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La Dirección Nacional de Derecho de Autor, por medio de la Oficina de Registro, le otorgó registro de soporte lógico al Software Reciclón. Este software es el resultado de un proyecto de grado del programa de Ingeniería Mecatrónica titulado: ‘Robot Móvil Clasificador de Metales y Papel Elaborado para Facilitar la Enseñanza del Curso de Robótica en la Universidad Autónoma del Caribe’.

 

Reciclón es un software que permite identificar materiales hechos de papel y metal. El robot posee un brazo mecánico mediante el cual toma las muestras, y según su masa y densidad las clasifica. Es capaz de esquivar obstáculos y se desplaza por cualquier tipo de superficie plana. El prototipo podrá ser utilizado por los estudiantes en los laboratorios de Mecatrónica.

 

Este proyecto fue dirigido por el ingeniero Jean Pierre Coll Velásquez y como co-tutores los ingenieros Javier Jiménez y Kelvin Beleño, y los egresados José Hernández, Juan Márquez y Alex Monsalvo.

 

Software Reciclón (2).jpeg

 

¿Cómo surgió Reciclón?.

El ingeniero y docente a cargo del proyecto, Jean Pierre Coll, contó acerca de cómo surgió la idea de Reciclón “durante un tiempo en el que estuve viviendo en Irlanda, me dí cuenta de que los países desarrollados aprovechan cualquier tipo de recurso para extraer la mayor cantidad de energía y materiales posibles. En los países escandinavos existe una buena metodología de reciclaje y buenas prácticas encaminadas a ello. Fue así como se me ocurrió la idea de producir un prototipo que trabajara por sí solo haciendo reconocimiento de distintos tipos de desechos para reprocesamiento y reutilización”.

 

¿Qué viene para Reciclón?.

Hasta el momento, el robot solo es capaz de identificar objetos de papel y metal. Sin embargo, desde la facultad de Ingeniería se comenzará a trabajar en una segunda fase que conlleve a la evolución del prototipo, integrando inteligencia artificial para que el robot, a través de visión artificial, reconozca los “shapes” (formas) y clasifique diferentes tipos de desechos y/o materiales como bolsas de comida, recipientes plásticos, latas de bebidas/alimentos, entre otros. También se planea modificar su morfología para que pueda acceder a terrenos más complejos. Posterior a ello "la idea es trabajar para patentar el proyecto y poder comercializarlo a futuro", afirmó el docente Jean Pierre Coll. 

 

Software Reciclón (3).jpeg

 

“Con estos productos de innovación demostramos que la universidad se encuentra a la vanguardia. Cada vez nos posicionamos más en los rankings que evalúa Colciencias, el MinEducación y todas las autoridades competentes de certificación y acreditación de alta calidad en Educación. El conocimiento, la investigación y desarrollo son el principal resultado que debe originarse en una universidad. Aquí siempre ha estado el conocimiento, al igual que el ímpetu de nuestros estudiantes, lo cual ha permitido materializar tal y como deseamos todas nuestras ideas”, destacó el docente.

 

Jean Pierre Coll Velásquez es Ingeniero Mecánico, especialista en Gerencia de Proyectos de Ingeniería, Magíster en Ciencias de la Ingeniería Mecánica con énfasis en Conversión de Energía, con un diplomado en Pedagogía Universitaria. Actualmente estudia Inteligencia Artificial becado por MinTIC y cursa el pregrado de Ingeniería Mecatrónica en la Universidad Autónoma del Caribe. VSC

 

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El compromiso y la participación activa de la Universidad Autónoma del Caribe en el desarrollo de la región no se detiene y, en 2020, ya se estableció una ruta a seguir en este sentido.

 

Una de las ya definidas es la concerniente a la industria del turismo. De hecho, en días pasados se llevó a cabo una reunión con Pamela Lozano, subsecretaria de turismo del Departamento del Atlántico y magíster en Social Media Branding & Strategy, y con los empresarios del Clúster de Turismo de Naturaleza. El objetivo: “hacer un análisis de los productos con los que se cuenta, conocer sus necesidades; comenzar y empezar un proceso de priorización de ellas, para que sean incluidas en el Plan de Desarrollo Departamental que debe salir en abril”, informa Beatriz Helena Díaz Solano, docente e investigadora del programa de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras.

 

Las estrategias creadas en dicho encuentro deben ser llevadas a la práctica durante el cuatrenio de la actual gobernación del Atlántico. “Algunas de ellas consisten en la revisión y fortalecimiento de la infraestructura en los municipios, en comunicaciones, vías; servicios básicos cercanos o en los mismos atractivos turísticos que están priorizando los productos, así como la capacitación a los empresarios en esos municipios, para que puedan afrontar el turismo de naturaleza”, agrega Díaz Solano.

 

El parque acuático de Piojó, Caribe Aventura, es uno de los productos asociados al clúster antes mencionado, lo que indica que en ese período se trabajará para que entre en funcionamiento y sea una opción de sana diversión en esta parte del país, de acuerdo con la también magíster en Ingeniería en Gestión Integrada al Recurso Hídrico.

 

Todo lo anterior significa que el intervalo de tiempo que va desde 2020 hasta 2024 será un lapso de maduración del turismo de naturaleza en el departamento o de impulso a las iniciativas más avanzadas, según Díaz Solano, educadora y también doctora en Ciencias Ambientales.

 

Cabe recordar que, en 2019, quienes componen el Clúster de Turismo del Atlántico solicitaron la asesoría del programa de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras, de la mano de todo un equipo para la creación de estrategias y sus respectivas acciones para dar movimiento a ese sector, lo que es motivo de orgullo para esta gran familia académica. JSN

 

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Con un proyecto integrador, estudiantes del programa de Ingeniería Mecánica, idearon un sistema que absorbe luz solar para dar energía a un bombillo pero que, además, es capaz de graduar la intensidad según la luminosidad que haya en el ambiente.

 

Los estudiantes de octavo semestre Jhon Byron Díaz Ramos, Cristian Castrillón, Brayan Vélez, Ronny Castro y Jorge Gómez materializaron esta idea gracias a los conocimientos adquiridos en las asignaturas Sistemas de Control y Eficiencia Energética.

 

“Nuestro sistema lleva integrado un panel solar que recoge la energía, que es convertida en energía eléctrica; esta se almacena en una batería graduada por una fotocelda dependiendo de la luminosidad del ambiente”, explicó Jhon Byron, a lo que Cristian agregó que para lograr esto tuvieron que calcular la luminosidad normal del bombillo y con respecto a ese resultado, lo graduaron para dar paso a la corriente necesaria.

 

Todo lo anterior es posible gracias a un tablero análogo y un luxímetro que el proyecto lleva incorporado. “Esto nos mide la luminosidad del ambiente en decibeles. Todo fue construido por nosotros desde cero pues la escala que nos presentaban no se ajustaba a lo que necesitábamos”, comentaron.

 

Proyecto de Investigación Ahorro de Energía (1).jpg

 

Con este proyecto los estudiantes buscan implementar un sistema de control mucho más eficiente y amigable con el ambiente. Este aparato permite ahorrar energía que se desperdicia y además aprovechar la luz ambiente.

 

“Lo que hacemos nosotros es innovar. Tomamos algo que ya funciona y lo hacemos más eficiente y eso le conviene a las empresas desde el punto de vista económico”, dijo Cristian.

 

En cuanto a la participación docente, el grupo de ingenieros fue liderado por el profesor Camilo Fontalvo que, para ellos, fue uno de los puntos clave en el desarrollo de esta idea innovadora. “El profesor siempre nos mostró su apoyo, siempre estuvo abierto a resolver nuestras dudas e hizo que el camino fuese mucho más sencillo”, comentó Ronny.

 

Esta idea, que duró más de un mes en construcción, ya había estado en las mentes de los estudiantes pero fue hasta esta oportunidad que lograron materializarla. Pero no es todo, pues buscaron la forma de hacer este sistema mucho más funcional. Al remover el bombillo y ubicar un puerto USB o un enchufe, también puede ser utilizado para trasmitir energía a muchos otros aparatos eléctricos, como lámparas o celulares, entre otros. MMC

 

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En su primera edición de julio de 2019, la revista Motor incluyó un artículo sobre la posibilidad de importar un carro eléctrico a Colombia, en el que se menciona lo que se tendría a favor y en contra en caso de lograrlo.

 

En algunos países el índice de ventas y circulación de este tipo de vehículos ya empieza a igualar o a superar al de los que funcionan con gasolina u otro tipo de combustible, pero es Noruega el que lleva la delantera en este sentido.

 

En el país escandinavo es el gobierno el que incentiva la tenencia de modelos con esa configuración y se dice que los privilegios en cuanto a reducción de impuestos son varios, todo por impedir el aumento de emisiones tóxicas para el medio ambiente. Debido a lo anterior, es probable que migrar a tal tecnología sea una regla en un futuro no muy lejano y para el resto del mundo, por lo que el tema es muy importante.

 

Por todo lo mencionado, averiguamos con los expertos de la Universidad Autónoma del Caribe qué tan rentable y posible es tener un carro de esta clase en nuestro territorio y si la promesa sobre el gran ahorro que supone el reemplazo del carburante por energía se acerca a la realidad.

 

Nissan Leaf Eléctrico.jpg

 

Los modelos disponibles.

El abanico de opciones es amplio y es que BMW, Volkswagen, Mercedes Benz, Audi; Toyota, Nissan, Hyundai, Kia; Smart, Renault, Opel, Chévrolet, Ford y hasta Jaguar ofrecen modelos que no necesitan gasolina ni otro derivado del petróleo para moverse, pero el artículo publicado en Motor se concentró en el Model S de Tesla.

 

Resulta que entre los productores de carros eléctricos, Tesla parece estar en el tope de la lista en cuanto a funcionamiento, potencia y autonomía. De acuerdo con la prosa, escrita a manera de pregunta de un lector/respuesta, en Colombia ya hay uno que otro carro de esta casa estadounidense.

 

De hecho, ya son tres (todos, la minivan model X) los que circulan por las calles de Bogotá y Medellín. Eso sí, sin respaldo de fábrica o agencia, ni servicio; red de recarga y, como si fuera poco, a un precio que triplica los 67 mil dólares que cuesta en Canadá y Estados Unidos, debido a los aranceles de importación.

 

El total de la transacción sería de 700 millones, teniendo en cuenta los impuestos que terminan doblando el precio del carro, incluso con el cambio de dólar a pesos. De salida y en otras palabras, la desventaja es evidente para el colombiano del común.

 

No obstante lo anterior, hay una esperanza más razonable propuesta por Honda, que podría convertirse en el nuevo carro del pueblo –como lo fue el Volkswagen Escarabajo desde la época de la Segunda Guerra Mundial- con motor eléctrico y manejo entretenido, por ser tracción trasera-.

 

Sería el Honda E, un city car de diseño simpático que aún no ha salido al mercado ni ha dejado de ser un prototipo, pero el fabricante japonés ya lo está anunciando como el carro que masificará a los modelos eléctricos en todo el globo. ¿Será verdad? ¿Promete cero emisiones de CO2 y ser el carro de los universitarios, incluso en Suramérica?

 

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Nuestros expertos dicen que…

 

En primer lugar, Ricardo Alberto Chegwin Hillembrand, ingeniero mecánico y docente del programa de Ingeniería Mecánica de Uniautónoma, confirma que los modelos de Tesla son los mejores en su clase, pero también reconoce que son bastante caros.

 

Chegwing Hillembrand también dice que son muchos los problemas que estos ejemplares están teniendo porque se trata de una configuración que aún ha evolucionado al nivel que sí lo han hecho los de combustión interna o funcionamiento con gasolina.

 

El experto también dice que los Tesla son tan pesados, debido a la batería que ocupa buena parte del piso, al punto de que el Model S -siendo un carro mediano- pesa 2.300 kilogramos, casi una tonelada más que los vehículos de tamaños similares pero configuraciones comunes, con 1.500 kilos en promedio, según lo registrado en Internet. Lo anterior hace que para la fabricación del Model S se utilicen materiales de aleación, es decir metales que al ser mezclados forman fibras más livianas y exóticas que el metal convencional, lo que hace que el precio suba.

 

En cuanto a autonomía o capacidad de moverse sin tener que cargar la batería, lo equivalente a llenar el tanque de gasolina, Chegwing Hillemberg indica que un Tesla puede recorrer hasta 600 kilómetros sin detenerse, una distancia proporcional de Barranquilla a Montería o al Cabo de la Vela.

 

Este último dato deja ver que con un Tesla se puede viajar tanto como en un carro normal, pero, nuevamente, para un colombiano de clase media es casi imposible por su precio.

 

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Los otros modelos.

Chegwin Hillembrand, también especialista en producción y operaciones, agrega que hay opciones no tan costosas, pero “su capacidad de recorrido es limitada a 200 kilómetros, lo que quiere decir que pueden ser usados para moverse en una ciudad, no en zonas rurales ni durante largos viajes”, asegura.

 

Intentar viajar de Barranquilla a Montería en un modelo eléctrico más económico, un Renault Zoe, por ejemplo, significa que se tendría que parar hasta tres veces en una estación especial para cargar la batería y lo mismo pasaría si uno se dispone a ir al Cabo de La Vela”, encima el también magíster en Sistemas de Gestión.

 

Todo esto significa que un viaje en cualquier otro de los modelos eléctricos sería más largo, por causa de la media hora que toma el proceso de reposición de energía –frente a los 15 minutos que requiere tanquear con gasolina-, lo que equivaldría a una hora y media más en cualquier dirección, en el mejor de los casos.

 

Aunque un Renault Zoe –otra vez tomándolo como referencia por estar disponible ya en Colombia- es un carro pequeño, su peso es de 1.500 kilogramos, mientras que modelos a gasolina con medidas parecidas pesan 1.100 o 1.200 en casos extremos. Lo anterior se traduce en un importante consumo de energía al mover la masa más pesada. Esa es la razón por la que no se puede pensar que el número de veces que se debe cargar un carro eléctrico es el mismo que uno de combustión interna necesita para ser llenado con combustible.

 

En cuanto al precio, el Zoe cuesta 100.690.000 pesos, lo que es bastante más alto que el precio de un Suzuki Swift de 2020: 45 millones de pesos, sin contar con que hay carros a gasolina que se venden desde 27 o 30 millones, siendo de gama baja y con un equipamiento más austero.

 

Es así como esta comparativa de precios deja claro que “no sería rentable en estos momentos adquirir un carro de esas características. Así no se compensa el supuesto ahorro en combustible”, sostiene Chegwing Hillembrand. Aparte, las estaciones de carga -que cada vez son mayores en Norteamérica y Europa- aquí brillan por su ausencia y eso no es más sino una señal de que Colombia no está preparada para la venta masiva de estos vehículos.

 

Auto Eléctrico Renault.jpg

 

Si bien es cierto que con el funcionamiento de estas unidades ya no serían necesarios los combustibles fósiles, “el tema ecológico en el que se apoya esta nueva industria automotriz está generando polémica y es por el origen de la energía para suministrarle a estos carros. No habría la compensación energética que todos buscamos”, añade Chegwing Hillembrand.

 

“Si todos tuviéramos un carro de esos, necesitaríamos de una estación de carga de aproximadamente de 67 kilovatios para cargarlo de 30 a 60 minutos. Eso implica que semanalmente tendrías que consumir de 67 a 100 kilovatios, lo que demanda de unos cambios en la infraestructura eléctrica del país y de la ciudad. Hay que recordar que el 70 por ciento de la energía que consumimos en la costa viene de hidroeléctricas y el 30 viene de la interconexión y de las termoeléctricas que tenemos en la región”, encima el docente.

 

Lo anterior quiere decir que el actual no es un sistema de distribución de energía para soportar la demanda en una sociedad en la que, supongamos, 25 millones de adultos se mueve en carros eléctricos, contando que la otra mitad son niños, personas que no manejan o gente que no puede pagar un carro en ese rango de precio.

 

Según el experto, toda esa energía tendría que ser renovable, porque la respuesta no es crecer en la capacidad energética y térmicamente, sino “acoplarnos a lo que viene y descubrir otras formas de hacer funcionar las cosas. Más allá del mejoramiento en las redes, se requiere de una política definitiva en torno a este tema tecnológico y una estrategia para regular la carga tributaria que tienen hoy los combustibles. No hay que negar que Colombia produce petróleo y, si le quitas los ingresos que tiene por cuenta de este producto, será necesario crear un sistema que compense las pérdidas que tendría el Estado, por su desplazamiento”, concluye el entrevistado.

 

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Ahora sí, lo peor

A todo lo mencionado hasta ahora hay que sumarle el aumento en las tarifas de energía mensuales, pues lo que absorbe un electrodoméstico de tonelada y media no será lo mismo que consume un cepillo eléctrico, una tostadora, una cafetera o un secador, en caso de poder tener un cargador especial para el carro en la comodidad de casa.

 

De acuerdo con Chegwing Hillembrand, un Model S de Tesla puede estar consumiendo de 67 a 100 kilovatios por semana, en sus momentos de carga, lo que puede representar un aumento semanal de 32 mil pesos en la tarifa de luz, teniendo en cuenta que –en Barranquilla- cada kilovatio/hora vale 466.14 pesos, según los recibos de Electricaribe. Al mes se daría un aumento de 132 mil pesos, con el índice mínimo de carga. En el máximo, 100 kilovatios, el aumento semanal sería de 48 mil pesos. Al mes: 187 mil, una diferencia importante.

 

Los conocedores del tema saben que los motores eléctricos son más eficientes que los de gasolina porque aprovechan en un 90 por ciento la energía y al detenerse deja de consumirla, mientras que uno de combustión interna usa solo el 35 por ciento de ella y estando detenido la sigue consumiendo. El consumo de un vehículo diésel lo hace en un 40 por ciento y en ese sentido sí es rentable el paso de una tecnología a otra.

 

Así como Noruega ya logró el cambio, “Alemania lo está haciendo pero con el uso de energía solar”, informa Chegwing Hillembrand, quien atribuye a la costa Caribe dicho potencial para Colombia. “El problema sería otro y es que no hay una batería que verdaderamente prometa una buena autonomía, con menos peso y que lo haga viable. Así sí se podría superar la expectativa respecto a lo que ofrece el carro eléctrico de hoy y se podría decir que tener uno sería más económico y menos dañino que uno a gasolina”, encima el entrevistado, quien por esa razón dice que el Honda E no será el reemplazo del carro del pueblo, pues no ofrece una solución al tema de la autonomía, por lo que a su vez tampoco promete ser más barato que un carro de combustión interna en cuanto a manutención.

 

“Como city car podría servir, para recargarlo cada dos días, pero no para recorrer grandes distancias. Ni siquiera para un taxista porque 200 kilómetros no son nada para todo el recorrido que hacen los vehículos de servicio público”, señala el profesor.

 

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Los fabricantes alemanes –Mercedes Benz, BMW y Volkswagen/Audi- ya están trabajando para conseguir la solución a todos los problemas que presentan las baterías de los carros eléctricos actuales y es de la mano con la empresa suiza Innolith.

 

Innolith es una compañía pionera en trabajar en una plataforma que funciona con nuevos modos de alimentación a través de la energía -es decir baterías inorgánicas- cuyos laboratorios están en Alemania.

 

Su producto en desarrollo, de alta densidad, será capaz de cargarse cada mil kilómetros. De esa manera, se daría el gran salto al que se refiere Chegwing Hillembrand, respecto a la capacidad de recorrer grandes distancias con carros eléctricos sin tener que cargar tan constantemente.

 

Del mismo modo, también se estaría resolviendo el tema del precio elevado para mantener el carro eléctrico, lo que no supone una reducción sustancial en el tiempo de carga. Hasta ahora no hay mucha información en la web, pues es necesario que se proteja la propiedad intelectual de dicha empresa. 

 

Otra opinión.

Saling Pallares Escorcia, ingeniero electrónico y de telecomunicaciones, está de acuerdo con Chegwing Hillembrand en que el costo de los carros eléctricos es el principal inconveniente para su venta masiva en Colombia.

 

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“Colombia es un país que debió acogerse a las normas europeas sobre el no pago de aranceles por un vehículo eléctrico, pero aquí sí se pagan, ya siendo una tecnología costosa. Esa es la razón por la que mientras en Europa un carro de esos puede estar costando unos 40 o 50 millones de pesos, al cambio de Euros a Pesos, aquí pasa los 100”, dice el Profesor de tiempo completo adscrito al programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones de Uniautónoma.

 

Según Pallares Escorcia, la llegada de la tecnología 5G a Colombia es necesaria para que haya comunicación entre los carros, sobre todo los que tiene sensores que detectan el tráfico a distancia para evitar colisiones, pero “los vehículos son cada vez son más autónomos y no necesitan estar conectados a internet o alguna red en todo momento. Ellos tienen su propio computador”, agrega el también magíster en ingeniería mecánica con énfasis en gestión energética renovable.

 

De hecho, conforme Pallares Escorcia, los carros eléctricos pueden circular en un desierto debido a su propio sistema, lo cual no hace que la llegada de la tecnología 5G al país sea un determinante para migrar a este tipo de automóviles como parque automotor, a nivel general.

 

El docente coincide con Chegwing Hillembrand al pensar que sí es obligatorio una red eléctrica más adecuada, “porque ya en Colombia hay estaciones de servicio para carros eléctricos. No muchas, pero las hay. El tema es que ellos vienen diseñados para que los pongas a cargar en la casa, sin incomodidades, como los celulares, y para eso se necesita redes de mayor capacidad”, advierte Pallares Escorcia.

 

En lo que respecta a la autonomía de esta clase de automotores, Pallares Escorcia asegura que es la adecuada para circular en ciudad y que, a menos que se trate de un taxi, es necesario una mayor capacidad en este sentido,

 

“Lo importante es se cumpla con la promesa de cero emisiones, pero, si no se da una baja en los precios y en los aranceles, nunca se va a masificar la venta de estos carros, siendo esta la dirección por la que el mundo va”, indica el experto, quien también expresa entusiasmo por el Honda E, al cual ve como un vehículo al que no le falta nada.

 

Sobre las investigaciones que se han adelantado en la Universidad Autónoma del Caribe, como aporte a este avance, “han sido sobre eficiencia energética y se busca trabajar en lo que tiene que ver con la movilidad, para fomentar el paso a tecnologías que nos permitan no incrementar el CO2 y que han provocado tantos cambios climáticos”, dice Chegwing Hillembrand.

 

El pensum de nuestro programa de Ingeneiría Mecánica tiene una asignatura dedicada a este campo  y es Vigilancia Tecnológica de Motores de Combustión Interna. En ella se contempla la transformación, los inconvenientes y las alternativas para alargar la vida de estas máquinas, pero “desde ella también nos unimos al propósito mundial que es apuntar a dos cosas: uno, desarrollar baterías que nos permitan dar la estocada a los motores de gasolina con escasos 100 kilovatios/hora por 12 kilogramos. Así se compensará un poco lo que hoy ofrece la gasolina”, puntualiza Chegwing Hillembrand, pero sentencia que, por lo pronto, solo queda esperar a que se desarrolle dicho dispositivo para que se dé un cambio en la atmósfera y para que llegue al mercado, finalmente, el nuevo carro del pueblo que será el de los universitarios, incluso de los que viven en Latinoamérica.

 

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“No creo que sea el Honda E. Para mí será la misma Volkswagen la que lo traiga de vuelta, pero con la batería de Innolith. Es un secreto para el mundo, pero algo en lo que los alemanes vienen trabajando confidencialmente desde hace tiempo”, termina.

 

Por otro lado, Pallares Escorcia indica que el programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones “reinventó su pensum -hace un par de años-. Asignaturas como Materiales y Dispositivos Semiconductores, Telemática; Teoria Electromagnética y diversas electivas  profesionales -a lo largo del plan de estudios- están enfocadas al diseño de nuevas tecnologías o formas de masificar las existentes aplicables a movilidad, no solo cero emisiones sino energéticamente autónomos, que no es más que vehículos que no necesitan recarga ni inyección de ningún tipo de combustible, además de los ya existentes no tripulados que no van a necesitar ser conducidos”, explica.

 

“Este es el verdadero futuro obligado y no muy lejano de la movilidad a nivel mundial como solución al caos de movilidad  y cuidado del medio ambiente”, finaliza Pallares Escorcia, al referirse a otro de los aportes de Uniautónoma en este sentido.

 

¿Te apasionan los vehículos, la lucha contra el calentamiento global y quieres saber cómo puedes ayudar al medio ambiente?. En la Universidad Autónoma del Caribe contamos con una Facultad de Ingeniería con programas como Ingeniería Mecánica, Ingeniería Mecatrónica e Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones que pueden apoyarte en tu formación como profesional, con un grupo de docentes calificados que pueden guiarte en el descubrimiento de nuevas formas de contribuir al planeta.  JSN

 

 

 

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Equipados con guantes y rastrillos, docentes y estudiantes de la Universidad Autónoma del Caribe participaron de una jornada de recolección de basura en las playas del municipio de Puerto Colombia, Atlántico. En el balneario se removieron alrededor de 150 toneladas de desechos que fueron arrastradas por el río Magdalena desde el centro del país y llegaron a las costas del Caribe.

 

La actividad fue organizada por la Secretaría de Turismo del Atlántico, en articulación con el programa de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras, de la Universidad Autónoma del Caribe. Esta labor de limpieza contó con la participación de 40 personas, entre ellos estudiantes y docentes de los diferentes programas de esta institución.

 

“Nosotros como universidad no solamente estamos llamados o tenemos la obligación de formar estudiantes en un campo disciplinar, sino que también tenemos el compromiso de generar un impacto en el ser humano, más que en un profesional. La universidad en su comportamiento institucional debe mostrar ese compromiso con el medio ambiente”, aseguró David Luqueta Cediel, docente y decano de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas, comprometido con el medio ambiente.

 

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La formación de una pequeña isla de basura en el mar de Puerto alertó a las entidades gubernamentales y a los residentes de estas playas a desplegar un operativo de limpieza. Con la ayuda de una retroexcavadora y un grupos de voluntarios, fueron removidos pedazos de plástico, icopor, troncos, botellas y otro tipo de desperdicios.

 

Los expertos señalan que este proceso podría mejorar con la divulgación de campañas de sensibilización no solo con el tema de no arrojar basuras, sino también con el manejo que se le debe dar a esta. Pues muchas veces la comunidad no está informada sobre lo que deben hacer con las basuras.

 

“Desde la academia hay que trabajar por el medio ambiente, concientizar a los estudiantes y docentes del impacto que generan los desechos en el ecosistema y, así mismo, sensibilizarlos con respecto al uso de productos que no son biodegradables”, comentó Sandra Osorio Bastos, directora y docente del programa de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras, promotor de la actividad.

 

En esta jornada también participaron miembros de Triple A, Defensa Civil, Ejercito Nacional, la Oficina de Gestión del Riesgo del Atlántico, la CRA, el cuerpo de Bombero de Puerto Colombia, la Gobernación del Atlántico, la Alcaldía de Puerto Colombia y un grupo de recicladores.

 

Limpieza Playas Puerto Colombia (2).jpeg

 

No es la primera vez que Unitónoma hace presencia en este tipo de actividades en pro del cuidado de las playas. Sus docentes investigadores trabajan en el estudio y la preservación de estas áreas. LLT 

 

 

 

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