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El pasado jueves 25 de julio 147 estudiantes de la Universidad Autónoma del Caribe fueron exaltados en la ceremonia de 'Mérito Académico' por sus excelentes calificaciones, su participación en semilleros de investigación, en PACE, en Prensa Escuela y en diferentes grupos culturales, deportivos y folclóricos de la institución.

 

Estas son las historias de cuatro de estos jóvenes:

 

Isabella Álvarez Becaria.jpeg

 

El valor agregado que tiene la investigación para Isabella Álvarez.

La curiosidad por conocer cosas nuevas, ir más allá de lo superficial y no quedarse con lo que ya sabía, fueron las inquietudes que motivaron a Isabella Álavarez a hacer parte del semillero de investigación del programa de Diseño Gráfico de Uniautónoma. Fue exactamente cuando estaba en cuarto semestre, por una invitación que le hizo su profesor de Historia del Arte, Jairo Bermúdez, que se vinculó a este grupo y junto a su compañera Camila Palma empezaron a ahondar en el maravilloso mundo del diseño.

 

“Nosotros en el diseño nos enfocamos principalmente en investigar lo que es el arte y cómo son realizadas las obras, por qué fueron hechas, qué sentido tienen, el uso de los colores, las formas y todo esto”, comentó.

 

A pesar de que esta joven no lleva mucho tiempo como miembro del semillero de investigación, tuvo la oportunidad de participar como ponente junto a conferencistas internacionales y presentó el proyecto en el que está trabajando. La idea que viene desarrollando la estudiante se trata ‘Del valor de lo hecho a mano’, un libro que comprende la biografía de cuatro ilustradores docentes de este programa y sus obras de arte, esto para resaltar el valor del arte análogo.

 

El esfuerzo y el empeño que le pone Isabella a cada cosa que emprende en su diario vivir la llevó a ser beneficiaria de la universidad por sus aportes y dedicación al semillero investigación del cual hace parte. “Yo inicié en el semillero sin saber lo del beneficio que la universidad otorgaba por pertenecer a este.Cuando me enteré que me daban un descuento en la matrícula fue muy grato porque económicamente ayudo a mi familia a disminuir gastos”, aseguró Álvarez.

 

Lo que más le gusta a esta joven monteriana del programa que estudia es todo lo referente a la ilustración, la edición de videos e imágenes. Asegura que sus profesores y compañeros siempre la han apoyado en todo. Por ahora Isabella sigue trabajando en este proyecto que será parte de su trabajo de grado, mientras disfruta de la compañía de sus amigos y sigue esforzándose en sus metas a corto plazo.

 

Alison Ortiz Becaria.jpeg

 

El amor por sus compañeros motivó a Allison Ortiz a ser monitora PACE.

Ayudar a las personas sin esperar nada a cambio siempre ha llamado de Allison Ortiz, estudiante de cuarto semestre del programa de Derecho. Esta actitud altruista la motivo a ser monitora del departamento de Permanencia Académica PACE. Mediante esta labor la joven se enfoca en ayudar a todos los estudiantes de su programa que no tienen un buen desempeño académico. Grupos de estudios en la biblioteca, mapas conceptuales y resumenes de las clases, son las herramientas que utiliza para apoyarlos.

 

El Departamento de Permanencia Académica con Calidad y Excelencia (PACE), de la Universidad Autónoma del Caribe, tiene el propósito de acompañar a los estudiantes en todo su proceso formativo desde el inicio de su carrera hasta la graduación oportuna, fomentando una cultura de permanencia académica en la institución para el desarrollo de un trabajo interadministrativo.

 

“Ser monitora PACE me ha ayudado mucho en mi crecimiento personal, pues antes era muy penosa para hablar en frente de mis compañeros, hoy soy más abierta y menos tímida. Además, me gusta mucho porque me ayuda a estudiar, enseñándole a los demás yo tambien aprendo, siempre hay algo nuevo por descubrir”, expresó Alisson Ortíz.


En sus tiempos libre, Ortiz ofrece monitorias de casi todas las clases vistas en el semestre y aprovecha para también brindarle un espacio a los estudiantes que perdieron alguna asignatura. Desde que inició su carrera siempre le ha extendido una mano a sus compañeros y fue gracias esa actitud que una sus profesoras la aconsejo de que se inscribiera en PACE para ser monitora.

 

Alisson asegura que para ayudar a los demás solo se necesitan las ganas y la dispoción para hacer las cosas. “En realidad hay personas que son muy buenas estudiantes, pero no tienen esa entrega y el amor por servirle al otro; yo le agradezco a la universidad y a PACE por el espacio y el apoyo que me han brindado hasta ahora ”, dijo la futura abogada.

 

La pasión por lo que hace y el amor por el programa que estudia son hasta ahora las cosas más importantes en la vida de esta joven entusiasta.

 

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El tenis le dio un giro a la vida de Carlos Sánchez.

Carlos Alberto Sánchez Fernández empezó a jugar tenis por accidente a los 10 años, luego de sufrir una lesión mientras patinaba. Este joven barranquillero vio en las canchas de tenis que están cerca del patinódromo una oportunidad para apostarle a esta disciplina.

 

Fue entonces cuando a los15 años Sánchez ingresó a la Liga de Tenis del Atlántico para empezar a perfilarse como uno de los mejores en este deporte. Hoy este atleta entusiasta hizo realidad parte de sus sueños al ganar los Juegos Universitarios Regionales Ascun Atlántico, 2019, en la modalidad de tenis de campo.

 

“La experiencia en los juegos fue muy buena, siempre recibimos todo el apoyo de la universidad, la oficina de deportes, de Guiomar Peralta, Mabel Farías y de todo el equipo que nos acompañó”, comentó el tenista, orgulloso de lo que hace.

 

Carlos es estudiante de décimo semestre del programa de Derecho. Desde el primer día que la Universidad Autónoma del Caribe le abrió sus puertas se vinculó como jugador de tenis, proceso en el que ha sido beneficiado no solo por su rendiemiento como deportista, sino también por su desempeño académico.

 

"En lo personal me gusta el tenis porque es muy técnico, táctico y mental a la hora de competir. Pueda que tú en un partido estés jugando con alguien con más experiencia, pero tal ves ese contrincante no es muy bueno mentalmente y es ahí donde tú aprovechas y lo puedes superar en ese sentido”, aseguró el estudiante.

 

Dentro de los deportistas a quienes admira en esta disciplina están el español Rafael Nadal; le gusta el golpe de revés del suizo Roger Federer y el saque del estadounidense Andy Roddick. El estudiante comenta que el tenis en su vida inició como un hobbie y hoy es parte fudamental de ella.

 

Este joven tenista se define como una persona honesta, reservada, amigable, respetuosa y que da siempre lo mejor de sí en cada ámbito. Después de terminar el pregrado su meta a corto plazo es especializarse en Derecho Comercial, aunque también le llama la atención el Derecho Procesal Civil, pues ha trabajado con la firma de abogados de su familia.

 

"A este nivel, el tenis pasará a un segundo plano porque me estoy preparando como profesional. más adelante lo tomaré como un pasatiempo, sin embargo existen torneos a nivel de clubes a los que me vincularé”, explicó Sánchez.

 

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El nuevo comienzo de Paola Quintero en la academia.

Paola Quintero Mora es una ingeniera industrial de 27 años que decidió volver a la academia a estudiar Diseño de Modas, para terminar de cumplir parte de las metas que tenia trazadas en su proyecto de vida cuando estaba en el colegio.

 

“Cuando yo me gradúe, estudiar Diseño de Modas estaba dentro de mis opciones como carrera, pero como era muy niña y un poco inmadura sentía que iba a ser algo pasajero, no la vi como una profesión, entonces decidí estudiar Ingeniería. El año pasado algo me inquietaba, como si me hiciera falta una cosa y fue en ese momento que me atreví a estudiar esta carrera”, comentó Paola Quintero, estudiante de tercer semestre del programa de Diseño de Modas.

 

La Universidad Autónoma del Caribe le abrió sus puertas a esta joven soñadora. Con la ayuda de los docentes tuvo la acogida y la orientación necesaria para seguir trabajando en sus proyectos, porque para ella no fue una decisión fácil empezar de nuevo y más cuando tienes una carrera que ya está en curso.

 

Las ganas de seguir adelante de esta barranquillera son las que mantienen vivo su deseo de luchar por sus ilusiones. Hoy Paola Quintero con un promedio de 4,9 ocupa el primer puesto en el Cuadro de Honor de su programa, lo que le mereció ser becada por su excelente desempeño académico.

 

Lo que más le gusta a esta estudiante de su carrera es la libertad que tiene para crear cosas fuera de lo común, para ella los límites no existen, te los pones tú mismo. “Acá nada está bien o está mal porque es tu creatividad la que habla por si sola”, aseguró Quintero.

 

Otra de las razones por las cuales Paola decidió estudiar esta carrera es por el proyecto empresarial en el que está trabajando, donde pretende fusionar la Ingeniería Industrial con el Diseño de Modas para trabajar en pro del medio ambiente, pues considera que la industria de moda es una de las más contaminante y quiere aportar su granito de arena para contrarrestar estos efectos.

 

“Desde mi conocimiento en la parte ambiental, sobre todo en el manejo de residuos, veo muchas oportunidades de negocios que sean beneficiosas para el medio ambiente. Quiero hacer algo que sea productivo tanto para el tema social como para el ambiental”, dijo.

 

Pola sentía que necesitaba aprender del diseño para poder evolucionar en este aspecto. "No es fácil entrar al mundo de la moda y más cuando te dedicas a otra cosa distinta", afirmó y por eso escogió a Uniautónoma por ser pionera en Diseño de Modas a nivel de la costa y por la trayectoria del programa.

 

“El hecho que la universidad dé estos reconocimientos es un alivio financiero que lo motiva a uno, esto no todas las universidades lo hacen. Es un sacrificio grande el que estoy haciendo, yo todos los días me levanto y voy al trabajo para pagar mis estudios”, terminó Quintero. LLT

 

Publicado en Noticias Generales

De acuerdo con el más reciente informe sobre el nivel de violencia y mortandad en Colombia, elaborado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y el Grupo Centro de Referencia Nacional sobre Violencia- en 2018 se registraron 2.410 casos de suicidio en todo el país, siendo esta la cuarta causa de muerte y la segunda en el deceso de jóvenes y menores de edad.

 

Según el documento, publicado hace una semana y titulado ‘Forensis, Datos para la Vida 2018’, en los últimos cinco años, la tasa de suicidio se ha elevado de 4,53 a 5,93, por cada 100 mil habitantes en un período desde 2009 hasta 2018, lo que representa actualmente el 10,4 % de las muertes por causa externa y no natural.

 

El mismo análisis indica que este problema de salud pública se presenta sobretodo en la población joven, el 43,36% entre 20 y 39 años de edad, lo cual concuerda con lo establecido en el Informe Regional presentado por la Organización Panamericana de la salud, respecto a Suramérica. Lo dicen las autoridades, lo indican los medios. Por eso hay preocupación a nivel general y la intención en la Universidad Autónoma del Caribe es aportar soluciones desde nuestro programa de Psicología.

 

Más datos, incluyendo 2019.

Según el Ministerio de Salud, y con relación al estudio antes mencionado, la tasa de intentos de suicidios en el Atlántico es la más alta de la región Caribe, con un 60.7%, siendo Juan de Acosta, Ponedera, Puerto Colombia y Usiacurí los municipios con mayores cifras en este sentido. Al Atlántico le siguen Cesar, con un 55.6, y la Guajira, 21.2. 

 

En cuanto a los casos más recientes, en marzo de este año, diferentes organizaciones no gubernamentales -en Colombia- prendieron las alarmas por los crecientes casos de suicidio en el país y pidieron al Gobierno diseñar y poner en marcha una estrategia para detener dicha ‘bola de nieve’.

 

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Aunque estos hechos se han dado desde mucho antes, la muerte de Sergio Urrego –el estudiante de bachillerato que se suicidó en 2014, en Bogotá, debido a la discriminación que sufrió en su centro escolar, por su orientación sexual- hizo que las autoridades pusieran la lupa sobre este mal que, ahora, más que nunca, se debe analizar desde varios frentes.

 

Días antes de haber sido emitida esta petición, dos estudiantes del Instituto Técnico Superior de Pereira se suicidaron y uno de ellos dejó una carta, en la que anunciaba que otros 10 del mismo colegio también lo harían. Después, una menor de ese plantel escribió en una red social 'sigo yo'. De inmediato fue intervenida psicológicamente.

 

Una semana antes de lo sucedido en la Capital de Risaralda, otro joven intentó acabar con su vida tirándose al vacío desde la azotea de un centro comercial, en Bogotá. Los casos más recientes, en Barranquilla, se dieron durante la última semana de mayo, este año -ambos hombres, ocho días después de que Juan Carlos Hoyos se lanzara del Puente Pumarejo, por problemas económicos-.

 

No hay claridad en la causa.

Al suicidio se le ha vinculado con padecimientos como el trastorno bipolar, postraumático o el de límite de la personalidad; depresión, consumo de drogas o alcohol y hasta con la esquizofrenia, pero no siempre quien está deprimido se suicida ni quien es más alegre ama la vida. No se sabe quién tiene esa tendencia. Lo único cierto es que hay señales del comportamiento que permiten identificar quién tomará ese camino tarde o temprano.

 

De hecho, Natalia Suárez Cohen, psicóloga y especialista en neuropsicopedagogía, dice estar 100 por ciento segura de que “una persona con tendencias suicidas -de alguna manera- las expresa. Tenemos que identificar los patrones. Hay que ser muy analíticos, críticos para leer a la persona, a través de sus comentarios y sus actitudes”, advierte.

 

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Suárez, también magíster en Educación, ejemplifica con un caso reciente en Bucaramanga, “en el que un adolescente hizo un trabajo escrito sobre el suicidio y terminó haciéndolo”, agrega la docente del programa antes mencionado, adscrito a nuestra Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.

 

Para Daniel Jiménez Prestan, psicólogo, también docente de la misma unidad académica en la que está vinculada Suárez, “en mucho casos la sutileza de los detalles son las que dan las señales. A veces el mensaje es muy fuerte y puede prender las alarmas, pero no necesariamente revelan la intención del suicido”, dice Jiménez.

 

Este profesor de tiempo completo se refiere más exactamente al común ‘quisiera morirme’, que todo el mundo alguna vez ha dicho por alguna u otra razón, “pero eso no significa ‘quiero matarme’”, añade Jiménez.

 

Pese a la ligereza de la expresión, “el ‘quisiera morirme’ empieza a ser alarmante desde que se emite, pues pensar en la muerte y en qué sucederá cuando yo muera es un indicio de que se está considerando la posibilidad”, encima el también magíster en Investigación, en Desarrollo Social y en Intervención Socioeducativa.

 

Los dos educadores consideran que no es del todo cierto que toda persona con esta inclinación es alguien retraído, de poco hablar y no participativo, “aunque es lo que se espera, porque la tristeza no permite que haya un comportamiento enérgico. Incluso, la tristeza hace que no haya ni ánimo de lastimarse a sí mismo o a los demás”, sostiene Jiménez.

 

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Uno de los casos que apoya lo que piensan los entrevistados es el del actor y humorista Robin Williams, quien –presuntamente aún- se suicidó en agosto de 2014, en San Francisco-. “Nadie sabe cómo era en su intimidad; cómo reaccionaba ante los problemas y ante el estrés”, dice Jiménez y aterriza la situación en nuestro entorno “porque es precisamente el estrés otro desencadenante de este desenlace”, agrega.

 

“El vivir experiencias traumáticas desatan los suicidios por el estrés suficientemente crónico, lo que no tiene mucho que ver con la depresión, pero el saber asimilar los traumas es algo que no todo el mundo logra y este es un país que vive en un constante trauma”, indica.

 

Por otro lado, está Japón con uno de los índices más altos de muertes por suicidio, siendo un país en el que la carga de estrés –por lo menos en lo que concierne a lo económico- no es tan pesada como la que se sufre en Suramérica. En esa parte del mundo, la mayoría de quienes se autolesionan son jóvenes adultos, preparados y con una vida laboral estable, pero “sucede algo parecido a lo que ocurrió con Williams: no se muestra qué pasa con ellos en su soledad”, compara Jiménez.

 

Tanto para Suárez como para Jiménez, la falta de compañía, de comprensión y los cada vez más distantes lazos familiares en el país nipón son los tres problemas colectivos que generan este fenómeno social, que hasta producciones cinematográficas han inspirado, como The Forest, basada en el Aokigahara, el famoso bosque de los suicidios ubicado al suroccidente de Tokio.

 

Lo mismo podría decirse de Suecia y Dinamarca, lugares más conocidos por la amabilidad de su gente, su calidad de vida y el nivel de felicidad del que siempre se ha alardeado desde Escandinavia.

 

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Quién lo creyera.

Es sorprendente saber que, en Colombia, los hombres se suicidan más que las mujeres y la razón tal vez es que “son ellas –por su instinto materno y protector- las que se toman más en serio la responsabilidad de cuidar a quienes viven a su alrededor, lo que las hace más estoicas frente a las presiones”, opina Suárez.

 

La decisión de quitarse la vida en ellos se puede deber no tanto a la mayor impulsividad, pues podría considerarse de ese modo por la naturaleza masculina. Sin embargo, hay estudios que empiezan a fortalecer la idea de que estos tienen menores habilidades para adaptarse emocionalmente a las situaciones sociales. También se ha venido comprobando que el suicidio no necesariamente ocurre en situaciones de impulsividad, pues “muchos de estos son premeditados, calculados, planeados”, informa Suárez.

 

Jiménez no descarta del todo que la depresión sea una de las mayores causas del suicidio, tampoco le atribuye este efecto a la esquizofrenia, pues “hablar del suicidio en este caso es pensar que es algo característico de tal trastorno, pero el suicidio va más allá de la autolesión que puede cometer una persona que la padece. Hay que tener en cuenta que la mayoría en muchas ocasiones se da en situaciones asociadas a otros trastornos y estados emocionales”, aclara.

 

Lo anterior “evoca a la clásica escena de quien la sufre y está recluido en un hospital psiquiátrico, maniatado con camisa de fuerza, para que no se haga daño a sí mismo ni a los demás”, relaciona Jiménez, pero en muchos de los casos registrados, los protagonistas no fueron quienes padecen de esta enfermedad, sino gente que aparentemente estaba en mejores condiciones mentales y vivía alegre.

 

Si hablar de chocolate es mencionar un estimulante de la serotonina, dopamina y otras hormonas que producen sensación de bienestar, es factible que haya comestibles que fomenten el no sentirse bien y que generan también actitudes o pensamientos suicidas, aunque “no se trata de lo que se come sino de situaciones que hacen llegar a esas conclusiones”, insiste Jiménez.

 

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Debido a lo anterior, identificar un tratamiento que involucre la ingesta de drogas que puedan solucionar el problema no representa una alternativa tan efectiva, “sino más bien hablar del problema, de qué es lo que hace creer que se resolverá con el suicidio y no evadirlo, maquillándolo con la intención de pensar que todo está bien”, insta el experto.

 

Respecto a las estrategias que pueden evitar algo así, es posible considerar a las líneas anti suicidio un recurso que puede servir. Incluso, “cualquier estrategia para poner en marcha e intentar sería mejor que quedarse callado, intervenir de alguna manera pero hacerlo y tratar de ahondar para evitar toda clase de auto agresión”, complementa Jiménez.

 

En cuanto al papel de los medios, Suárez les atribuye una gran responsabilidad y “va más allá de informar sobre estos casos. Hacerlo lleva a quien mantiene esa opción en mente a que empiece a ver más casos por disposición personal”, puntualiza.

 

Para ambos, lo importante es que en medio de esa información entregada a las masas, no se mencione cómo lo hizo el más reciente o el de hace dos meses, porque se le estaría revelando recursos para tal fin a quien ya lo ha pensado desde antes.

 

Suárez también cree que en circunstancias como las que se dieron con la presentadora y modelo Lina Marulanda; el de la ex Miss Venezuela, Maye Brandt, en 1982, y las de otros personajes de la vida pública –entre ellas la presentadora de la versión peruana del programa infantil Nubeluz, Mónica Santa María- que han seguido sus pasos, “algo no debió estar bien en ellos, en su interior, o les hizo falta la ayuda profesional de quienes los hubieran podido orientar en las percepciones frente a lo que les estaba sucediendo”, agrega la docente.

 

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En nuestro entorno, aquí en Uniautónoma.

Suárez afirma que, en el tiempo que lleva desempeñándose como docente en Uniautónoma, ha visto señales alarmantes en el comportamiento de uno que otro alumno, tal y como podría encontrarse en cualquier otra institución de educación superior.

 

Los dos entrevistados creen que los docentes tienen una gran responsabilidad con el trato a los jóvenes en las aulas y no solo al momento de llamar la atención o corregirlos, sino también al de poder entablar una conversación con ellos y conseguir que les puedan contar qué es que tanto les agobia.

 

A los padres, Suárez les sugiere que traten de conocer qué hacen, quiénes son sus amigos, cuáles son sus problemas, sin necesidad de llegar al control extremo sobre ellos, de manera que sea posible saber cuáles son sus problemáticas sin que se sientan acosados u obligados a contar sus intimidades.

 

Para sus compañeros, Jiménez insta a que mantengan los ojos bien abiertos para ver las señales dicientes como faltar a clase. Sobre todo, tener presente que una conversación puede evitar lo que mañana puede ser motivo de lamentaciones. JSN

 

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