En palabras sencillas, este módulo toma las decisiones pertinentes para que la silla de ruedas se mueva adecuadamente. Se toman las decisiones de la dirección, de la velocidad de la silla de ruedas, dependiendo de las superficies de desplazamiento y otros factores”, aclara Suárez.

 

Prueba de electrooculógrafo.jpg

 

 

 

Por último, está el módulo de aislamiento y gestión de potencia compuesto por optoacopladores que reciben las señales digitales del microcontrolador y se conectan a los transistores de efecto de campo metal-óxido-semiconductor o Mosfets (por su sigla en inglés) y relés para controlar la dirección de desplazamiento y la velocidad de la silla de ruedas eléctrica.

 

A partir de este proyecto, los jóvenes fueron becados por la universidad para seguir desarrollando la idea, mejorarla y corregir errores. Entre esas mejoras esta una mejor adecuación de los electrodos para hacerlos más pequeños y ubicarlos en una especie de casco, que dé al usuario una mayor comodidad al no estar conectado con cables.

 

“Lo hicimos cableado porque es un prototipo pero si lo queremos llevar a un nivel comercial debemos pulirlo para que permita la comodidad del usuario. El sistema de control lo estamos mejorando y le vamos a incluir un sistema de detección de obstáculos para que si, por alguna eventualidad, la silla se vaya a un lugar inesperado que represente peligro, inmediatamente se detenga al detectar los obstáculos y salvaguardar la integridad del usuario”, indica Mario Villamizar.

 

Para la docente Gisella Borja, docente de Bioingeniería y magister en Ingeniería Biomédica, esta patente refleja el crecimiento en investigaciones que ha tenido la universidad, además del “afianzamiento de conocimientos que se generan desde la academia, lo que deriva en la creación de productos de gran beneficio para la sociedad”.

 

Para la Universidad Autónoma del Caribe es fundamental la innovación y el emprendimiento de los estudiantes. Es por eso que les brinda todo el acompañamiento y asesoría, mediante sus docentes y los grupos de investigación, para que puedan materializar sus ideas. Actualmente la institución cuenta con 27 grupos de investigación ubicados en las principales categorías de Colciencias.

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El Ministerio de Justicia y del Derecho y Rundis entregaron en la mañana de este martes un reconocimiento a la Universidad Autónoma del Caribe y a su Consultorio Jurídico por la labor que está adelantando desde hace cuatro años con la población vulnerable del departamento de Atlántico, especialmente la que se encuentra en condición de discapacidad.

 

Rosa Gutiérrez, directora del consultorio, fue la encargada de recibir esta distinción y señaló que es una retribución que adelantan “por la materialización de los servicios de justicia y el acceso inclusivo de personas vulnerables, especialmente en condición de discapacidad”.

 

El Consultorio Jurídico ha estado trabajando de la mano con MinJusticia en la aplicación de las políticas públicas de personas con discapacidad, por ello ha participado en toda una serie de actividades y capacitaciones para mejorar el servicio de las personas en situación de vulnerabilidad (comunidad LGBT, grupos étnicos y equidad de género, además de personas en condición de discapacidad).

 

Como consecuencia de este trabajo jurídico social, el consultorio ha recibido reconocimientos también por parte de las redes departamentales de consultorios jurídicos, integrantes de las redes nacionales que hacen parte de la Red Universitaria para el Reconocimiento y la Defensa de los Derechos de Personas con Discapacidad (Rundis).

 

“Para el programa de Derecho significa reconocimiento al trabajo que socialmente ha realizado el consultorio, a la dedicación de las personas que hacen parte del consultorio y del programa de Derecho”, indicó la directora del consultorio.

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En el Día Mundial del Síndrome de Down, la Universidad Autónoma del Caribe cuenta la historia de Jorge Rodríguez, un practicante que se desempeña como auxiliar en el Consultorio Jurídico.

 

Barranquilla, 21 de marzo de 2017. El Consultorio Jurídico, adscrito a la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad Autónoma del Caribe, abre sus puertas por primera vez a un estudiante con síndrome de Down para que pueda realizar sus prácticas profesionales de la carrera que estudia en el Centro de Estudios Permanentes en convenio con la universidad.

 

Es el caso de Jorge Alberto Rodríguez, estudiante de Asistencia Administrativa, quien ha terminado sus módulos y se encuentra haciendo prácticas profesionales en el Consultorio Jurídico, donde lo han acogido como un integrante más.

A través de una política de inclusión, Uniautónoma y el CEP brindan oportunidades a las personas discapacitadas no sólo realizar sus estudios, sino de poner en ejecución sus conocimientos teóricos por medio de las prácticas profesionales dentro de la institución.

Rosa Gutiérrez, directora del Consultorio Jurídico, enfatizó que la institución quiere que la ciudadanía vea a estos jóvenes como parte del sistema laboral. “Queremos mostrarle a la sociedad que ellos también tienen las capacidades necesarias para enfrentarse al mundo laborar”, puntualizó.

Jorge ha llegado a este departamento a poner en prácticas los conocimientos teóricos que recibió durante toda su preparación académica. Rodríguez cumple diversas funciones, entre las cuales se encuentra la organización de archivos tanto físicos como digitales, entre otros. “Me siento bien en el Consultorio porque puedo realizar mi trabajo con el computador, tener amigos, hablar y relacionarme con todos”.

Para la institución es importante que Jorge Rodríguez esté realizando sus prácticas profesionales en el Consultorio Jurídico, no sólo para cumplir con todas las directrices a nivel nacional e internacional en materia de discapacidad, sino que él se sienta capaz como todas las personas que no tienen una discapacidad.

Uniautónoma se proyecta como una institución líder en materia de inclusión debido a todos aquellos beneficios que se les brindan a todas aquellas personas que presentan una discapacidad, ya sea la oportunidad de realizar sus estudios o poder realizar sus prácticas profesionales dentro de la institución.

 

Ana María, primera graduada en Barranquilla

Ana María Cervantes Nieto, una joven barranquillera con síndrome de down fue la primera estudiante con su condición graduada de una universidad en Barranquilla. El pasado mes de septiembre recibió el diploma de la Universidad Autónoma del Caribe de manos del rector Ramsés Vargas Lamadrid, que la acredita como Técnico Profesional por Competencia en Auxiliar Administrativa.

Ana María hizo sus prácticas en la Oficina de Bienestar Universitario y hoy en día trabaja en la Alcaldía Distrital. 

 

Ana Maria

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