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Cada año muchas personas coinciden en incluir en su lista de propósitos la eterna aspiración de ‘este año si haré dieta y ejercicio’, sin embargo, algunas fracasan en el intento. Lo anterior sucede porque no se tiene conocimiento de cómo iniciar una dieta calórica que les permita cumplir con su necesidad (ya sea subir o bajar de peso), junto con una rutina de ejercicios adecuada.

 

No se trata de salir a trotar todas las mañanas, ir al gimnasio todos los días o dejar de comer comidas rápidas; entrar a formar parte de la renombrada cultura ‘Fitness’ requiere de la adopción de hábitos y conductas saludables que se ajusten al organismo de cada persona.

 

Es frecuente escuchar que cierta dieta o ‘X’ tratamiento, que fue aplicado de la misma forma en dos personas, solo le dio resultado a una de ellas. Cada organismo posee sus propias características fisiológicas y es por ello que se necesita de un plan alimenticio y una rutina de ejercicios específica para cada persona.

 

Alfredo Castañeda, director del programa de Deporte y Cultura Física de la Universidad Autónoma del Caribe, señaló la importancia de asesorarse con profesionales cuando se quiere comenzar a hacer ejercicio debido a que la rutina debe ir acorde al tipo de cuerpo.

 

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"Existen cuerpos endomorfos, ectomorfos y mesoformos; es decir, personas que tienen tendencia a ser gruesas, delgadas y equilibradas en su masa muscular, respectivamente. Esa composición corporal es modificable dependiendo de los hábitos de cada persona. Si eres una persona sedentaria en tu trabajo, tu actividad física debe ser mayor para que veas resultados, pero si en tu actividad laboral tienes mayor movimiento, sera más fácil iniciar. Lo importante es asesorarse con profesionales que te orienten correctamente y te ayuden a cumplir tus objetivos”, explicó el docente.

 

La onda ‘Fitness’ se ha incrementado a nivel mundial debido a distintos factores, entre ellos, la creación de conciencia entre las personas, la cual se ha generado en gran medida por la difusión de contenidos a través de las redes sociales. Por su parte, los estereotipos de figuras corporales que hacen presencia en la sociedad también han influenciado en el crecimiento de este fenómeno. 

 

Castañeda definió el ‘Fitness’ como un “estilo de vida que promueve un estado de salud y bienestar que, cuando lo aplicamos en nuestras vidas, además de lograr un mejor estado físico, se genera automáticamente bienestar social y emocional”.

 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que es necesario realizar 150 minutos de actividad cardiovascular a la semana, divididos en 3 o 4 días. También es importante complementar la actividad cardiovascular con ejercicios de fuerza y levantamiento de pesas que permitan el fortalecimiento de los músculos, ya que estos evitan lesiones de rodilla y demás afecciones.

 

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Para aquellas personas que desean ejercitarse por primera vez, Castañeda recomendó lo siguiente: “Si nunca ha trotado, empiece caminando. La idea es empezar con un ritmo moderado y aumentarlo de manera gradual. Si no sabemos cómo empezar, es posible que se presenten lesiones y dolores musculares”.

 

A pesar de que cada caso es diferente, una de las primeras cosas que se debe tener en cuenta antes de iniciar a hacer tanto dieta como ejercicio es el Índice de Masa Corporal (IMC), el cual corresponde al indicador que nace de la relación entre el peso y la altura de una persona, y determina si existe sobrepeso o la persona se encuentra por debajo de su peso ideal.

 

¿Cómo calcular mi IMC? Es muy fácil. Se calcula dividiendo los kilogramos de peso entre el cuadrado de la estatura en metros (IMC = peso {kg} / estatura {m2}).

 

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Como se dijo anteriormente, la dieta o el plan nutricional a realizar también depende de las necesidades y los objetivos de cada persona. Sin embargo, existen ocho tips generales que podrían servir de guía para aquellas personas que quieran cambiar sus hábitos:

1. Eliminar bebidas azucaradas.

2. Restringir carbohidratos (no totalmente, pues el organismo también los necesita).

3. Cuidar la preparación de alimentos.

4. Evitar el consumo de grasas saturadas.

5. No eliminar totalmente las cosas. Ser moderados.

6. Realizar actividad física 3 veces a la semana como mínimo (Sobre todo cardiovasculares).

7. Cuidado con la dietas de choque. Aquellas dietas de un mes que ‘ayudan’ a bajar rápidamente de peso, al dejar de aplicarlas, hacen un efecto rebote en el cuerpo, es decir, se recupera todo el peso perdido.

8. Realizar dietas moderadas que generen estabilidad al organismo.

 

Alfredo Castañeda Londoño es licenciado en Educación Física y magíster en Actividad Física. Se desempeñó como profesor tiempo completo de la Universidad Autónoma del Caribe y actualmente es el director del Programa de Deporte y Cultura Física de la institución. Anteriormente fue director de proyectos de la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD) y fue el secretario de Deporte y Cultura de Mosquera, Cundinamarca. Es cinturón negro en Taekwondo y ha laborado en el campo de las artes marciales.

 

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Publicado en Noticias Generales


La jornada laboral de este viernes empezó con cantos y una coreografía en gran parte de las dependencias de la Universidad Autónoma del Caribe y es que mañana, 6 de abril, se conmemora el Día Internacional de la Actividad Física, así que sigamos moviéndonos, pues la celebración apenas empieza y el fin va más allá de vivirlo solo una vez al año.

 

Fueron 10 minutos de una serie de pausas activas en las oficinas, desde las 9:00 de la mañana, liderada por el programa de Deporte y Cultura Física y dirigida por el profesor Jorge Gil de dicha unidad académica, acompañado por un grupo de alumnos para su animación y desarrollo.

 

Con estas visitas al área administrativa se busca resaltar la importancia de moverse y romper por un breve momento “con los hábitos sedentarios y qué mejor oportunidad para llevar a cabo esta iniciativa, aunque realmente la ocasión precisa sea el 6 de abril, pero por ser fin de semana se pone en marcha hoy”, dice Gil, docente del programa antes mencionado.

 

De acuerdo con Gil, el propósito es institucionalizar estas visitas para la sana y necesaria interrupción en la continuidad de las jornadas laborales, tomarlo como punto de partida para, posteriormente, hacer el tour por las diferentes oficinas de Uniautónoma por lo menos una vez al mes.

 

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El propósito va más allá de combatir el estrés.

Entre los beneficios de tomar como costumbre estas pausas activas, aparte de incrementar la cantidad de oxígeno que entra al cuerpo y disminuir el estrés, está la producción de lipoproteínas, sustancia compuesta por proteínas y lípidos que transportan las grasas por todo el organismo, evitando la acumulación de ellas y así las enfermedades vasculares.

 

“Los últimos artículos y recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud, OMS, indican que lo más adecuado es que se haga movilización o una pausa en las actividades repetitivas y sedentarias cada dos horas. De ese modo se reduce los factores de riesgo que conllevan a sufrir enfermedades cardiovasculares y lo que tiene que ver con problemas isquémicos”, dice Gil después de su paso por la ORI con el propósito explicado.

 

Conforme Gil, si en una empresa no se hacen pausas activas, habrá repercusiones a nivel legal, pues en toda entidad en la que haya un equipo de trabajo mayor a 50 personas se debe desplegar estas actividades lúdico-recreativas de capacitación para evitar enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardíacas, siendo esta la más relevante.

 

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Por su parte, Lupe García, fisioterapeuta y enfermera vinculada al departamento de Bienestar Universitario, concuerda con Gil sobre la importancia de tomarse su tiempo para dedicar un pequeño intervalo de tiempo a una actividad totalmente diferente a lo que se hace todo el día en una oficina, pues el hecho de hacer pausas activas es para que el trabajador pueda renovar su ánimo y recargue su disposición de hacer las cosas.

 

Para García, lo importante de estos espacios no es solo la relajación momentánea a través de la parte lúdica, sino también el descarte de otras consecuencias de permanecer sentado y tensionado en todo momento. 

“Por eso es que además del canto y los movimientos, se toma el peso e índice de masa corporal y la presión. El fin es ver si se está en su peso normal, qué tan propenso se está o si ya se presenta obesidad u obesidad mórbida”, termina García. JSN

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