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Desde hace 26 años Lucy Hernández Martínez se dedica a la docencia en Mi Pequeña Uniautónoma. Para ella “la paciencia y el amor” han sido las claves para su labor como docente durante casi tres décadas.

 

“Es algo que viene con la persona. Si yo no llevo amor y paciencia por dentro, ¿cómo voy a cuidar a un niño ajeno? Sin amor por el prójimo, sin respeto por los demás. Si tomas un niño a tu cuidado y no descubres como llegar a él, entonces este trabajo no es para ti”, señala la docente de Párvulo.

 

A lo largo de sus años de experiencia ha sido testigo de los cambios que han experimentado los niños en sus comportamientos y personalidades. “Son tantos años en este trabajo que uno va viendo cómo los niños van cambiando. Antes eran más calmados, pasivos, ahora son más inquietos. Pero la respuesta a eso es más amor y paciencia”, manifiesta.

 

Lucy recuerda que desde pequeña consideró ser educadora, que le nació como una vocación desde que jugaba con muñecas y que ha sido una profesión que ha disfrutado, porque le ha dejado grandes satisfacciones.

 

“Pienso que lo más importante es conocer al niño, darle espacio para que se desarrolle e ir analizándolo para saber cómo llegarle. Hay que tratar de que estén tranquilos, con espacio libre y comodidad. Entre más conoces qué es capaz de hacer el estudiantes, puedes darle una educación direccionada”, indica Hernández.

 

Por último, la docente reconoce que algo fundamental es la constancia y el apoyo de los padres, para que la preparación de los jóvenes sea completa en sus primeros años, porque estos los que van a servir de base durante los siguientes años de estudio.

 

“Logramos que el niño haga sus labores con un trabajo diario, constante para prepararlos. Todos los días entrenamos la parte motora, todos los días los estimulamos, todos los días los vamos formando. Importante que los padres se vinculen y refuercen estos procesos, porque de todo este trabajo va a depender el desarrollo académico de los jóvenes del futuro”, finaliza Lucy Hernández.

 

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“Los valores de la perseverancia, la fe, la humildad, la responsabilidad y el apoyo mutuo, hay que cultivarlos en el estudiante para que pueda llegar a ser el un profesional exitoso. Eso es lo más importante que he aprendido de ellos”, comenta, Marina Hernández, docente con más de 16 años de experiencia.

 

Marina Cecilia Hernández sintió un llamado por ejercer la vocación de la docencia para ayudar a la sociedad, mediante los conocimientos adquiridos en su paso por la academia y en su trayectoria como fonoaudióloga. Fueron las diversas dificultades que presentaron los pacientes con los que trabajó, lo que la encaminó a la enseñanza.

 

“Fui terapeuta de muchos niños y jóvenes cuya dificultad estaba en sus habilidades para aprender, en poder adaptarse al entorno social y al académico. En mi experiencia encontré distintos fenómenos, en cada lugar donde trabajé y esto hizo que me apasionara cada día de la carrera que escogí”, señala la docente.

 

Mariana es Fonoaudióloga de profesión, especialista en Trastornos Cognoscitivo y del Aprendizaje y también magíster en Educación de la Universidad Autónoma del Caribe. Actualmente trabaja como docente catedrática en el programa de Ciencias Básicas de nuestra institución.

 

La marca que lleva Marina a cada lugar donde trabaja es el servicio. Ella siempre ha pensado que el docente es un facilitador y un guía, más allá de un proveedor de teorías y conocimientos. Motivar a los estudiantes hace parte de su metodología.

 

“Si yo puedo ayudar a mis estudiantes dentro de lo que mis conocimientos me lo permitan, bien sea para mejorar sus proyectos de investigación o su ejercicio en las prácticas profesionales, lo hago con mucho gusto. Estoy segura que en ese estudiante se está gestando el cambio que nuestro país necesita en sus profesionales”, afirma Hernández.

 

De sus alumnos ha aprendido muchas cosas, asegura que le gusta mucho trabajar con ellos, pero en especial con los que tienen una gran calidez humana. Lo que más resalta de su labor como docente de Uniautónoma son los logros de sus estudiantes, cosa que la hace sentir orgullosa.

 

“Me gustaría que me recordaran como la profe que le extendió la mano al que lo necesitaba. Soy estricta cuando quiero que los estudiantes aprendan de sus errores, pero también tengo mi lado carismático, para todo aquel que desea mejorar”, expresa.

 

Esta docente siempre procura realizar sus clases de una manera activa y dinámica. Utiliza como estrategia las nuevas tecnologías y los ejercicios prácticos con los que busca afianzar el aprendizaje, para que sus estudiantes puedan hacer las preguntas que desee para aclarar sus dudas.

 

Esta barranquillera piensa que quitando el ego y las fronteras existentes entre docentes y estudiantes, se pueden establecer buenas relaciones, que ayudan al estudiante a que este tenga un buen desempeño en su carrera profesional.

 

“Mi objetivo es despertar en los estudiantes el sentido de ayudar a la comunidad y el desarrollo de proyectos que aporten y dejen una huella en la sociedad”, termina la entrevistada. LLT

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Manuel Julián Palma Rodríguez es de los que cree que la vida va marcando el camino a seguir y, en su caso, lo hizo con la inquietud por la docencia, desde muy temprano.

 

Nació en Barranquilla, el 13 de noviembre de 1965 y estudió en el Colegio San Francisco hasta los 14 años. La etapa del bachillerato la terminó en Tampa, Florida, en el Jefferson Senior High School y luego obtuvo su bachelor en artes, en el Hillsborough College, también en el estado de la Unión Americana antes mencionado.

 

En Colombia, es profesional en estudios generales en Ciencias Sociales, título convalidado por el Ministerio de Educación Nacional y, hoy en día, es maestrante en Educación Virtual, siendo también el coordinador académico del Center for International Lenguage, UCIL, de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

Palma Rodríguez -docente de inglés de dicho instituto, además de lo anterior- considera que las inquietudes misionales no se adquieren, sino que con ellas se nace. La suya es “el poder servir de puente de aprendizaje y no se trata de solo guiar -por el momento- al grupo que esté a tu cargo, sino ser integrador entre el conocimiento y el estudiante, en todo el proceso”, agrega.

 

Su pasión es la lectura y últimamente se ha concentrado en temas del medio ambiente. En términos generales, le gusta Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez. Por estos días su atención está puesta en el escritor africano Wilbur Smith.

 

Oriundo del Barrio Olaya, Palma Rodríguez está casado con una ingeniera industrial y tiene tres hijos. Dice que si uno de ellos llegase a decirle que quiere ser también docente, “le respondería que busque en su interior a ver si tiene la vocación, porque es una cuestión de espíritu, pero también de amor”, señala.

 

Piensa que el profesor perfecto no existe. Siendo fiel creyente en Dios, está convencido que el único maestro perfecto es el Ser Supremo, pero identifica varias características en quienes son educadores y hacen un buen trabajo: “la constancia laboral, no se rinde; entienden que el conocimiento se brinda con firmeza pero con devoción, lleva de la mano a su estudiante y -al mismo tiempo- le exige. Sobre todo, lo comprende”, sostiene.

 

Palma Rodríguez aspira acompañar el proceso que la institución direcciona, así como cooperar en el posicionamiento de UCIL, no solamente a nivel interno sino también a nivel externo, para prestar un buen servicio como centro de idiomas.

 

Según él, su mayor logro sería “conseguir que los chicos alcancen el nivel B2 en el habla de la lengua extranjera y, por ende, el real bilingüismo; hacerlos sentir cómodos con el proceso de aprendizaje”, añade el docente.

 

Por último y ante la transición que se está dando en los métodos educativos, Palma Rodríguez opina que “el compromiso es seguir evolucionando en los procesos tecnológicos, lo que se ha convertido en algo supremamente importante en la enseñanza. Tenemos una nueva comunidad y es la compuesta por los millenials, los que nacen con el cordón umbilical pegado a un dispositivo electrónico. Por lo tanto, es hora de integrar lo presencial con lo virtual, esa es la razón por la que escogí la educación virtual para complementar mi carrera”, finaliza. JSN

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Jairo Alfredo Bermúdez Castillo, llegó hace cuatro años a la Universidad Autónoma del Caribe para ejercer la labor de docente investigador en el programa de Diseño Gráfico. Este Bogotano tiene 22 años trabajando como educador en diferentes universidades del país.

 

Bermúdez es Publicista y Diseñador Gráfico de profesión y comenta qué, como todo profesional después de haber recorrido un camino previo en estas industrias, sintió un gusto por la educación.

 

“Lo que más me apasiona de ser profesor es la posibilidad de servicio, es decir, trabajar en función de servir a otros. El reconocimiento y la gratitud que recibes de los estudiantes cuando le transmites conocimientos, me hace feliz”, dijo.

 

Su lista de estudios incluye: Magister en Educación del Instituto Pedagógico Latinoamericano del Caribe de la Habana, Doctor en Historia de la Universidad Pablo de Olavide y actualmente estudia un Postdoctorado en la Universidade Nova de Lisboa.

 

El sello de Jairo Bermúdez en la docencia es el esfuerzo permanente por brindar saberes de ‘categoría mayor’, normalmente no le gusta ofrecer conocimiento que tenga un alcance rápido, sino algo nuevo en articulación con la investigación.

 

“No me gustan las clases fáciles, sino las complejas, en las que a mí me toque esforzarme y de la misma forma haga que los estudiantes pongan de su parte para que todos construyamos lo mismo, eso se llama conocimiento colectivo”, afirmó, sonreído.

 

Este docente le apuesta al modelo de educación moderno, el cual exige la participación tanto estudiantes como profesores porque así aprende algo de sus estudiantes, ya que muchas veces son ellos quienes le ayudan a encontrar soluciones.

 

Así mismo, Bermúdez quiere ser recordado como alguien que lo ha dado todo por enseñar bien y por formar buenos profesionales con valores. Para este docente cada clase es un nuevo reto y tiene un objetivo diferente, cuando es evaluación le toca estar firme y cuando comparte y transmite conocimientos ese día hace las veces de actuar. “Cuando a ti te gusta tu trabajo y te pagan por eso, nunca te vas a aburrir”, aseguró.

 

Las clases de investigación e historia del diseño las dicta Jairo en Uniatónoma. Él este utiliza como herramienta de aprendizaje los cuentos y los dramatizados. “A veces me toca ponerme el traje de actor de stand up comedy, para poder mantenerlos sintonizados, pero lo que sí descubrí es que cuando el conocimiento es de interés los estudiantes te lo hacen saber y hay química”, argumentó.

 

Para este docente investigador lo más importante a la hora de dictar esta clase es hacer que sus alumnos descubran que no es complicado investigar y que dejen a un lado el imaginario de creer que esto de ser investigador es para gente intelectual metidas en bibliotecas.

 

“Lo que más me gusta de trabajar la investigación con estudiantes es cuando ellos son consientes que lo pueden hacer y que les gusta. Pero lo más interesante de esto, son los resultados que nunca imaginaron, escritos de artículos científicos, ser parte de los grupos de investigación y hasta irse por esa linea”, señaló.

 

Por otra parte, a pesar de todas los beneficios que ofrece la tecnología en el campo del diseño gráfico y en las otras disciplinas, este docente señala que esta herramienta es muy buena y que hay que saber utilizarla, pues sin ella no hay trabajo. Sin embargo, eso tiene que ir acompañado de la formación conceptual.

 

“Puedes tener el súper computador y los programas más actualizados, pero si no sabes como pensar el diseño la herramienta no te va a servir para nada. En internet consigues casi todo, no obstante, para competir con eso tienes que tener las competencias profesionales que te brinda la academia”, expresó.

 

Dentro de su trayectoria como docente, Bermúdez ha tenido la oportunidad de trabajar con el Museo de Arte Moderno de Barranquilla, Colcìencias, dicta clases en varias universidades españolas y es parte del grupo de los pares evaluadores del Ministerio de Educación.

 

“Yo lo que persigo es que cada estudiante de acuerdo a su nivel e intereses den lo mejor”, terminó el entrevistado. LLT

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