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En su primera edición de julio de 2019, la revista Motor incluyó un artículo sobre la posibilidad de importar un carro eléctrico a Colombia, en el que se menciona lo que se tendría a favor y en contra en caso de lograrlo.

 

En algunos países el índice de ventas y circulación de este tipo de vehículos ya empieza a igualar o a superar al de los que funcionan con gasolina u otro tipo de combustible, pero es Noruega el que lleva la delantera en este sentido.

 

En el país escandinavo es el gobierno el que incentiva la tenencia de modelos con esa configuración y se dice que los privilegios en cuanto a reducción de impuestos son varios, todo por impedir el aumento de emisiones tóxicas para el medio ambiente. Debido a lo anterior, es probable que migrar a tal tecnología sea una regla en un futuro no muy lejano y para el resto del mundo, por lo que el tema es muy importante.

 

Por todo lo mencionado, averiguamos con los expertos de la Universidad Autónoma del Caribe qué tan rentable y posible es tener un carro de esta clase en nuestro territorio y si la promesa sobre el gran ahorro que supone el reemplazo del carburante por energía se acerca a la realidad.

 

Nissan Leaf Eléctrico.jpg

 

Los modelos disponibles.

El abanico de opciones es amplio y es que BMW, Volkswagen, Mercedes Benz, Audi; Toyota, Nissan, Hyundai, Kia; Smart, Renault, Opel, Chévrolet, Ford y hasta Jaguar ofrecen modelos que no necesitan gasolina ni otro derivado del petróleo para moverse, pero el artículo publicado en Motor se concentró en el Model S de Tesla.

 

Resulta que entre los productores de carros eléctricos, Tesla parece estar en el tope de la lista en cuanto a funcionamiento, potencia y autonomía. De acuerdo con la prosa, escrita a manera de pregunta de un lector/respuesta, en Colombia ya hay uno que otro carro de esta casa estadounidense.

 

De hecho, ya son tres (todos, la minivan model X) los que circulan por las calles de Bogotá y Medellín. Eso sí, sin respaldo de fábrica o agencia, ni servicio; red de recarga y, como si fuera poco, a un precio que triplica los 67 mil dólares que cuesta en Canadá y Estados Unidos, debido a los aranceles de importación.

 

El total de la transacción sería de 700 millones, teniendo en cuenta los impuestos que terminan doblando el precio del carro, incluso con el cambio de dólar a pesos. De salida y en otras palabras, la desventaja es evidente para el colombiano del común.

 

No obstante lo anterior, hay una esperanza más razonable propuesta por Honda, que podría convertirse en el nuevo carro del pueblo –como lo fue el Volkswagen Escarabajo desde la época de la Segunda Guerra Mundial- con motor eléctrico y manejo entretenido, por ser tracción trasera-.

 

Sería el Honda E, un city car de diseño simpático que aún no ha salido al mercado ni ha dejado de ser un prototipo, pero el fabricante japonés ya lo está anunciando como el carro que masificará a los modelos eléctricos en todo el globo. ¿Será verdad? ¿Promete cero emisiones de CO2 y ser el carro de los universitarios, incluso en Suramérica?

 

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Nuestros expertos dicen que…

 

En primer lugar, Ricardo Alberto Chegwin Hillembrand, ingeniero mecánico y docente del programa de Ingeniería Mecánica de Uniautónoma, confirma que los modelos de Tesla son los mejores en su clase, pero también reconoce que son bastante caros.

 

Chegwing Hillembrand también dice que son muchos los problemas que estos ejemplares están teniendo porque se trata de una configuración que aún ha evolucionado al nivel que sí lo han hecho los de combustión interna o funcionamiento con gasolina.

 

El experto también dice que los Tesla son tan pesados, debido a la batería que ocupa buena parte del piso, al punto de que el Model S -siendo un carro mediano- pesa 2.300 kilogramos, casi una tonelada más que los vehículos de tamaños similares pero configuraciones comunes, con 1.500 kilos en promedio, según lo registrado en Internet. Lo anterior hace que para la fabricación del Model S se utilicen materiales de aleación, es decir metales que al ser mezclados forman fibras más livianas y exóticas que el metal convencional, lo que hace que el precio suba.

 

En cuanto a autonomía o capacidad de moverse sin tener que cargar la batería, lo equivalente a llenar el tanque de gasolina, Chegwing Hillemberg indica que un Tesla puede recorrer hasta 600 kilómetros sin detenerse, una distancia proporcional de Barranquilla a Montería o al Cabo de la Vela.

 

Este último dato deja ver que con un Tesla se puede viajar tanto como en un carro normal, pero, nuevamente, para un colombiano de clase media es casi imposible por su precio.

 

Tesla Model S 2013.jpg

 

Los otros modelos.

Chegwin Hillembrand, también especialista en producción y operaciones, agrega que hay opciones no tan costosas, pero “su capacidad de recorrido es limitada a 200 kilómetros, lo que quiere decir que pueden ser usados para moverse en una ciudad, no en zonas rurales ni durante largos viajes”, asegura.

 

Intentar viajar de Barranquilla a Montería en un modelo eléctrico más económico, un Renault Zoe, por ejemplo, significa que se tendría que parar hasta tres veces en una estación especial para cargar la batería y lo mismo pasaría si uno se dispone a ir al Cabo de La Vela”, encima el también magíster en Sistemas de Gestión.

 

Todo esto significa que un viaje en cualquier otro de los modelos eléctricos sería más largo, por causa de la media hora que toma el proceso de reposición de energía –frente a los 15 minutos que requiere tanquear con gasolina-, lo que equivaldría a una hora y media más en cualquier dirección, en el mejor de los casos.

 

Aunque un Renault Zoe –otra vez tomándolo como referencia por estar disponible ya en Colombia- es un carro pequeño, su peso es de 1.500 kilogramos, mientras que modelos a gasolina con medidas parecidas pesan 1.100 o 1.200 en casos extremos. Lo anterior se traduce en un importante consumo de energía al mover la masa más pesada. Esa es la razón por la que no se puede pensar que el número de veces que se debe cargar un carro eléctrico es el mismo que uno de combustión interna necesita para ser llenado con combustible.

 

En cuanto al precio, el Zoe cuesta 100.690.000 pesos, lo que es bastante más alto que el precio de un Suzuki Swift de 2020: 45 millones de pesos, sin contar con que hay carros a gasolina que se venden desde 27 o 30 millones, siendo de gama baja y con un equipamiento más austero.

 

Es así como esta comparativa de precios deja claro que “no sería rentable en estos momentos adquirir un carro de esas características. Así no se compensa el supuesto ahorro en combustible”, sostiene Chegwing Hillembrand. Aparte, las estaciones de carga -que cada vez son mayores en Norteamérica y Europa- aquí brillan por su ausencia y eso no es más sino una señal de que Colombia no está preparada para la venta masiva de estos vehículos.

 

Auto Eléctrico Renault.jpg

 

Si bien es cierto que con el funcionamiento de estas unidades ya no serían necesarios los combustibles fósiles, “el tema ecológico en el que se apoya esta nueva industria automotriz está generando polémica y es por el origen de la energía para suministrarle a estos carros. No habría la compensación energética que todos buscamos”, añade Chegwing Hillembrand.

 

“Si todos tuviéramos un carro de esos, necesitaríamos de una estación de carga de aproximadamente de 67 kilovatios para cargarlo de 30 a 60 minutos. Eso implica que semanalmente tendrías que consumir de 67 a 100 kilovatios, lo que demanda de unos cambios en la infraestructura eléctrica del país y de la ciudad. Hay que recordar que el 70 por ciento de la energía que consumimos en la costa viene de hidroeléctricas y el 30 viene de la interconexión y de las termoeléctricas que tenemos en la región”, encima el docente.

 

Lo anterior quiere decir que el actual no es un sistema de distribución de energía para soportar la demanda en una sociedad en la que, supongamos, 25 millones de adultos se mueve en carros eléctricos, contando que la otra mitad son niños, personas que no manejan o gente que no puede pagar un carro en ese rango de precio.

 

Según el experto, toda esa energía tendría que ser renovable, porque la respuesta no es crecer en la capacidad energética y térmicamente, sino “acoplarnos a lo que viene y descubrir otras formas de hacer funcionar las cosas. Más allá del mejoramiento en las redes, se requiere de una política definitiva en torno a este tema tecnológico y una estrategia para regular la carga tributaria que tienen hoy los combustibles. No hay que negar que Colombia produce petróleo y, si le quitas los ingresos que tiene por cuenta de este producto, será necesario crear un sistema que compense las pérdidas que tendría el Estado, por su desplazamiento”, concluye el entrevistado.

 

Vehículos eléctricos cargando.jpg

 

Ahora sí, lo peor

A todo lo mencionado hasta ahora hay que sumarle el aumento en las tarifas de energía mensuales, pues lo que absorbe un electrodoméstico de tonelada y media no será lo mismo que consume un cepillo eléctrico, una tostadora, una cafetera o un secador, en caso de poder tener un cargador especial para el carro en la comodidad de casa.

 

De acuerdo con Chegwing Hillembrand, un Model S de Tesla puede estar consumiendo de 67 a 100 kilovatios por semana, en sus momentos de carga, lo que puede representar un aumento semanal de 32 mil pesos en la tarifa de luz, teniendo en cuenta que –en Barranquilla- cada kilovatio/hora vale 466.14 pesos, según los recibos de Electricaribe. Al mes se daría un aumento de 132 mil pesos, con el índice mínimo de carga. En el máximo, 100 kilovatios, el aumento semanal sería de 48 mil pesos. Al mes: 187 mil, una diferencia importante.

 

Los conocedores del tema saben que los motores eléctricos son más eficientes que los de gasolina porque aprovechan en un 90 por ciento la energía y al detenerse deja de consumirla, mientras que uno de combustión interna usa solo el 35 por ciento de ella y estando detenido la sigue consumiendo. El consumo de un vehículo diésel lo hace en un 40 por ciento y en ese sentido sí es rentable el paso de una tecnología a otra.

 

Así como Noruega ya logró el cambio, “Alemania lo está haciendo pero con el uso de energía solar”, informa Chegwing Hillembrand, quien atribuye a la costa Caribe dicho potencial para Colombia. “El problema sería otro y es que no hay una batería que verdaderamente prometa una buena autonomía, con menos peso y que lo haga viable. Así sí se podría superar la expectativa respecto a lo que ofrece el carro eléctrico de hoy y se podría decir que tener uno sería más económico y menos dañino que uno a gasolina”, encima el entrevistado, quien por esa razón dice que el Honda E no será el reemplazo del carro del pueblo, pues no ofrece una solución al tema de la autonomía, por lo que a su vez tampoco promete ser más barato que un carro de combustión interna en cuanto a manutención.

 

“Como city car podría servir, para recargarlo cada dos días, pero no para recorrer grandes distancias. Ni siquiera para un taxista porque 200 kilómetros no son nada para todo el recorrido que hacen los vehículos de servicio público”, señala el profesor.

 

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Los fabricantes alemanes –Mercedes Benz, BMW y Volkswagen/Audi- ya están trabajando para conseguir la solución a todos los problemas que presentan las baterías de los carros eléctricos actuales y es de la mano con la empresa suiza Innolith.

 

Innolith es una compañía pionera en trabajar en una plataforma que funciona con nuevos modos de alimentación a través de la energía -es decir baterías inorgánicas- cuyos laboratorios están en Alemania.

 

Su producto en desarrollo, de alta densidad, será capaz de cargarse cada mil kilómetros. De esa manera, se daría el gran salto al que se refiere Chegwing Hillembrand, respecto a la capacidad de recorrer grandes distancias con carros eléctricos sin tener que cargar tan constantemente.

 

Del mismo modo, también se estaría resolviendo el tema del precio elevado para mantener el carro eléctrico, lo que no supone una reducción sustancial en el tiempo de carga. Hasta ahora no hay mucha información en la web, pues es necesario que se proteja la propiedad intelectual de dicha empresa. 

 

Otra opinión.

Saling Pallares Escorcia, ingeniero electrónico y de telecomunicaciones, está de acuerdo con Chegwing Hillembrand en que el costo de los carros eléctricos es el principal inconveniente para su venta masiva en Colombia.

 

Vehículo Eléctrico.jpg

 

“Colombia es un país que debió acogerse a las normas europeas sobre el no pago de aranceles por un vehículo eléctrico, pero aquí sí se pagan, ya siendo una tecnología costosa. Esa es la razón por la que mientras en Europa un carro de esos puede estar costando unos 40 o 50 millones de pesos, al cambio de Euros a Pesos, aquí pasa los 100”, dice el Profesor de tiempo completo adscrito al programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones de Uniautónoma.

 

Según Pallares Escorcia, la llegada de la tecnología 5G a Colombia es necesaria para que haya comunicación entre los carros, sobre todo los que tiene sensores que detectan el tráfico a distancia para evitar colisiones, pero “los vehículos son cada vez son más autónomos y no necesitan estar conectados a internet o alguna red en todo momento. Ellos tienen su propio computador”, agrega el también magíster en ingeniería mecánica con énfasis en gestión energética renovable.

 

De hecho, conforme Pallares Escorcia, los carros eléctricos pueden circular en un desierto debido a su propio sistema, lo cual no hace que la llegada de la tecnología 5G al país sea un determinante para migrar a este tipo de automóviles como parque automotor, a nivel general.

 

El docente coincide con Chegwing Hillembrand al pensar que sí es obligatorio una red eléctrica más adecuada, “porque ya en Colombia hay estaciones de servicio para carros eléctricos. No muchas, pero las hay. El tema es que ellos vienen diseñados para que los pongas a cargar en la casa, sin incomodidades, como los celulares, y para eso se necesita redes de mayor capacidad”, advierte Pallares Escorcia.

 

En lo que respecta a la autonomía de esta clase de automotores, Pallares Escorcia asegura que es la adecuada para circular en ciudad y que, a menos que se trate de un taxi, es necesario una mayor capacidad en este sentido,

 

“Lo importante es se cumpla con la promesa de cero emisiones, pero, si no se da una baja en los precios y en los aranceles, nunca se va a masificar la venta de estos carros, siendo esta la dirección por la que el mundo va”, indica el experto, quien también expresa entusiasmo por el Honda E, al cual ve como un vehículo al que no le falta nada.

 

Sobre las investigaciones que se han adelantado en la Universidad Autónoma del Caribe, como aporte a este avance, “han sido sobre eficiencia energética y se busca trabajar en lo que tiene que ver con la movilidad, para fomentar el paso a tecnologías que nos permitan no incrementar el CO2 y que han provocado tantos cambios climáticos”, dice Chegwing Hillembrand.

 

El pensum de nuestro programa de Ingeneiría Mecánica tiene una asignatura dedicada a este campo  y es Vigilancia Tecnológica de Motores de Combustión Interna. En ella se contempla la transformación, los inconvenientes y las alternativas para alargar la vida de estas máquinas, pero “desde ella también nos unimos al propósito mundial que es apuntar a dos cosas: uno, desarrollar baterías que nos permitan dar la estocada a los motores de gasolina con escasos 100 kilovatios/hora por 12 kilogramos. Así se compensará un poco lo que hoy ofrece la gasolina”, puntualiza Chegwing Hillembrand, pero sentencia que, por lo pronto, solo queda esperar a que se desarrolle dicho dispositivo para que se dé un cambio en la atmósfera y para que llegue al mercado, finalmente, el nuevo carro del pueblo que será el de los universitarios, incluso de los que viven en Latinoamérica.

 

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“No creo que sea el Honda E. Para mí será la misma Volkswagen la que lo traiga de vuelta, pero con la batería de Innolith. Es un secreto para el mundo, pero algo en lo que los alemanes vienen trabajando confidencialmente desde hace tiempo”, termina.

 

Por otro lado, Pallares Escorcia indica que el programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones “reinventó su pensum -hace un par de años-. Asignaturas como Materiales y Dispositivos Semiconductores, Telemática; Teoria Electromagnética y diversas electivas  profesionales -a lo largo del plan de estudios- están enfocadas al diseño de nuevas tecnologías o formas de masificar las existentes aplicables a movilidad, no solo cero emisiones sino energéticamente autónomos, que no es más que vehículos que no necesitan recarga ni inyección de ningún tipo de combustible, además de los ya existentes no tripulados que no van a necesitar ser conducidos”, explica.

 

“Este es el verdadero futuro obligado y no muy lejano de la movilidad a nivel mundial como solución al caos de movilidad  y cuidado del medio ambiente”, finaliza Pallares Escorcia, al referirse a otro de los aportes de Uniautónoma en este sentido.

 

¿Te apasionan los vehículos, la lucha contra el calentamiento global y quieres saber cómo puedes ayudar al medio ambiente?. En la Universidad Autónoma del Caribe contamos con una Facultad de Ingeniería con programas como Ingeniería Mecánica, Ingeniería Mecatrónica e Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones que pueden apoyarte en tu formación como profesional, con un grupo de docentes calificados que pueden guiarte en el descubrimiento de nuevas formas de contribuir al planeta.  JSN

 

 

 

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La economía circular es una modalidad que ha llegado a la moda para quedarse; esta implica alquilar, compartir, reutilizar, reparar, renovar y reciclar materiales y productos, generando en ellos un valor agregado y de esa manera, alargar su vida útil. Todo esto respondiendo a que la industria de la moda, no solo es contaminante si no muy derrochadora.

 

De forma inicial, esta industria ha implementado el modelo económico lineal, es decir, ‘producir-usar-tirar’, todavía predominante, y que da lugar al concepto de ‘moda rápida’, que cada año genera más de 1.200 millones de toneladas de emisiones de efecto invernadero, entre otros impactos al medioambiente.

 

En busca de una moda sostenible, la docente del programa de Diseño de Modas de la Universidad Autónoma del Caribe, María Cecilia López, ha generado un proyecto que responda a esta nueva modalidad. La propuesta habla sobre un closet virtual donde los usuarios tendrán acceso a un millar de prendas por unos costos mucho más bajos a los de una tienda física. Dichas prendas no tendrán propietario, es decir, estarán disponibles para alquiler.

 

Con esto, la docente busca que la industria de la moda funcione de la misma manera de la naturaleza, donde todo lo que se produce se reutiliza “por ejemplo, cuando los árboles dan fruto, los pájaros comen dicho fruto dejando caer la semilla que, al caer al piso, genera una nueva planta, que también dará alimento y sombra”.

 

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Llevándolo al contexto industrial, se espera que todos los desperdicios que quedan de la realización de un producto, se conviertan en la materia prima de uno nuevo. Por otra parte, la docente busca incluir a sus estudiantes en esta modalidad, no solo en el área de la sostenibilidad sino también en lo que se podría convertir en un nuevo mercado emergente.

 

“Pensando en toda la moda como un gran proceso, este proyecto también está pensado para generar una conciencia en los diseñadores, al momento de realizar sus creaciones, que se interesen por crear productos muchos más duraderos y de una mejor calidad”, explica María Cecilia, también diseñadora de modas.

 

Por otra parte, la docente buscó medidas más inmediatas para la implementación de este proyecto. Explicó que está “muy cercana a una empresa que comercializa textiles. Las muestras con las que las elaboran no son pedacitos pequeños y entre ellas hay telas de altísima calidad que, lo común, es que sean desechadas. Por ende, he buscado la manera de convertir esas muestras en un insumo para un nuevo producto. Ya hemos hecho distintas clases de cojines y otros artículos de allí”.

 

Para que el proyecto siga creciendo, María Cecilia espera poder unirse a una fundación y crear talleres de confección, abriendo oportunidades de recreación a comunidades necesitadas por medio de una actividad sostenible. Los productos que sean producidos, podrían ser comercializados para el mismo sostenimiento de la entidad.

 

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En cuanto a la creación del proyecto, la diseñadora resalta el acompañamiento que le ha brindado la Universidad, al siempre mostrar el camino por el que debe seguir y materializar su idea.

 

En la Universidad Autónoma del Caribe te ofrecemos la posibilidad de conocer más sobre la industria de la moda y formarte profesionalmente para ser un diseñador exitoso. MMC

 

 

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“La región Caribe es la que tiene el mayor beneficio permanente de la energía solar, por eso lo más recomendado son los paneles solares. En otros ambientes podría utilizarse la energía eólica, como es el caso de la Guajira donde hay una central eólica, pues las velocidades del viento son bastante fuertes y se prestan para eso”, asegura Margarita Gamarra docente del programa de Ingeniería Eléctrica y magíster en Ingeniería Electrónica.

 

Las energías renovables son fuentes de energía limpias, inagotables y crecientemente competitivas, que provienen de recursos naturales ilimitados a los que se puede recurrir de manera estable. Su impacto ambiental es nulo en la emisión de gases de efecto invernadero como el CO2, causantes del cambio climático y de emisiones contaminantes.

 

El desarrollo de las energías limpias es importante para combatir el cambio climático y limitar sus efectos más devastadores. La principal fuente de electricidad en Colombia proviene de las plantas hidroeléctricas por la riqueza de sus ríos, y, en segundo lugar, de los combustibles fósiles.

 

A pesar de contar con varios recursos energéticos aún sin explorar como la energía solar, eólica y centrales minihidráulicas, la población no esta culturizada ni obtiene mayores beneficios con estas formas de generar energía ecológica.

 

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Los paneles solares como energía renovable y sus beneficios.

“La adaptación de un panel solar al sistema eléctrico es relativamente sencillo, no hay que hacer mayor modificación en el sistema de conexionado eléctrico. En término generales podría hablarse de un sistema simple y de fácil instalación”, señala Kelvin Beleño, docente del programa de Ingeniería Mecatrónica y gerente de la empresa Gmas Services Y Compañía Ltda, prestadora del servicio de instalación de paneles solares.

 

Los paneles solares son módulos fotovoltaicos individuales que captan la energía que proporciona el sol convirtiéndola en electricidad. En la actualidad el uso de esta energía ha sido de gran ayuda para bajar los costos en el consumo energético y la disminución de los gases contaminantes.

 

Para instalar un panel solar lo primero que se debe tener en cuenta es la administración de la cubierta del techo, la orientación adecuada para este y la creación de un diseño de toda la posible carga eléctrica, pues no es lo mismo hacer la instalación para una vivienda residencial, que para un negocio o taller.

 

Dentro de la instalación de paneles solares existen dos sistemas:

El aislado, que es un sistema fotovoltaico que no tiene ningún nexo con la red de energía eléctrica, es decir, que es autónomo y por sí solo produce toda la energía necesaria. Para la cobertura de una vivienda convencional, que cuenta con: un televisor, cuatro ventiladores, una nevera, un juego de siete luces y un consumo diario de cuatro kilo voltios por hora (Kwh) se necesitarían cuatro paneles solares de trecientos vatios, un inversor de mil vatios, cuatro baterías de docientos amperios por horas y un controlador de sesenta amperios. Todo esto tiene un costo aproximado de 13 millones de pesos incluyendo la mano de obra, los insumos y el cableado.

 

El otro sistema es el interconectado. La diferencia de este sistema con el anterior es que no proporciona toda la energía necesaria para el sitio que la requiere, este cubre solo la mitad y la otra la red de energía eléctrica, o sea que el fluido eléctrico lo proveen el sistema independiente y la red eléctrica convencional.

 

Beleño desde su experiencia como gerente de la empresa ‘Gmas’, explica que instaló en su casa, a través del sistema interconectado, cinco paneles solares de trecientos vatios cada uno que equivalen a mil quinientos vatios, para disminuir entre un 25% y 30% los costos del recibo de la luz que le llegaban por un valor de cuatrocientos mil pesos mensuales. Todo tuvo un valor aproximado de 8 millones de pesos, incluyendo la mano de obra, los insumos y cableado.

 

“Cuando coloqué este sistema en mi casa, noté que el costo de las facturas disminuyeron entre un 25% y 30%, que era lo que estaba buscando. Ya no pagaba cuatrocientos mil pesos, sino alrededor de docientos a trecientos mil pesos mensuales. Este sistema es relativo, de acuerdo a lo que el usuario pretenda disminuir”, dice el ingeniero.

 

Hoy en día los equipos son muy completos a la hora de implementar la energía solar. Es más fácil hacer la adaptación de estos sistemas de paneles solares, dependiendo del consumo que tenga cada hogar. La única ‘desventaja’ de instalar uno de estos sistemas es el costo, pues el mantenimiento es fácil de hacer y la adecuación del sistema eléctrico también.

 

“Al principio las personas no ven los beneficios de instalar un panel solar de forma inmediata, porque la inversión inicial es un poco alta, comparada con lo que se paga mensual en el recibo de la luz, la ganancia de este gasto se vera reflejado a largo plazo”, comenta la ingeniera Gamarra.

 

La vida útil de un panel solar es de alrededor de 25 años, después del tiempo de vida puede suministrar el 80% de su capacidad de carga para lo que fue fabricado. Se estima que el dinero invertido en este sistema, se recupera a los cinco años de hacer la instalación.

 

El crecimiento de las energías limpias va en aumento, según lo reflejan las estadísticas arrojadas en 2015 por la Agencia Internacional de la Energía (AIE): estas representan cerca de la mitad de la nueva capacidad de generación eléctrica instalada en 2014. Entre las energías limpias o también llamadas energías no convencionales encontramos: la energía Eólica, solar, hidráulica, biomasa, geotérmica y la mareomotriz.

 

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El uso de las energías limpias en Colombia.

Según el diario La Republica, en Colombia la Guajira se consolidará en 2022 como el centro de mayor potencial en tipos de generación de energía como la eólica y la solar, no solo en el Caribe sino a nivel nacional. Este departamento cuenta con un potencial de 15.000 megavatios (MW) solo en energía eólica y granjas solares, lo que representaría cerca de 90% del total que en la actualidad se genera en Colombia, entre todos los tipos de fuentes y que incluyen el recurso hídrico.

 

En 2014 se creó la Ley 1715, que tiene por objeto promover el desarrollo y la utilización de las fuentes no convencionales de energía, principalmente aquellas de carácter renovable en el sistema energético nacional. Las personas que le apuesten a estos proyectos, podrán acceder a los incentivos tributarios enunciados por la Ley, siempre y cuando cumplan los requisitos y procedimientos establecidos por las entidades pertinentes. 

 

El pasado 23 de marzo, el Ministerio de Minas y Energía expidió el Decreto 0570, mediante el cual se establecen los lineamientos para contratar proyectos de generación de energías renovables a largo plazo que complementen a los actuales; con lo cual se espera que se comiencen a dar este tipo de iniciativas.

 

De acuerdo, con un articulo publicado por la revista Twenergy la ciudad de Burlington, es la primera y única en Estados Unidos que ha conseguido abastecer de energía a sus más de 42.000 habitantes solo a través de fuentes renovables. LLT

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En el marco del Día del Árbol en Colombia, la medición de 2018 del ranking internacional Green Metrics demuestra el compromiso de la Universidad Autónoma del Caribe con la sostenibilidad ambiental.

 

Uniautónoma obtuvo un puntaje global de 3.450, lo que la ubica en el puesto 36 a nivel nacional y la cuarta de la región Caribe. Las categorías evaluadas son entorno e infraestructura; energía y cambio climático; gestión de residuos, uso del agua, gestión de la movilidad y educación ambiental. Precisamente en este último ítem obtuvo su máximo puntaje: 1.075.

 

Según los datos del Área de Planeación, dentro de la oferta educativa de la institución hay 564 asignaturas o módulos ofrecidos que están relacionados con el medio ambiente y la sostenibilidad. Esto permite que haya un impacto directo sobre alrededor de 2.026 estudiantes, cifra que aumenta debido a que se han realizado unas 2.977 acciones (conferencias, seminarios, clases práctica, talles, laboratorios, evaluaciones organizados en los últimos tres años) relacionadas con el medio ambiente y la sostenibilidad. Este impacto se ha visto reflejado en el número de alumnos en organizaciones relacionadas con estas temáticas, un total de 16.

 

El objetivo de este ranking es proporcionar el resultado de la situación actual y las políticas relacionadas con Green Campus y la sostenibilidad en las universidades de todo el mundo. Se espera que al llamar la atención de los líderes universitarios y las partes interesadas, se prestará más atención a la lucha contra el cambio climático global, la conservación de la energía y el agua, el reciclaje de residuos y el transporte ecológico.

 

Desde su ingreso en el año 2015, Uniautónoma se ha mantenido en el grupo de las IES colombianas que demuestran su compromiso en el desarrollo de una infraestructura y políticas de sostenibilidad del campus en pro de combatir el cambio climático.

 

A propósito de reafirmar nuestro compromiso con el planeta, la Autónoma en la última actualización realizada a su Proyecto Educativo Institucional (PEI) considera la sostenibilidad como uno de los factores externos que presentan nuevos retos a la formación de jóvenes profesionales y en este sentido plantea la conciencia ambiental como uno de los principios institucionales del alma máter.

 

A su vez, el Plan de Desarrollo Institucional 2016-2020 prioriza este compromiso mediante la puesta en marcha del subproyecto UNIATÓNOMA VERDE, el cual tiene como objetivo “promover el compromiso, la responsabilidad ambiental y social mediante la articulación de acciones desde la academia, la investigación, la proyección social y la infraestructura que contribuyan a la conservación, la protección de la biodiversidad y los ecosistemas.”

 

Este subproyecto, que cuenta con la participación de diversas áreas académicas y administrativas, es liderado por la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño y el área de Hábitat e Infraestructura de la Universidad.

 

La Universidad Autónoma vislumbra oportunidades desde el punto de vista ambiental, no solamente como institución que debe formar ciudadanos ambientalmente educados, sino que tiene la responsabilidad de predicar con el ejemplo, desarrollando acciones que incorporen a sus estructuras organizativas nuevos modelos de gestión y nuevas formas de aprovechamiento alternativo de los recursos y aportar en el desarrollo de la ciudad, la región y el país.

 

Por tanto, la universidad se ha propuesto aprovechar racionalmente los recursos naturales, tecnológicos y humanos, velando por la protección y defensa del medio ambiente, y generando espacios que articulen la dimensión ambiental con la investigación y la producción de nuevos conocimientos y nuevas tecnologías, la docencia, la extensión, la difusión y la participación de la comunidad.

 

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Día del Árbol. 

El Día del Árbol se decretó en 1941, es una fecha para concientizar a la gente sobre la necesidad de proteger las superficies arboladas. Una jornada dedicada a plantar árboles en diferentes lugares, para frenar los efectos del cambio climático y la tala indiscriminada.

 

Los árboles son los mejores aliados, pues captan y recargan las fuentes de agua, liberan el oxígeno y capturan el dióxido de carbono. Por esa razón hay que fomentar una conciencia de protección, conservación y restauración de los bosques, haciendo un buen uso de los recursos naturales.

 

En fechas como estas, aprovechamos la oportunidad para hacer la reflexión de los servicios que prestan los árboles ante situaciones ambientales que afectan a la humanidad, caso específico del calentamiento global y la disminución de la calidad y cantidad de agua, que día a día muestran sus efectos negativos para los seres humanos. Pese a que se hacen esfuerzos de todas las magnitudes, lo cierto es que, ninguno de ellos remplaza la función de captura de dióxido de carbono, ni de regulación del ciclo hidrológico que tienen los árboles como acción esencial para la fotosíntesis y desarrollo en crecimiento de los mismos.

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