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Rafael Navarro nació el 20 de julio de 1967 en el municipio de Ovejas, Sucre, un territorio enclavado en la región de los Montes de María. Es el último de 8 hijos, cuyos padres campesinos se dedicaban al cultivo de la hoja de tabaco y a otros productos agrícolas.

 

Escuchó la frase de la boca de sus padres que recitaban "los hijos de pobres no pueden estudiar". Eso marcó su vida y lo llevó a desarrollar la rebeldía para hacer lo que dictó su corazón y en un arranque desenfrenado desafío la voluntad de sus padres.

 

"Tienes que irte pa' el monte a ayudar a tu papá", recuerda Rafael que su madre con firmeza aseguraba que esa era la vida que merecía pero él le respondía con fuerza que no se "iba pa'l monte".

 

Relata que esa era una época en la que Ovejas ni siquiera salía en el mapa, eran épocas muy difíciles. Reconoce que de sus hermanos ninguno estudió completo, solo terminaban la primaria y la única vía que les quedaba era irse al monte a trabajar la tierra.

 

"Pero en el caso mío, siempre estuve seguro de que yo no iba pa' esos lados, me defendía de una manera sana. Nunca los confronté, simplemente yo hacía lo que tenía que hacer, y lo que tenía que hacer era estudiar, esa creencia que se volvió mi filosofía", describe Rafael.

 

De esos momentos difíciles han pasado muchos años y ahora recoge las mieles de ese esfuerzo, sacrificio y voluntad que tuvo para poder estudiar. Recientemente fue nombrado por segundo año consecutivo entre los 50 Latinos más Influyentes de Georgia, uno de los estados de EEUU, por medio de la Cámara de Comercio Hispana de Georgia (GHCC, por sus siglas en inglés).

 

Pero esos no han sido todos sus reconocimientos en los 20 años que lleva radicado en el país de norteamérica. En 2019, el Consulado General de Colombia en Atlanta lo reconoció como uno de sus connacionales sobresalientes por su trayectoria empresarial  periodística en el estado de Georgia; en 2018 obtuvo el Premio de Apreciación al Periodista, por su apoyo a la comunidad, otorgado por el Centro de Servicios Comunitarios Asia Pacífico (CPACS, por sus siglas en inglés); en el 2015 fue postulado para los Rice Awards, un reconocimiento que se hace a nivel local a las personas que generan diálogo y propuestas para el desarrollo de sus comunidades; en 2008 recibió el Premio Excelencia Hispana (Hispanic Excellence Award) por su contribución a la difusión de la multiculturalidad en el sureste de Estados Unidos, y en 2006 fue reconocido por el Consulado General de El Salvador en Atlanta por su apoyo y dedicación a los temas de interés para esa comunidad y los latinos en general del estado de Georgia.

 

Comienzos difíciles.

Sin embargo, todos esos logros no hacen olvidar a Rafael Navarro sus orígenes y todo lo que tuvo que recorrer para llegar hasta donde está hoy. 

 

"Los hijos de pobres no pueden estudiar. Fue algo que escuche, que viví, que padecí, pero de alguna manera me ayudó también a seguir empujando fuerte, poco a poco se fueron incluyendo y terminaron entendiendo que yo quería estudiar, y finalmente mis padres me acompañaron. Mis vecinos, que me veían con mis cuadernos, me prestaban dinero sin que yo se los pidiera, al parecer no estaba a mi suerte con mis papás, ellos me decían te doy esta cantidad para que tú puedas estudiar, tus papás algún día me lo van a pagar", cuenta Rafael desde Atlanta.

 

"Si yo me hubiera puesto a mirar a mi alrededor, lo que mi papá no tenía y demás, yo nunca hubiera hecho nada para salir adelante, pero nunca me detuve a mirar lo que no teníamos, siempre pensé en lo que podíamos tener, y sobre todo en lo que yo podía lograr, no me detuve a mirar a mí alrededor, el cómo dormíamos, las cosas que comíamos, aunque no nos hizo falta que comer gracias a Dios, pero a lo que quiero llegar es que si yo me hubiera fijado en lo que tenía en mi entorno, no hubiera avanzado, me hubiera frustrado y quedado en esa situación", recuerda con nostalgia.

 

Dadas las pocas posibilidades de salir de ese panorama, su padre una vez le dijo que cómo no había mucho que hacer, se fuera a estudiar a la Escuela de Artes y Oficios del Carmen de Bolívar, que luego pasó a llamarse Instituto Técnico Industrial. En esas escuelas se prestaba un servicio donde se encargaban de educar a 'los hijos de pobres', cómo lo dice Rafael.

 

Rafael Navarro, egresado de Comunicación Social 2.jpg

 

Entre los oficios destacaban, trabajar el metal, la mecánica, ser fundidor. "La idea era que como no podíamos pasar a la universidad, mi papá quería que me dedicará a algún oficio. A mí nunca me gustó ninguno de esos, no creo que haya sido un excelente estudiante, pero sabía lo que quería. Como a mí me encantaba escribir yo me encargué del periódico. Existía un tablero grande que se colocaba con muchos avisos, donde se escriben editoriales, yo fui el primer director del periódico mural del colegio Técnico Industrial, me nombraron porque el director de disciplina sabía que a mí me gustaba escribir, y yo escribía y escribía por horas".

 

Entre poemas, críticas, informes y comentarios, Rafael no tuvo problemas para culminar su ciclo en el Técnico Industrial.

 

"Recuerdo una vez que el director llamó a mi papá, y le dijo 'lo felicito, su hijo participa mucho, es muy activo' entre otras cosas y mi padre lo miró serio y le dijo 'si para eso lo tengo estudiado'... Yo interioricé esas palabras y dije sí, para eso estoy estudiando", señala.

 

El bachillerato lo terminó, y con la seguridad de siempre, emprendió camino hasta Barranquilla, su madre después de asimilarlo se encargó de buscar la manera de ayudarle, hacia bollos y los vendía, junto con gallinas, pavos y todo lo que pudiera para pagar su estadía, el estudio universitario lo fue costeando gracias a un préstamo del ICETEX, se aventuró en la carrera de Comunicación Social - Periodismo en la Universidad Autónoma del Caribe, los cuales combinaba con la venta de mercancías para solventar algunos de sus gastos, logrando graduarse en 1992, siendo entonces el primero de su familia en haber terminado los estudios secundarios y universitarios.

 

Cuando la violencia azotó con voracidad la región de Los Montes de María, sus padres debieron desplazarse hasta Sincelejo siendo la ocasión para que él se hiciera cargo de ellos hasta 2017 cuando ambos fallecieron con 4 meses de diferencia.

 

La satisfacción del logro.

"Lo primero es tener un sueño, una visión, si no tienes nada de lo anterior no vas a ninguna parte, si no tienes una meta que acompañe tu visión tampoco vas a lograr nada", recomienda Rafael.

 

Las puertas cerradas no siempre son obstáculos, para Rafael son espacios de transición para lograr otras cosas, en la vida hay puertas por todos lados, hay que insistir persistir y seguir tocando puertas, buscar alternativas. "A veces ese sueño maravilloso que tienes no se va a cumplir, tienes que ser versátil para que cuando una puerta se cierra tienes que voltear y mirar otras opciones", indica.

 

Además de su pregrado, Navarro es ex becario de la Fundación Friedrich Ebert-Stiftung de Alemania, para el curso de Producción de Informativos para Televisión; también del Centro Internacional de Estudios de Periodismo para América Latina, en Quito Ecuador; estudió una Maestría en Ciencia Política en la Universidad Vasco de Quiroga en Morelia, México, e Inglés como Segunda Lengua, en el Interactive College of Technology en Atlanta.

 

Fue cofundador de la primera empresa de asesoría en comunicaciones empresariales y políticas en Sincelejo en 1993, Clic-Comunicaciones, la que abrió las puertas a nuevas generaciones de profesionales graduados en el departamento, así mismo fundador del espacio radial Mil Noticias. Tomó parte en el proceso de gestación del semanario Costa Alternativa y por un breve tiempo fue el editor dominical del entonces recién fundado periódico, El Meridiano de Sucre.

 

Él hoy galardonado como uno de los cincuenta hispanos más influyentes de Georgia sueña con empezar su doctorado y ser catedrático universitario cómo alguna vez lo hizo en el pasado. DHS

 

Publicado en Noticias Generales

El trabajo audiovisual de cinco estudiantes de Dirección y Producción de Radio y Televisión, denominado ‘Detrás del retrato’, fue premiado en el Festival Audiovisual de los Montes de María (Famma 2018), en la categoría ‘Mejor documental región Caribe’.

 

Keiner Miranda, director del trabajo, explicó que es un “documental de observación” en el que hicieron una inmersión en el día a día de un personaje del barrio Abajo, en Barranquilla, conocido como ‘el Chichi’.

 

“Es un viaje, una travesía por la vida de un personaje conocido en el barrio Abajo como ‘El chichi’ al que seguimos por 24 horas. Hicimos un recorrido con él desde la mañana y hasta cómo es su noche. Todas las cosas que vive, lo que ve, lo que siente”, señaló.

 

Junto a Keiner estuvieron Duván Herrera en la realización, Carlos Lafaurie como productor y en la producción general Gibrán Rambal y José Rivero. Para estos jóvenes la experiencia resultó enriquecedora.

 

“Aprendimos como puedes acercarte a una persona, cómo puedes descubrir tantas cosas que están ocultas y mostrarlas a través de un producto audiovisual. Todo lo que piensa de la vida y, aun así, es un círculo en el que está aislado de todo. Descubrimos que cada persona es única y hay que saber encontrar eso único para mostrárselo a los demás, mediante la cámara”, reconocieron los estudiantes.

 

Documental Montes de María (1).jpeg

 

‘Detrás del retrato’ nació como un proyecto integrador que los jóvenes realizaron en sexto semestre, pero sus orígenes se remontan al primer semestre cuando Keiner Miranda tomó una fotografía del ‘Chichi’ para un concurso llamado ‘La ventana del barrio Abajo’. Recordó a ese personaje que tanto le llamó la atención, que decidió tomarlo como eje principal para su documental.

 

“El Chichi es uno de esos personajes que supera la ficción, lleno de mucha poesía, de misterios, de miedos. Anda con su carreta, botando basura, con un parche en un ojo, un gorrito, unas botas como las del gato con botas, y cuando hablé con él me di cuenta que era todo un personaje”, afirmó.

 

Para los jóvenes este reconocimiento es la confirmación de que están “recorriendo el camino indicado”, un premio por hacer un buen trabajo y “hacer las cosas bien”, aplicando los conocimientos que han adquirido hasta llegar al octavo semestre, a las puertas de graduarse.

 

“La academia ha sido una influencia en lo que hacemos como realizadores audiovisuales. En este trabajo tuvimos acompañamiento de varios profesores que nos guiaron: cómo llegar a un espacio y canalizarlo; abordar el personaje, entender cómo se relaciona con el espacio, detallar y entender todos esos símbolos que están alrededor del personaje. Todo eso lo plasmamos en el trabajo que nos ha dado esta satisfacción”, finalizó Keiner Miranda.

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