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“No te puedo decir una tarifa fija. Si, sé que, en promedio, un infuencer continental -que lo conozca el público hispano- puede cobrar por una publicación pequeña hasta mil dólares, que equivalen aproximadamente a 30 millones de pesos.No hay tarifas establecidas, en este negocio” afirmó Jorge Erazo, magíster en Educación y docente de Periodismo Digital.

 

El caso de Jenny Lizeth Ambuila Chará, hija de un funcionario de la Dian de Buenaventura, acusado de corrupción, ha causado revuelo en las redes por aparecer mostrando lujosos autos, viajes constantes y participando en los más famosos festivales de música electrónica en el mundo.

 

Según la joven Ambuila, el dinero con el que costeaba sus gustos y excentricidades eran financiados con lo que ganaba en las redes como influencer. ¿Será que este negocio da para comprar un Lamborghini de más de 300 mil dólares, el equivalente a cerca de 1.000 millones de pesos colombianos?

 

De acuerdo con Erazo, hay influencers colombianos, como Luisa Fernanda W, que por historia pueden estar cobrando alrededor de 4 millones de pesos. Pero eso depende de la llegada que tiene a la gente y de la audiencia a la que se dirigen. ¿Cuánto tendria que ahorrar un influencer colombiano para comprar un auto tan costoso?

 

Si comparamos el contenido de las redes de Ambuila con el de W. El de la primera no hay contenido ni publicidad alguna, solo posts de compras y viajes como cualquier persona del común, mientras que la segunda fue número uno en tendencia en YouTube con el video ‘Mi Regalo’, pues tiene 4.422.611 suscriptores.

 

Los dineros que financian a los influencers, en su gran mayoría, provienen de la publicidad de empresas que destinan un presupuesto para la difusión de sus productos. Antes este capital era destinado a los medios tradicionales, pero ahora, en su gran mayoría, son utilizados para la paga de los influencers.

 

Por otra parte, plataformas digitales como YouTube, Facebook e Instagram tienen en cuenta una serie de parámetros, para empezar a reconocer y financiar a los influencers. Dentro de estos se encuentran el número de suscriptores, las vistas y el contenido, entre otros.

 

“La vida que llevaba Ambuila no es posible para ningún influencer colombiano. Yo diría que ni Latinoamericano. Eso es común verlo en celebridades como las Kardashian y otros que son estrellas archifamosas. Pero, en este caso, es realmente imposible que lo que ella dice hacer le genere los ingresos que muestra”, recalca Jorge Erazo.

 

El también docente Guillermo Reyes está de acuerdo con el hecho de que “el ser influencer no da para costear una vida tan lujosa”. De hecho, señala que haciendo un contraste entre lo que tiene versus lo que ella realiza en el mundo, “un YouTuber no tiene semejantes recursos para lograr comprar todo lo que esta niña gastó”. “Entonces, sí, lógicamente hay un marco de sospecha que nos lleva a dudar hasta qué punto ese trabajo, realmente, puede generar tantos ingresos”, apunta Reyes, magíster en Informática Educativa.

 

¿Qué es un influencer?

Los influencers son personas que gozan de una popularidad y credibilidad en las redes sociales. Según algunos expertos en redes, estos juegan con los gustos de las personas y, a diferencia de los artistas, tienen más cercanía con sus seguidores, hacen cosas del común y, en algunos casos, brindan soluciones.

 

“Los influenciadores son personas que cogen fama por sí solas, con el desarrollo de producciones audiovisuales. Estos se van posicionando en el mercado de las redes sociales, a través de un proceso que va creciendo poco a poco y llega al punto de consolidarse” dice Reyes.

 

Los influenecers no son un grupo homogéneo, no hay una sola caracaterísticas o un manual para ser influencer y tener ingresos. Nada garantiza el éxito en las redes. Pero, si se quiere llegar a ser uno de ellos, se debe tener en cuenta: conocer la personalidad de la audiencia a la que se dirige y cómo es su modelo de negocio.

 

“Yo creo que el tema de los influencer no se ha estudiado lo suficiente, porque es algo que apenas está terminando de formarse. Si bien, lleva varios años, pero todavia no se ha establecido como un modelo de negocio”, aseguró Erazo. LLT

Publicado en Noticias Generales

Según un estudio realizado en España y publicado esta semana en el diario El País, de Madrid, la mala ortografía y redacción se han tomado a las universidades de la Península Ibérica, lo cual es para preocuparse, de acuerdo con Inés Fernández-Ordóñez, miembro de la Real Academia Española (RAE) y catedrática de la Universidad Autónoma de Madrid.

 

En el reportaje antes citado se considera a la mala redacción y ortografía una ‘epidemia’ y, conforme con Fernández-Ordóñez, “nunca hubo un volumen educativo en España como el actual —el 41% de los jóvenes de 25 a 34 años tiene estudios superiores, frente a un 43% en la OCDE—, pero el nivel ortográfico de los graduados es muy mejorable. Y si los que enseñan cometen fallos, los escolares los repetirán” dijo la docente.

 

Sí, Fernández-Ordóñez podría tener razón en estar preocupada al respecto y es que a mayor preparación, se espera que mayor sea la destreza al escribir y al expresarse de cualquier manera. Por lo anterior, en la Universidad Autónoma del Caribe hemos decidido comprobar si la situación, aquí, es la misma que se da en las instituciones españolas de educación superior. Fue así que, inmediatamente después de conocer lo que está pasando, se inició la investigación para descubrir cómo estamos en este sentido.

 

¿Cómo es el nivel de redacción y ortografía de nuestros estudiantes?

De acuerdo con Ernesto Cantillo, ingeniero industrial, especialista en Mercadeo, magíster en esa misma área y docente de la facultad de Ingeniería, nuestros estudiantes “sí tienen mala redacción y mala ortografía. Sin embargo, algunos se salvan, pero otros…”, afirma.

 

Si a Cantillo le tocara calificar lo que escriben sus alumnos de uno a cinco, donde uno es el nivel más bajo de aceptación, “les pondría un tres, por coherencia y la expresión de las ideas”, agrega.

 

El también aspirante a doctor en Mercadeo considera que sí es necesario profundizar en el tema, pero “bajo otro tipo de metodología, porque la que se ha aplicado, hasta ahora, no ha dado resultado”, añade.

 

Por otro lado, Carlos Grande -publicista, también especialista, magíster en Mercadeo y docente de Uniautónoma, piensa que no se puede hablar de una epidemia y decir que todo el mundo tiene mala ortografía y mala redacción. De hecho, “son más los que escriben bien. Lo que pasa es que uno se alarma al ver fallas, pero podríamos estar prejuzgando a la gente que cometió un error que puede cometer cualquiera de nosotros”, señala.

 

No obstante su flexible opinión, Grande cree que sí hay que trabajar duro porque evidentemente no tenemos una ortografía perfecta y tampoco es aceptable que no la tengamos”, dice el profesor de tiempo completo de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.

 

Según Grande, “el mal en quienes lo presentan no es culpa nuestra sino algo que viene mal desde el colegio. De todas formas, en la universidad se deben afianzar los talentos y tratar de perfeccionar lo que aún no lo está, pero, repito, una falla de este tipo la pueden tener hasta quienes escriben bien”, reitera el argentino e insiste que “sí hay un problema, pero no gravedad”.

 

Tal como lo considera Cantillo, Grande valora lo que sus estudiantes escriben con un 3.5 y concuerda con que se necesita fortalecer dicha área y tomar correctivos para pulir a quienes fueron mal enseñados en etapas anteriores “y ahora se están proyectando mal”, encima Grande.

 

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La solución.

Alejandro Espinosa, licenciado en lenguas modernas y magíster en Lingüística, advierte que la mala ortografía –por ende, también la mala redacción- es un problema que se va incrementando y que la causa es la falta de lectura.

 

“Se pueden crear todas las estrategias y la manera de que el estudiante escriba, pero si no lee no podrá escribir ni una palabra”, sentencia el también profesor de tiempo completo en Uniautónoma.

 

Para Espinosa, “es necesario mantener un plan lector en cada asignatura que consiste en brindar a los estudiantes los textos para que los lean y los puedan discutir. De ese modo, también podrán adquirir las bases conceptuales y mejorar”.

 

Espinosa está de acuerdo en que la ortografía sí es un problema pero no es del todo grave, porque, por muy mala que sea, “no va a impedir que el estudiante escriba”.

 

Para el experto en lengua española, el problema es que, por no leer, “se desconocerán las reglas y no se sabrán cómo escribir las palabras”, especifica y también aconseja no centrarnos en las palabras sino en el pensamiento crítico, “lo que también se desarrolla leyendo”.

 

Para efectos de lo anterior, Espinosa sugiere leer dos obras. La primera: ‘La civilización del espectáculo’, de Mario Vargas Llosa. La segunda: ‘El imperio de lo efímero’, de Gilles Lipovetsky. Ambos textos describen la modernidad, al sujeto dentro de ella, al joven que le disgusta pensar, que no es positivo ni propositivo; que desarrolla una conducta enemiga del compromiso. “Las dos obras son una especie de espejo”, señala.

 

Leer un libro.jpg

 

Respecto a ese plan lector que menciona Espinosa, también afirma que todas las universidades y colegios están creando ese compromiso, “pero lo preocupante es que el estudiante esté en una dimensión diferente a la que debe estar y es por culpa del mal uso del Internet y del celular, pues es usado para pasar el momento y así empiezan a alejarse de la academia. Cada trabajo es un fastidio y un dolor de cabeza para ellos”.

 

Pese a lo dicho anteriormente, el docente añade que, en el caso de sus estudiantes, “no he visto errores ortográficos y debe ser porque saben que estoy más pendiente de detectarlos. Les pido madurez para presentar los trabajos. Sí, encuentro errores de índole conceptual, de coherencia e ilación, pero de diez solo uno es ortográfico”, detalla Espinosa, siendo consciente de las ayudas tecnológicas para la reducción de estos errores.

 

“Copiar y pegar es algo inevitable, pero se debe hacer con las debidas Normas APA. Eso es lo correcto”, señala el lingüista y asegura que no se puede hablar de ortografía perfecta, “porque nadie logra conocer su idioma al 100%. Incluso, el mismo Gabriel García Márquez corrigió ‘Cien Años de Soledad’, cuatro décadas después de haberla publicado”, aseveró.

 

Siendo esta la situación, entonces, qué es escribir bien: “plasmar un mensaje claro y preciso, de manera que quien esté leyendo lo pueda entender”, considera el docente y encima que se podría estar exagerando porque “la misma Real Academia Española da su brazo a torcer frente a errores que se repiten y así se contradice ese organismo, como en el caso del solo o el este que ya no se tildan, lo que termina confundiendo a los periodistas, escritores y a todo el que tiene por costumbre escribir, respetando cada acento, cada regla ortográfica”, explica Espinosa.

 

Leer es el antídoto para esta ‘epidemia’, según Espinosa. “No hay otra estrategia que nos ayude en ese sentido”, descarta el docente cualquier otra opción y manifiesta que no se puede escribir como se habla, porque “al hablar te puedes ayudar con los gestos para hacerte entender o para ayudar a que el mensaje no sea ambiguo. En cambio, al escribir no hay algo que puedas mostrar para evitar esas confusiones. Sólo queda escribir bien para que el contexto no sea alterado”, añade.

 

Para Espinosa, es posible que, con el tiempo, los errores del presente sean aceptados en el futuro como una evolución natural del español, así como ocurre con el inglés con palabras como ‘night’ (noche) que informalmente se escribe ‘nite’. “Somos sujetos activos, el habla es una evolución dinámica, pero, en el ámbito profesional sí se deben tomar correctivos, porque por un error en una sentencia –en el tema del derecho- se puede dar un mal veredicto, tal como pasaría con una coma mal puesta”.

 

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Otro punto de vista, una misma solución. 

 

Para Antonio Donado, periodista y magíster en Educación, enseñar sintaxis es posible, “pero eso no garantiza el aprender a escribir”, considera el experto en métodos de enseñanza.

 

Según Donado, aprender a escribir está muy conectado con saber pensar. “Si no se aprende a organizar la mente, es muy difícil escribir claro, breve y con sentido.

 

Para Donado, también doctor en Educación, la culpa es de la gente que ha tomado a las redes sociales para ganarse la vida y alcanzar el éxito, pues, por ellos “muchos dicen que no hace falta leer libros bien escritos, que basta con saber ‘embutir’ las redes de lo que se nos ocurra. Total allí todo vale, y ya nadie le hace ‘mala cara’ a la mala ortografía, menos a la mala redacción”, complementa Donado.

 

Al final, Donado piensa que hoy conviven las dos ‘lenguas’: “la mal escrita, para las redes, y la bien escrita para quienes todavía lo notan”, termina. JSN

Publicado en Noticias Generales

Desde la semana pasada se hizo viral en varias plataformas digitales una información que afirmaba que en WhatsApp y YouTube estaba apareciendo la cara de una mujer deformada, de ojos saltones y una boca enorme, que se hace llamar ‘Momo’. Lo aterrador, es que este personaje se valía del uso de mensajes subliminales incitando a los niños a suicidarse y retándolos a hacer algún tipo de actividad peligrosa.

 

“Alrededor del tema ‘Momo’ hay muchas teorías. La mayoría de los sicólogos podríamos estar muy de acuerdo con el hecho de que, sin duda, es importante ver los sitios web que visitan los niños”, explica Natalia Suárez, magister en Trastornos Cognitivos y del Aprendizaje.

 

Según detalla el sitio Fayerwayer, la imagen corresponde a una escultura que en 2016 se expuso en una galería de Ginza, en Tokio, Japón. Se estima que detrás de ‘Momo’ hay una persona común que utiliza esa fotografía para asustar a los niños. Aunque no se ha comprobado la veracidad o falsedad de la cadena, esta situación prende las alarmas a los padres de familia y la supervisión del tiempo que los niños pasan en redes sociales.

 

“Ese tipo de retos están ligados a varias cosas: problemas de personalidad de los niños, timidez y bullying, entre otros. Las personas que están detrás de esto miran el tráfico que va teniendo el niño en las redes, actividad que les va mostrando rasgos de su personalidad y es ahí donde se aprovechan de cualquier dificultad que tenga el niño, para manipularlos y hacer con ellos lo que se les dé la gana” comenta Elkin Sánchez, magister en Comunicación Digital.

 

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Los retos virales y su consecuencia en los niños, expertos hablan sobre el tema.

“El celular es una gran estantería que te permite tener acceso a información de todo tipo. La educación de un niño empieza con los valores y actitudes que le inculcan sus padres. De la misma forma que fueron criados los padres así mismo educaran a sus hijos” asegura Sánchez, quien también Coordinador del Centro de Medios de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

Los riesgos a los que están expuestos los niños son muchos, según los sicólogos. No existe una documentación que diga específicamente a qué edad hay que entregarle un teléfono celular a un niño. Es por eso que los expertos recomiendan darle buen uso a esas herramientas tecnológicas.

 

Cuenta Natalia Suárez que las consecuencias que trae a largo plazo, en definitiva, que un niño esté expuesto constantemente a estos dispositivos tecnológicos, son varias. Dentro de ellas se encuentran el padecimiento de insomnio y otras dificultades parecidas.

 

“Esta es una temática bastante preocupante. El uso de las tecnologías, en el contexto educativo, familiar y de entretenimiento son fantásticas, pero como papás debemos establecer un vinculo con el niño para que él nos cuente que es lo que está viendo”, dice Suárez, docente adscrita al programa de Sicología de Uniautónoma.

 

Por otra parte Elkin explica que estos comportamientos también se deben a que los niños de esta generación, “son hijos de padres jóvenes que no comprenden el mundo alejado de la tecnología. Los niños ven en la tecnología una forma de entender, aprende y de ser en la sociedad, por tanto, este estilo de vida se traslada casi manera automática a ese niño que se està creciendo del 2010 para acá”.

 

Así mismo la sicóloga argumenta que para los padres jóvenes es mejor la calidad del tiempo con sus hijos, cuando lo realmente importante es la cantidad. “Los niños necesitan más cantidad de tiempo que calidad, hay que saber darle buen uso al celular y no dárselo para que dejen de hacer pataletas”, indica.

 

Niños con celular.jpg

 

Recomendaciones.

“Los padres debemos vigilar a nuestros hijos, no montándoles una vigilancia policíaca. Pero, si una donde sepamos qué información y aplicaciones utilizan y consumen. Hay muchas Apps que ofrecen esto, una de ella es Family Link, esta le permite a los padres restringir aplicaciones, videos y a la vez supervisan el tráfico que tiene tu hijo en estos sitios”, aseguró el coordinador.

 

Otra de las recomendaciones vista desde el campo de la sicología, es el establecimiento de horarios, lo que que implica tener la responsabilidad de darle un aparato electrónico a un niño.

 

“Para mí la edad idónea para darle un celular a una persona es cuando la mayoría de edad, esta es más responsable de sus actos y a esa edad su cerebro está más maduro. Pero, ¿Qué es lo primero que regalan de cumpleaños los padres regalan a sus hijos? Un celular, quizás mejor que el que tú y yo tenemos”, asevera la entrevistada.

 

Padre y Niño con Celular.jpg

 

Por otra parte, Natalia considera que en ocasiones los padres de familia no se detienen a leer o a examinar específicamente que es lo que está pasando con estas informaciones virales. “Cuando algo se vuelve viral hay que conocer cuál es el soporte teórico y qué hay detrás de esas noticias que hacemos virales y terminan repercutiendo sobre los niños”.

 

“No conviertan a sus hijos en unas personas que solitariamente seleccionan lo que quieren ver o consumir, oriéntenlos, no dejen que todo se los explique el celular porque al final el niño reemplezará al padre por un celular y eso no es lo que se quiere”, aconseja Elkin Sánchez. LLT

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Desde la semana pasada se hizo viral en varias plataformas digitales una información que afirmaba que en WhatsApp y YouTube estaba apareciendo la cara de una mujer deformada, de ojos saltones y una boca enorme, que se hace llamar ‘Momo’. Lo aterrador, es que este personaje se valía del uso de mensajes subliminales incitando a los niños a suicidarse y retándolos a hacer algún tipo de actividad peligrosa.

 

“Alrededor del tema ‘Momo’ hay muchas teorías. La mayoría de los sicólogos podríamos estar muy de acuerdo con el hecho de que, sin duda, es importante ver los sitios web que visitan los niños”, explica Natalia Suárez, magister en Trastornos Cognitivos y del Aprendizaje.

 

Según detalla el sitio Fayerwayer, la imagen corresponde a una escultura que en 2016 se expuso en una galería de Ginza, en Tokio, Japón. Se estima que detrás de ‘Momo’ hay una persona común que utiliza esa fotografía para asustar a los niños. Aunque no se ha comprobado la veracidad o falsedad de la cadena, esta situación prende las alarmas a los padres de familia y la supervisión del tiempo que los niños pasan en redes sociales.

 

“Ese tipo de retos están ligados a varias cosas: problemas de personalidad de los niños, timidez y bullying, entre otros. Las personas que están detrás de esto miran el tráfico que va teniendo el niño en las redes, actividad que les va mostrando rasgos de su personalidad y es ahí donde se aprovechan de cualquier dificultad que tenga el niño, para manipularlos y hacer con ellos lo que se les dé la gana” comenta Elkin Sánchez, magister en Comunicación Digital.

 

Momo jóvenes.jpg

 

Los retos virales y su consecuencia en los niños, expertos hablan sobre el tema.

“El celular es una gran estantería que te permite tener acceso a información de todo tipo. La educación de un niño empieza con los valores y actitudes que le inculcan sus padres. De la misma forma que fueron criados los padres así mismo educaran a sus hijos” asegura Sánchez, quien también Coordinador del Centro de Medios de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

Los riesgos a los que están expuestos los niños son muchos, según los sicólogos. No existe una documentación que diga específicamente a qué edad hay que entregarle un teléfono celular a un niño. Es por eso que los expertos recomiendan darle buen uso a esas herramientas tecnológicas.

 

Cuenta Natalia Suárez que las consecuencias que trae a largo plazo, en definitiva, que un niño esté expuesto constantemente a estos dispositivos tecnológicos, son varias. Dentro de ellas se encuentran el padecimiento de insomnio y otras dificultades parecidas.

 

“Esta es una temática bastante preocupante. El uso de las tecnologías, en el contexto educativo, familiar y de entretenimiento son fantásticas, pero como papás debemos establecer un vinculo con el niño para que él nos cuente que es lo que está viendo”, dice Suárez, docente adscrita al programa de Sicología de Uniautónoma.

 

Por otra parte Elkin explica que estos comportamientos también se deben a que los niños de esta generación, “son hijos de padres jóvenes que no comprenden el mundo alejado de la tecnología. Los niños ven en la tecnología una forma de entender, aprende y de ser en la sociedad, por tanto, este estilo de vida se traslada casi manera automática a ese niño que se està creciendo del 2010 para acá”.

 

Así mismo la sicóloga argumenta que para los padres jóvenes es mejor la calidad del tiempo con sus hijos, cuando lo realmente importante es la cantidad. “Los niños necesitan más cantidad de tiempo que calidad, hay que saber darle buen uso al celular y no dárselo para que dejen de hacer pataletas”, indica.

 

Niños con celular.jpg

 

Recomendaciones.

“Los padres debemos vigilar a nuestros hijos, no montándoles una vigilancia policíaca. Pero, si una donde sepamos qué información y aplicaciones utilizan y consumen. Hay muchas Apps que ofrecen esto, una de ella es Family Link, esta le permite a los padres restringir aplicaciones, videos y a la vez supervisan el tráfico que tiene tu hijo en estos sitios”, aseguró el coordinador.

 

Otra de las recomendaciones vista desde el campo de la sicología, es el establecimiento de horarios, lo que que implica tener la responsabilidad de darle un aparato electrónico a un niño.

 

“Para mí la edad idónea para darle un celular a una persona es cuando la mayoría de edad, esta es más responsable de sus actos y a esa edad su cerebro está más maduro. Pero, ¿Qué es lo primero que regalan de cumpleaños los padres regalan a sus hijos? Un celular, quizás mejor que el que tú y yo tenemos”, asevera la entrevistada.

 

Padre y Niño con Celular.jpg

 

Por otra parte, Natalia considera que en ocasiones los padres de familia no se detienen a leer o a examinar específicamente que es lo que está pasando con estas informaciones virales. “Cuando algo se vuelve viral hay que conocer cuál es el soporte teórico y qué hay detrás de esas noticias que hacemos virales y terminan repercutiendo sobre los niños”.

 

“No conviertan a sus hijos en unas personas que solitariamente seleccionan lo que quieren ver o consumir, oriéntenlos, no dejen que todo se los explique el celular porque al final el niño reemplezará al padre por un celular y eso no es lo que se quiere”, aconseja Elkin Sánchez. LLT

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