MENÚ
SERVICIO DE
ATENCIÓN VIRTUAL
SERVICIOS
VIGILADA MINEDUCACIÓN
SNIES 1804
+57 3853400

Como respuesta a la incansable búsqueda de la excelencia, la Universidad Autónoma del Caribe está asentada en tres grandes pilares; el primero es la docencia, el segundo es la investigación y el tercero la extensión. El último se refiere a que la institución no solo trabaja para sus comunidades internas, si no que busca proyectarse a la sociedad, a favor de sus necesidades.

 

Atendiendo a lo anterior, y a través del desarrollo de apuestas metodológicas alternativas, el Grupo Regional de Memoria Histórica de la Universidad Autónoma del Caribe (GRMH-UAC), decidió realizar un proceso de acompañamiento, en el 2015, a la comunidad de La Bonga, Bolivar, desplazada en el 2001 por el conflicto armado. Dichas propuestas alternativas, fueron coelaboradas con el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y gestores de memoria de la propia comunidad.

 

“A través de este trabajo nosotros buscamos, principalmente, dignificar a la víctimas, es decir, repararlas”, explicó David Luqueta, decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanas y participe del GRMH-UAC. Para esto, se valieron de los objetos contidiados de la comunidad, como un elemento en común, que formara entre cada uno una memoria colectiva. 

 

Dentro del informe, publicado en el libro ‘Lugares, Recorridos y Sentidos de la Memoria Histórica: Acercamientos metodológicos’, hacen énfasis en que “los objetos de memoria se convierten, a lo largo de este proceso de coelaboración, en dispositivos de cohesión social y construcción de un futuro en común”

 

La investigación, adelantada por los académicos de la institución David Luqueta Cediel, Claudia Beltrán Romero y Martha Romero Moreno, fue reconocida por el CNMH como “un caso emblemático que se circunscribe en un proceso de construcción de memoria” y desde esa definición, pocuraron reconstruir lo eventos vividos por la población, especialmente al momento del desplazamiento.

 

Memoria Histórica La Bonga (1).jpg

 

Al ser el CNMH una entidad gubernamental tiene la obligación de aportar evidencias de los proyectos que allí se realizan, para que el Estado pueda garantizar la reparación de las víctimas, ya sea de manera económica o simbólica. Fue de esta manera que los bongueros pudieron reclamar su redecho a ser reparados.

 

“Al acercanos a la comunidad nos dimos cuenta que eran personas que tenían casi 15 años de desplazados y que todavía no habían sido reparados por el Estado, al ser víctimas de los paramilitares; fue ahí donde vimos la oportunidad de trabajar”, revela la docente investigativa Claudia Beltrán Romero.

 

Esta experiencia ha hecho que los docentes incorporen esta modalidad de investigación en su cátedra, permitiendo a los estudiantes desarrollar nuevas habilidades académicas.

 

La comunidad de La Bonga, Bolívar.

La vereda La Bonga hace parte del corregimiento de San Basilio de Palenque, en el municipio de Mahates, Bolívar. Geográficamente, se encuentra en una zona que conecta con Mampujan, Las Brisas, San Cayetano y San Basilio de Palenque; gracias al cruce de caminos que en ella se encuentran, la vereda se convirtió en territorio clave para la movilización de mercancías ilegales, así como el tránsito de organizaciones armadas.

 

Para el año 2000, un grupo de paramilitares obligaron a la comunidad de Mampuján, vecina de La Bonga, a abondonar sus tierras y masacraron a 11 de sus habitantes.

 

Memoria Histórica La Bonga (4).jpg

 

Enl 2001, otro grupo, perteneciente también al bloque Caribe, llegó a La Bonga repartiendo panfletos amenazantes contra la población, exigiendo su salida y dando como plazo 48 horas. Al día siguiente, el total de las familias se desplazó dejando atrás sus fincas. El grupo se dividió en dos: 65 de las familias se dirigiendo hasta el corregimiento de San Basilio de Palenque, a 12 km de la vereda y un segundo grupo, de 38 familias, se desplazó al corregimiento de San Pablo a 11km.

 

“La comunidad de La Bonga fue desplazada de su territorio acusada por los paramilitares de ser auxiliadora de la guerrilla”, revelan los académicos a través de uno de los informes del proyecto. A pesar de su desplazamiento, las tierras no fueron ocupadas por otra población, por lo que muchos de los bongueros van, desde Palenque, a sus cultivos en La Bonga y regresan.

 

Los habitantes de la vereda se consideraban como personas alegres, activas y muy hogareñas, ahora “esa generación de hombres y mujeres fuertes que salió de La Bonga está envejecida, enferma y cansada de luchar por sus derechos”, comentan los integrantes de la población, según el informe.

 

Desde el momento del éxodo, los bongueros reclamaron ayuda humanitaria, reparación del daño causado y garantías para el retorno, como está estipulado en la Consitución Política Colombiana, pero fue hace cinco años que reconocieron legalmente como ‘zona de desplazamiento’ al territorio de la vereda.

 

Memoria Histórica La Bonga (3).jpg

 

“Desde el primer acercamiento, ellos siempre se mostraron interesados en hacer todo el proceso de memoria, de contar lo que pasó. Ya ellos habían participado de otros proyectos, con otras organizaciones, pero nunca lo terminaban”, comentó Claudia.

 

Dentro del informe exponen que consideran el ser bonguero como “una expresión de resistencia, porque a pesar de no tener ya un lugar habitado, ellos se siguen sintiendo parte de esa relación entre comunidad y territorio que se sintetiza en la noción de vereda” y agregan además que “se ofenden cuando se les llama palenqueros, no por denigrar de ser afros, si no por no dejar de existir como parte del territorio al que añoran todos los días, que lloran y que luchan por regresar: su vereda, La Bonga”. MMC

Publicado en Noticias Generales

Según lo plantea la Organización Mundial de la Salud, se necesitan alrededor de 15 metros cuadrados de zonas verdes por habitante, para contar con una buena calidad de aire. El problema radica en que las grandes ciudades –entre esa Barranquilla- se encuentran cubiertas de concreto y, con suerte, se puede contar con cinco metros por persona.

 

Ante esto, muchas ciudades del mundo han recurrido a cubiertas de plantas en los techos, como un recurso para brindarles a los ciudadanos espacios verdes que garanticen una mejor calidad de vida y en esta estrategia Colombia no se está quedando atrás.

 

Teniendo como base esta idea, estudiantes pertenecientes al semillero de investigación Arquitectura Bioclimática de la Universidad Autónoma del Caribe, han generado un proyecto que involucra a las terrazas verdes, dentro de un marco más amplio, denominado Arquitectura Sostenible, que busca aumentar la característica bioamigable en la institución.

 

Techos Verdes 3.jpg

 

“Nosotros llevamos trabajando ya más de un año en el semillero de investigación, entonces el proyecto que radicamos en la Dirección de Investigación y Transferencias, es una evaluación de sostenibilidad. Es generar proyectos para la universidad, en pro de una eficiencia energética”, explicó Jair Díaz, docente del programa de Arquitectura de la Universidad y líder del semillero de investigación.

 

Los estudiantes relataron que esta idea nació al leer los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), impulsados por las Naciones Unidas (UN) pues consideran que todos deben trabajar en favor de estas iniciativas.

 

“Esto (los ODS) hace parte de una agenda que debe estar prácticamente completa para 2030, por eso nosotros intentamos hacer nuestro aporte a través de las terrazas verdes y contribuir al proyecto de Eficiencia Energética que ya se venía realizando”, dijo Melanie Bustillo Moreno, integrante del semillero.

 

La cubierta de un edificio es el espacio más expuesto a la radiación del sol, lo que genera que la temperatura de la parte interior aumente, dejando como consecuencia un mayor gasto energético, al buscar enfriarlo. Por su gran tamaño, el Bloque A de la Universidad fue el escogido para llevar a cabo la prueba piloto de este proyecto investigativo. Melanie explica además, que las plantas, al ser ubicadas en el área de la cubierta, va a generar la “disminución de la sensación térmica” al interior del edificación. 

 

Techos Verdes.jpg

 

En cuanto a su construcción, las plantas fueron escogidas de manera minuciosa, teniendo en cuenta los factores climáticos a los que se verán enfrentadas. De la misma forma, se organizó un plan de riego que permita mantener sana la vegetación. De la misma forma, los estudiantes esperan darle un segundo uso a este espacio, ubicando pérgolas en el área, permitiendo que este se convierta en una zona común de la institución.

 

“Vamos a abrir por la parte del cuarto piso, la parte de Geomántica, un acceso con una rampa que nos lleve hasta la cubierta. El acceso se pensó de esta manera para asegurarnos que, incluso los estudiantes en condición de discapacidad, puedan tener acceso”, describió Jessica Gil, integrante del semillero.

 

Como resultado de la gran aceptación que ha tenido el proyecto, el grupo espera poder realizar esta iniciativa en cada uno de los bloques de la institución, generando una mejor calidad en el aire.
Pero eso no es todo, aún son muchos los proyectos que se vienen desarrollando en el semillero para la sostenibilidad de la Universidad, que podrían ser aplicables en un futuro no muy lejano. MMC

 

 

 

 

Publicado en Noticias Generales

El sueño de Mishel Leguízamo Santiago de ayudar al medio ambiente desde su profesión, se ha materializado con la confección de bolsos y morrales artesanales fabricados con materiales reutilizables, gracias a los conocimientos que ha adquirido en la Universidad Autónoma del Caribe, y ahora su idea ha trascendido a nivel nacional.

 

Recientemente, la estudiante del programa de Diseño de Modas fue entrevistada en el programa Día a Día del Canal Caracol y ahí explicó los motivos que la llevaron a desarrollar una investigación y, posteriormente, adelantar su proyecto.

 

“Esta idea nace a partir de crear conciencia sobre los materiales no biodegradables y reciclar. El material base son las botellas PEP y las integro con telas que también están hechas 50 por ciento PEP y 50 por ciento algodón”, explicó Mishel en el programa.

 

Las presentadoras del magazín reconocieron la creatividad de la estudiante, la originalidad del diseño, la calidad de los materiales y el impacto positivo que genera en el medioambiente la reutilización del plástico.

 

El proyecto.

“En el proyecto se busca usar materiales que causan impacto negativo al medio ambiente como las botellas de plástico. La idea es crear conciencia en las personas, que entiendan que es importante reciclar y que se pueden hacer muchas cosas con esa materia prima. Lo segundo es ayudar al ecosistema aprovechando estos productos que no son biodegradables”, señaló la joven estudiante.

 

Los bolsos y morrales tienen dos componentes: uno plástico y otro de tela. La parte plástica esta tejida con un ‘hilo’ que se saca de los envases de gaseosas. Con una máquina cortadora que su familia le ayudó a construir, Mishel saca tiras continuas de hasta 22 metros de largo de un solo envase. La parte de tela también proviene de retazos que han sido reciclados.

 

“En un bolso se pueden reciclar hasta 10 botellas plásticas de las más grandes, debido que a que usamos alrededor de 200 metros de ‘hilo’ plástico. Son 10 botellas menos que el planeta necesita destruir”, indicó la estudiante de 20 años.

 

“A lo mejor no cause un impacto inmediato en el medio ambiente, pero creo que a largo plazo ayudará a mejorar lo ecosistemas”, finalizó Mishel Leguízamo. El proyecto hace parte de la línea de investigación Diseño de Modas Ecosostenible y cuenta con el apoyo del grupo de investigación Ecodesarrollo.

Publicado en Noticias Generales

A comienzos del mes de noviembre dos egresados de la maestría en Sistemas de Gestión recibieron un reconocimiento en el marco del IV Congreso Internacional de Metrología – Metrocol 2018, por el proyecto denominado ‘Determinación de la incertidumbre en la medición de los ensayos próximos en el carbón mineral’.

 

Los ingenieros químicos Ferney Bohórquez González y Jonathan Young Muñoz explicaron que su proyecto vieron la oportunidad de “resolver un problema de la industria y de aplicar los conocimientos adquiridos” mediante una investigación, teniendo en cuenta que en la literatura científica son escazas las investigaciones sobre ensayos en carbón.

 

“La empresa Saybolt de Colombia S.A.S., una organización cuya actividad económica se basa en la certificación de calidad y cantidad para el sector de hidrocarburos y carbón mineral, estableció dentro de sus estrategias de mercadeo y competitividad la acreditación de sus laboratorios, iniciando con el Laboratorio de Ensayos de Carbón. Inicialmente les hicieron una auditoría y dentro de los hallazgos encontrados resalta la no conformidad relacionada al desconocimiento, por parte del laboratorio, de la incertidumbre en la medición de los ensayos. Ahí nació el proyecto”, señalaron los egresados.

 

La investigación consiste en aplicar la metodología explicada en las guías técnicas de los ensayos de carbón, para el análisis de las incertidumbres presentes al momento de medir parámetros. A su vez, basado en esta investigación, se establecieron acciones de mejora para la calidad de los resultados.

 

“La incertidumbre se puede definir como un intervalo de valores aproximados que puede tener una medición. Para tal fin requieren cálculos metrológica y estadísticamente válidos. Con el fin de conocer la incertidumbre en la medición en los ensayos de análisis próximos de carbón, se realizaron una serie de análisis en el laboratorio, a cuyos resultados se le aplicaron una serie de cálculos estadísticamente válidos”, indicaron.

 

Sobre los beneficios que traen proyectos como este a la industria, Jonathan y Ferney manifestaron que “la implementación de sistemas de gestión de calidad permiten a las organizaciones gozar de buena reputación y competitividad en el mercado”, es por eso que “para los laboratorios de ensayos y de calibración, la satisfacción al cliente se traduce como, exactitud y confiabilidad en los resultados de sus análisis”.

 

Por último, los ingenieros químicos reconocieron que este tipo de reconocimientos le dan visibilidad a la maestría en Sistemas de Gestión de la Universidad Autónoma del Caribe, además que las da la posibilidad de darse a conocer como profesionales y científicos, con miras a crecer como investigadores.

 

“La obtención de este premio es un espaldarazo a explorar todo el potencial que tienen este tipo de investigaciones en el sector metrológico, ya que muestra la interrelación que existe entre la academia y la industria. De aquí en adelante queremos seguir realizando investigaciones relacionadas a la temática que tenga un impacto en la industria. Dichas investigaciones esperamos publicarlas en revistas científicas de alta visibilidad”, afirmaron Jonathan Young y Ferney Bohórquez.

Publicado en Noticias Generales
Suscríbete a las notificaciones

Administra tus Notificaciones