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En un rinconcito del Mar Caribe, donde se escucha el plácido sonido de las olas del mar golpear contra los barrotes del muelle, se encuentra la Sociedad Portuaria de Monómeros. En esta empresa labora hace 35 años como Superintendente de Muelles Carlos Arturo Borrero, un barranquillero de 55 años, apasionado por lo que hace.

 

“Ha sido una experiencia maravillosa que ha contribuido a mi crecimiento personal y profesional, con ella he alcanzado a forjar el futuro de mi familia y le debo todo lo que tengo y parte de lo que hoy soy”, comenta Carlos Borrero.

 

Borrero ingresó en 1985 como Inspector de Productos Terminados, de ahí paso a ser Supervisor de Muelles, luego fue ascendido a Coordinador de Operaciones Portuarias y con el pasar del tiempo al cargo de Superintendente de Muelles, donde se desempeña actualmente.

 

En su amplia trayectoria son muchos los desafíos a los que le ha tocado enfrentarse. Comenta que el más importante de todos ha sido apoyar el liderazgo de esta Sociedad desde los diferentes cargos en los que se desempeñó. La empresa lleva 50 años en el mercado de los fertilizantes e industria química.

 

“Monómeros ha sido una excelente escuela de vida. Aquí he aprendido de cada uno de mis compañeros y directores, los valores del respeto, la amistad, solidaridad y trabajo en equipo. Pero, sobre todo el compromiso con nuestra comunidad y el medio ambiente”, dice Borrero.

 

Su experiencia en Monómeros.

“Me siento muy orgulloso por ser parte de la familia Monómeros, empresa insignia de la Región Caribe y con gran reconocimiento nacional, por el aporte que realiza al campo colombiano con sus productos y asistencia técnica”, señala.

 

Las labores de Borrero inician a las 06:45 de la mañana con una reunión en la oficina de operaciones, para hacer el empalme con el personal que culmina la jornada nocturna. En esta revisan cómo fue el desarrollo de las operaciones portuarias de las últimas 24 horas y se planea la operación del día.

 

“Todos los días tenemos el compromiso de posicionar la empresa, con una operación eficiente que es necesaria para abastecer a Colombia de los mejores alimentos que garantizan bienestar para todos”, manifesta.

 

Carlos Borrero Egresado Administración Marítima y Fluvial 1 (1).jpg

 

Lo que más le gusta de su trabajo a este administrador es enfrentarse a los retos que a diario se le presentan dentro de las operaciones logísticas portuarias de esta sociedad. Estas requieren de mucha responsabilidad a la hora de descargar y entregar, así mismo la de efectuar las exportaciones marítimas y los despachos terrestres y fluviales, de los productos que se fabrican en el complejo industrial.

 

Carlos se describe como una persona sencilla, honesta, responsable y disciplinada. Reconoce que le apuesta a la transmisión del conocimiento y la experiencia a las nuevas generaciones que tendrán a cargo la continuidad de Monómeros, para que esta siga creciendo y manteniendo su posición.

 

La academia.

“Maravillosa e inolvidable fue la experiencia cuando decidí volver a la universidad. Fue una decisión muy difícil, pero sabía que era necesario para poder continuar con mi crecimiento laboral y profesional”, recuerda Carlos Borrero.

 

Después de revisar las diferentes opciones que brindaban las universidades, Borrero encontró en el Programa de Administración Marítima y Fluvial de la Universidad Autónoma del Caribe, la oportunidad de fusionar su experiencia laboral con lo académico, con el apoyo de su familia y de la empresa emprendió este proyecto de vida.

 

“Mis compañeros eran jóvenes de la edad de mis hijos, al igual que algunos de mis profesores. Con ellos tuve la oportunidad de compartir mi experiencia laboral en el puerto y mi conocimiento empírico”, expresa.

 

Sus hijos también hacen parte de la familia Uniautónoma. Jesús Andrés, es Ingeniero Electrónico egresado; Carlos Arturo, es estudiante de Ingeniería Industrial y Roxana de Comunicación Social Periodismo.

 

La frase de vida que sostiene los sueños de este administrador es: “cuando alguien te diga que no puedes hacer algo, recuerda que está hablando de sus limitaciones, no de las tuyas”.

 

El entrevistado termina aconsejando a los jóvenes diciéndoles que el desarrollo de un país está marcado por las capacidades de sus profesionales y que solo ellos a través de esa carrera serán los que tendrán la responsabilidad de enfrentar la globalización y desarrollo de la logística portuaria de nuestro país. Por último los invita a “apasionarse de su carrera y cada día será un reto”. LLT

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Siempre a la vanguardia y con el compromiso de ser incluyente, la Universidad Autónoma del Caribe puso en marcha el proyecto ‘Uso adecuado de las TIC’s e inclusión educativa con estudiantes con Síndrome de Down'.

 

Esta actividad fue el resultado de un proyecto –con el mismo nombre- desarrollado por el grupo de investigación Incatur, perteneciente a la Facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables, registrado en Colciencias.

 

Sus autores son Martha Lucía Linares Ditta -magíster en Administración de Proyectos- y Harold Álvarez Campos -Ph.D en Tecnología Educativa- ambos profesores de tiempo completo (PTC) de Uniautónoma.

 

La iniciativa se dio con el apoyo de Bienestar Universitario en conjunto con Extensión y Proyección Social.

 

Fue así que diez jóvenes con esta condición, de toda el área Metropolitana de Barranquilla, se hicieron presentes en esta jornada pedagógica durante el 30 y el 31 de enero, con el fin de apropiarse de las herramientas tecnológicas para su correcto uso y total aprovechamiento.

 

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Dos de estos estos jóvenes, Michaela Maury y Oscar Visbal, son estudiantes de Uniautónoma, la única universidad en la ciudad en la que personas especiales también hacen parte de la familia académica.

 

De hecho, Alejandro Carrillo y María Ángela Díaz, dos de los participantes en este proyecto, son egresados de la institución, lo que indica que el abrir las puertas a todo el que tenga ganas de estudiar y salir adelante es parte de los valores institucionales de Uniautónoma.

 

Actualmente, la Universidad Autónoma del Caribe cuenta con seis egresados con estas características, lo que demuestra que es una institución que le apuesta a la inclusión y a darle oportunidades a los jóvenes que lo necesita y desean superarse.

 

Cada estudiante recibió su respectivo certificado al final del encuentro, que se dio a manera de piloto y se espera que se lleve a cabo en ocasiones futuras, para seguir cumpliendo con el deber de fomentar el uso de la tecnología en la educación y de ese modo seguir a la vanguardia, adaptándonos a las necesidades del mañana.

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Con una invitación a ser innovadores, trabajar con ética y comprometerse con su profesión, la rectora de la Universidad Autónoma del Caribe, Claudia Da Cunha Tcachman entregó sus diplomas a 322 jóvenes que los acreditan como nuevos profesionales y a 123 que se convierten en especialistas y magísteres.

 

Durante este viernes se realizaron tres ceremonias en la Casa Club Caribe para celebrar con los graduandos el haber alcanzado una nueva meta en sus vidas, que los pone en camino hacia el éxito profesional. La rectora estuvo acompañada en la mesa principal por la Secretaria General, Claudia León, y la Vicerrectora Académica, Patricia Pinilla.

 

En el lugar se fundieron los Abrazos, las risas, las despedidas y las lágrimas de las familias y dieron paso a la satisfacción por el deber cumplido tras varios años de sacrificios. Los jóvenes pudieron disfrutar de este logro y dejaron atrás los trasnochos preparando un parcial o un proyecto, el esfuerzo por alcanzar buenas notas y los temores de fallar.

 

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Precisamente, la rectora en su discurso alabó el esfuerzo de los graduados e hizo referencia a la importancia que tendrán ahora “como embajadores de la universidad”. “En todo el mundo su trabajo será una huella que llevará el sello de su Alma Máter y será nuestra mejor carta de presentación para las futuras generaciones que decidan convertir a Uniautónoma en su casa también”, afirmó.

 

Los retos que enfrentarán en el mercado laboral los nuevos egresados fue el tema principal de la intervención de la rectora. “El mundo busca cosas nuevas, premia a aquellos que se atreven a ser diferentes y que aprovechan las nuevas tecnologías, como un apoyo para potenciar sus marcas. El siglo XXI nos exige reinventarnos cada vez más rápido. No teman innovar, no teman ser atrevidos, no teman darle una mirada distinta a las cosas establecidas”, señaló.

 

Por último, Claudia Da Cunha tocó un tema de relevancia nacional y que es parte de la nueva estrategia que maneja la dirección de la universidad: el compromiso y la ética. El primero como “una obligación a ser más humanos” y la segunda como parte de una revolución en la que “no se dejen arrastrar por la corriente del facilismo, de la inmediatez de resultados o de conseguir logros sin esfuerzos.

 

Este grupo de nuevos profesionales y especialistas eleva la cifra de egresados a 50.789 en 51 años de historia.

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La excelencia académica, la disciplina y el compromiso son valores que la Universidad Autónoma del Caribe promueve en sus estudiantes, por eso exalta a los jóvenes que se destacan en sus promedios o en actividades extracurriculares que ponen en alto el nombre de la institución.

 

En la mañana de este viernes, la universidad realizó una ceremonia de exaltación llamada ‘Mérito Académico Uniautónoma’ e hizo un reconocimiento a 52 jóvenes que ocuparon los dos primeros lugares en sus programas de pregrado al finalizar el primer semestre académico de 2018. Junto a ellos estuvieron 113 estudiantes más que obtuvieron una exaltación por su participación en semilleros de investigación, grupos deportivos y culturales; como monitores de Pace y asistentes de graduados.

 

También fueron reconocidos jóvenes de Galapa, Puerto Colombia y Arenal (Bolívar) que son beneficiarios de un convenio con las alcaldías de esos municipios y que destacaron en sus promedios académicos. Los alcaldes de Galapa y Puerto Colombia también fueron exaltados "por su apuesta por la educación y compromiso con el crecimiento de sus municipios en aras de convertirlos en polos de desarrollo de la región Caribe".

 

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El evento tuvo lugar en la Casa Club Caribe y estuvo presidido por la rectora de la universidad, Claudia Da Cunha Tcachman; la Secretaria General, Claudia León Manosalva, y la Vicerrectora Académica, Patricia Pinilla.

 

En su discurso, la rectora invitó a los jóvenes a que no dejaran de luchar por sus sueños y que siguieran esforzándose por superarse, “porque ser mejores estudiantes implica necesariamente ser mejores personas”.

 

“Ser mejores no sólo se limita a las notas, el mundo demanda ahora profesionales integrales, formados en valores y con un enfoque ético. La academia está obligada a formar seres humanos comprometidos con su entorno, sensibles a las necesidades de los demás y respetuosos de las diferencias”, señaló.

 

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Cuadro de honor.

 

Estar en los primeros lugares del Cuadro de Honor de la Universidad Autónoma del Caribe no es tarea fácil. Requiere dosis de esfuerzo, perseverancia, sacrificio e ‘intensidad’ para lograr esa meta.

 

Al menos así lo consideran los estudiantes que ocuparon los cinco mejores promedios en la institución al finalizar el primer semestre de este año. Son cuatro mujeres y un hombre que vieron recompensada su lucha por lograr una beca de excelencia académica.

 

A grandes rasgos son cinco jóvenes que entienden que con voluntad se pueden lograr grandes éxitos, por eso se propusieron una meta y no se rindieron hasta conseguirla. Ellos son: Laura Rocco Carrilo (promedio 4,9) de Comunicación Social Periodismo; Stéfany Natera Llano (promedio 4,88) de Negocios y Finanzas Internacionales; Willinton Ramírez Gómez (promedio 4,88) de Derecho extensión Ocaña; Daniela Salazar Vega (promedio 4,86) de Deporte y Cultura Física, y Andrea Porto Dolugar (promedio 4,85) de Administración de Empresas Hoteleras y Turísticas.

 

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“Siempre somos capaces de dar más”

 

El miedo al fracaso es el principal motor de Laura Rocco Carrillo, el miedo a no lograr algo que se proponga. Ese miedo desaparece cuando canta en un grupo de música tropical que tiene su papá y es el motor para sacar el mejor puntaje en Comunicación Social Periodismo y en toda la universidad, en el primer semestre de 2018.

 

La estudiante de sexto semestre asegura que desde hace tiempo quería darles esa satisfacción a sus padres pero no había sido fácil. “Había tenido mucha desconfianza y miedo en no lograrlo porque me da tristeza fracasar. Fue una obsesión en darles ese premio tanto a mis papás, como a mí y a Dios que me ha dado muchas bendiciones. Me obsesioné con sacar todas las notas posibles en 5, desde la primera formativa que hacíamos, la segunda, el parcial desde el primer corte para lograrlo. Me lo metí tanto en la cabeza que en el último corte, de las 7 materias, saqué seis con calificación de 5 y una en 4.8”, cuenta.

 

Para ella, la clave es dedicación a los estudios y estar enfocados en conseguir la meta. “Hay que dedicarse mucho a los estudios, hay que amarlos, hay que entender que nosotros como estudiantes tenemos la responsabilidad de dar lo mejor de nosotros porque si nos comprometemos a estudiar una carrera es para hacerlo lo mejor posible y que a veces dejamos los estudios en un segundo lugar, pero son los estudios los que van a marcar nuestro camino y de acuerdo a cómo nos comportemos en nuestra carrera así nos vamos a perfilar a nivel profesional”, afirma.

 

En su futuro está la escritura. Aunque sabe que la profesión es amplia su fascinación por escribir la lleva a imaginarse en grandes medios de comunicación. “A mí me fascina escribir: cuentos, poemas, artículos de opinión, y en general todo lo que tenga que ver con redacción. Me imagino en un gran periódico a nivel nacional o internacional, sin embargo como esta carrera es tan amplia, pienso que nos debemos preparar en todas las que podamos porque si la oportunidad no se presenta en una se puede presentar en las otras”, señala.

 

Eso la ha llevado a desarrollar la idea de que siempre se puede dar un poco más, que hay que esforzarse siempre. “A veces creemos que estamos dando todo de nosotros pero si los resultados no son los que queremos, no estamos realmente dándolo todo. Siempre tenemos que esforzarnos un poquito más y aun cuando lo logremos no tenemos que detenernos, sino seguir mejorando. Yo a veces he tenido errores y fracasos, pero de eso se aprende y no se vuelven a cometer para ser mejores”, ratifica.

 

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“Si lo puedes soñar, lo puedes hacer”

 

En su recorrido en bus desde Baranoa, Stéfany Natera Llano sueña con tener una empresa familiar relacionada con la cultura o volverse trabajadora independiente asesorando empresas. Durante casi una hora que le toma llegar a la universidad va moldeando ese sueño que espera algún día volver realidad, cuando se gradúe en Negocios y Finanzas Internacionales.

 

Aunque esta carrera no fue su primera opción, sin embargo al final se decidió porque la considera una carrera en la que puede desempeñarse “en diferentes ámbitos y que podía hacer cosas como diseño, asesorías y proyectos, desde el punto de vista económico”.

 

Esa decisión se le convirtió en un reto y le ha dado fortaleza para asumir con responsabilidad su carrera. Eso la llevó a ocupar el primer lugar de su programa el semestre pasado.

 

“El rendimiento académico es una mezcla de varias cosas: dedicación, amor por la carrera y amor por el estudio. A mí me encanta asumir retos y para mí el estudio es un reto. Para lograr calificaciones altas se necesita compromiso con uno mismo, dedicación, disciplina, identificar prioridades y organizar los tiempos. Uno siempre debe tener claro que quiere y que desea en el futuro, sino no tendría base para salir adelante”, manifiesta.

 

Reconoce que con sus 19 años no ha sido fácil acostumbrarse a pasar dos horas de su vida en un bus, diariamente. “Es un choque de dos mundos. En primer semestre se me hizo difícil porque allá las distancia son más cortas que acá. El manejo de los tiempos es complicado porque implica mucho tiempo trasladarse hasta acá. Es de mucha planificación, saber organizarse y también es un sacrificio porque le quita uno tiempo a otras actividades”, asegura.

 

A pesar de eso, sigue adelante con su meta y ya se proyecta a futuro, aunque apenas esté en quinto semestre. “Me encantaría profundizar en mis estudios y ganar experiencia, pero a largo plazo mi idea es tener mi propia empresa y brindar mis conocimientos a otras organizaciones”, afirma.

 

“El que hace lo que ama está benditamente condenado al éxito”

 

Todos los viernes, Willinton Ramírez Gómez sale temprano de su casa en Aguachica (Cesar) y maneja cerca de 60 kilómetros para llegar a sus clases de Derecho en la extensión Ocaña y regresa los sábados en la noche. Desde hace más de 4 años realiza este viaje en busca de hacer realidad su sueño de ser abogado. El semestre pasado obtuvo la recompensa esperada por su esfuerzo: sacó el mejor promedio de su carrera en la extensión y obtuvo una beca por excelencia académica.

 

“Haber obtenido esta beca es bastante significativo para mí porque es una retribución al esfuerzo que hacemos para alcanzar la excelencia o para estar por encima del estándar académico. Parte de este logro es gracias a mis docentes, por la preparación concienzuda, por su profesionalismo y todo el conocimiento que nos imparten para lograr esos resultados”, manifiesta.

 

Willinton tiene 30 años es de Aguachica y es un apasionado por la lectura. Para él disciplina, constancia y “un profundo deseo por aprender para la vida, no sólo por la nota”, son las claves para alcanzar la excelencia académica.

 

“La cuestión está en interiorizar el conocimiento, poder hacerlo propio para que en el momento de ser evaluado exteriorices esa información. Obviamente la organización del tiempo es importante, porque es necesario saber distribuir el tiempo entre los quehaceres diarios con los estudios, con tu vida laboral y familiar”, señala.

 

Ramírez es tecnólogo en electrónica e instrumentación industrial del Sena, tiene dos empresas fundadas en Aguachica: una dedicada a la distribución de los equipos de cómputo y tecnología, la otra dedicada a la lencería para el hogar, decoración y textiles.

 

“Dentro de mis metas está el derecho inmerso al conjunto de proyectos que tengo. Mi meta a corto plazo es hacer una especialización en derecho constitucional o administrativo. Posteriormente haré una maestría y finalmente terminar con un doctorado en Filosofía y Derecho”, finaliza.

 

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“La disciplina es el pilar fundamental para conseguir tus metas”

 

“La rehabilitación deportiva es cosa de hombres”, “Eso no es sitio para mujeres”, “No puedes estar rodeada de tantos hombres”, son frases que Daniela Salazar Vega ha escuchado desde su práctica deportiva como futbolista y durante sus estudios en Deporte y Cultura Física. La joven de 22 años considera que el hecho de ser mujer puede complicar su futuro laboral “porque hay muchos prejuicios y trabas”, sin embargo eso no disminuye sus ganas de triunfar en un mercado tan competitivo.

 

Desde pequeña el deporte ha sido su pasión y por eso cuando apenas contaba con tres años de edad empezó a practicar fútbol. “Disciplina y responsabilidad son los pilares para conseguir tus metas”, asegura. Daniela juega de delantera y afirma que “de las goleadoras”, eso le ha permitido aprender que el trabajo en equipo también es muy importante.

 

“Aprendo de mis compañeros diariamente, de mis profesores pero la clave es ser disciplinado y responsable con todo en la vida. En la carrera no siento que estoy estudiando, sino que hago lo que me gusta. Creo que cuando una persona hace lo que le gusta, simplemente se divierte haciéndolo”, recalca.

 

En el sueño de Daniela estaba salir del país y hacerse profesional del deporte pero circunstancias de la vida hicieron que recalara en la Autónoma, donde ya cursa sexto semestre. “En mis planes nunca estuvo estudiar en la Autónoma pero ahora que estoy aquí estoy agradecida y feliz, no esperé lograr lo que he logrado, ni ocupar los primeros puestos en los últimos semestres ni ser una estudiante destacada”, reconoce.

 

Su ilusión de salir de Colombia sigue más viva que antes, porque próximamente como profesional irá a estudiar rehabilitación deportiva (kinesiología). “Ya tengo adelantados contactos con unas universidades en Estados Unidos que tienen un enfoque muy bueno, donde se trabaja bien y hay mucho campo. Lamentablemente en Colombia no hay ese espacio”, explica.

 

Espera que pronto se acaben los prejuicios y las mujeres puedan tener espacio en un campo laboral que anacrónicamente ha estado reservado para los hombres.

 

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“Los límites están en la mente”

 

Crecer cerca al mar, en una ciudad reconocida mundialmente por su atractivo turístico marcó el destino de Andrea Porto Dolugar. “Escogí la carrera de Administración de Empresas Turísticas y Hoteleras porque soy de Cartagena y toda mi vida he crecido rodeada del turismo. Pienso que hay bastante campo, además soy de esas personas que se visionan viajando, conociendo otros lugares y culturas”, expresa.

 

Decidió dejar su casa y venir a Barranquilla, con todos los retos que eso implicaba y el gasto económico que iba a significar. Es por eso que se propuso una meta clara: entrar al Cuadro de Honor.

 

“La clave para mantenerme es el enfoque, no perder la visión. Uno tiene que estar claro. Vengo de otra ciudad a estudiar y no puedo venir a hacerle perder dinero a mi mamá. Es importante la dedicación y el tiempo que invierto estudiando. A veces nosotros los jóvenes queremos dedicarnos a otras cosas, salir con nuestros amigos pero se necesita sacrificio para estar ahí. Yo no vine a pasear. No trabajo pero esto es como si lo fuera porque hago un esfuerzo para obtener ese beneficio”, afirma la estudiante de 19 años.

 

A pesar de estar en los inicios de la carrera (va en cuarto semestre) Andrea ha visualizado sus objetivos para cuando sea una profesional. “Primero quiero adquirir bastante experiencia y quisiera primero trabajar en el ámbito de la hotelería, porque me gustaría algún día hacer parte de una sociedad dueña de hoteles”, se ilusiona.

 

Considera que el esfuerzo, la responsabilidad, “no dejar las cosas para última hora” y “rodearse de personas que tengan el mismo objetivo” son algunas de las claves para obtener éxito en la vida en general y esa ha sido la base que le ha servido para obtener el mejor promedio de su carrera el semestre pasado.

 

“Soy de las personas que comparte la idea de que no dejes para mañana lo que puedes hacer hoy. Planeo mucho y me gusta programarme para no hacer las cosas a última hora. Los profesores también han sido un gran apoyo. Resuelven mis dudas, me vuelvo intensa para entender las cosas”, señala.

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