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Virus en Barranquilla: ¿Solidaridad o exclusión? - Visiones de un futuro que construimos aquí encerrados

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Virus en Barranquilla: ¿Solidaridad o exclusión? - Visiones de un futuro que construimos aquí encerrados
Miércoles, 01 Abril 2020 18:35
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A partir de los muy comentados artículos de Yuval Harari, Byung-Chul Han y Slavov Zizek, sobre los efectos futuros de la Pandemia del Covid-19, son muchos los filósofos, sociólogos, economistas y otros muy reconocidos pensadores, que se han pronunciado y planteado diversos escenarios sobre lo que sería una especie de nuevo orden mundial a consecuencia de esta crisis que afecta a todo el planeta. 

 

Tratamos entonces aquí de hacer una relación, o especie de inventario, arbitrario por cierto, de las reflexiones suscitadas por tales lecturas publicadas en los principales medios de comunicación. Hay que advertir también que se trata de un resumen no riguroso desde nuestra perspectiva muy caribe, desde un entorno social muy diferente al de estos pensadores asentados generalmente en países europeos con una economía social mucho más organizada que la nuestra.

 

¿Habrá o nó una revolución económica?

El punto vertebral es el papel o concepto rector de la economía que orienta el sistema en el cual vivimos: ¿el capitalismo o economía de mercado puede seguir funcionando como si nada hubiera pasado? Aquí encontramos varias perspectivas que cuestionan lo que parecía inamovible en nuestra forma de ver el mundo:

 

- Zizek señala tajantemente que “el mercado no puede seguir regulando a la sociedad” por cuanto esta pandemia global ha demostrado que si le sustraemos el comprador a un sistema basado netamente en el consumo desbocado, todo se derrumba sin que podamos acudir a una estructura subsidiaria. Esta apreciación va en sentido similar a la planteada por el italiano “Bijo” Berardi quien califica al Covid-19 como un “virus semiótico” que bloquea el funcionamiento de la economía como la concebimos por cuanto al sustraer a las personas del mercado se demuestra que el denominado incesante “crecimiento económico era un espejismo triste e imposible”. Casi como citando a Gandhi y su “resistencia pasiva”, Berardi, el filósofo de Bolonia es aún más radical cuando señala que no hacer nada es la mejor revolución, la de la pasividad, la que realmente cambia al mundo como lo estamos viendo en las miles de fotos que nos llegan por las redes sociales. Muerto el consumo se cae la acumulación irracional del capital.

 

- Han sin embargo contradice a Zizek y sus colegas de pensamiento. Para este pensador Coreano, residente en Berlín, el virus no cambiará al mundo ni creará ninguna revolución. Seguiremos igual cuando todo pase, tengamos una vacuna y hayamos enterrado el último muerto. Las multinacionales de la economía volverán a prender motores, se reactivarán los comercios y multiplicarán sus campañas para volver a un consumo exponencial. Volveremos a las viejas costumbres que hoy extrañamos. Por eso Byung Chul Han en su columna en “El País” de España afirma que “El virus nos aísla e individualiza. No genera ningún sentimiento colectivo fuerte. De algún modo, cada uno se preocupa solo de su propia supervivencia.” Han propone, con mentalidad oriental y científica, desde mi opinión, una revolución humana desde la razón, en la que nos demos cuenta que el capitalismo desbordado es insostenible, asfixia al planeta y nos asfixia a nosotros. En este punto Harari asume otra postura, más soñadora y occidental, cuando adjudica el protagonismo del cambio que debe sobrevenir a la solidaridad humana, a la búsqueda de una sociedad más justa, a una hermandad global, a una construcción conjunta en la que los gobiernos compartan sus experiencias y saberes. Las actitudes demostradas hasta hoy por diferentes gobiernos como el de Bolsonaro en Brasil y Trump en USA, nos dicen que ese camino solidario y justo es difícil y lejano para transitar.

 

El Planeta y nosotros aquí y ahora.

- Veamos ahora el otro punto de reflexión: el planeta Tierra. Si algo ha quedado evidenciado con los testimonios, videos, fotos, y regreso de la fauna a las playas e incluso a las calles, la transparencia del agua, los peces a orillas del mar, es que hemos invadido sin limitación ni conciencia de la depredación que infligimos a nuestra madre Tierra. Meehan Crist, investigadora de la Universidad de Columbia, lo señala de manera sencilla: como seres humanos somos parte de la naturaleza, los ciclos climáticos, el medio ambiente, forman parte de un sistema interconectado, en el que la actividad humana ha desbordado los límites. Las inundaciones, las sequías, los cambios que a simple vista percibimos, nos muestran que si no reglamentamos la actividad y la invasión humana estaremos afectando irreversiblemente el sistema planeta Tierra. Es el único que tenemos, y al igual que la detención del virus, está en nuestras manos.

 

- Y ¿cómo vivimos esta crisis mundial en Barranquilla? ¿Qué hemos visto de empresarios y dirigentes? ¿Hacia dónde se proyecta nuestra sociedad? Nuestra condición de puerto, de ciudad nacida espontánea, abierta a las migraciones y las influencias culturales, nos llevó a ser de las primeras que asumió sin grandes alharacas una cuarentena preventiva aunque desordenada. Como siempre se ha dicho, aquí coexisten dos ciudades, y se evidencia en las calles del norte bastante solitarias, con centros comerciales cerrados, negocios vacíos, y domiciliarios entregando pedidos, mientras al sur vemos colas frente a todo tipo de locales, gente caminando con tapabocas en el cuello, y una circulación de automotores un poco más nutrida. Hay que reconocer que hemos tenido un mandatario local y una Gobernadora muy presentes en las redes y atentos a los cambios, en cada jugada, liderando iniciativas como la recolección de ayudas para las poblaciones más vulnerables. Y ese es el punto: empresas como Tecnoglass y Olímpica han dicho presente con generosidad, pero también los edificios, los grupos de vecinos, se han organizado para apoyar con lo que modestamente pueden. Sin paradojas, sino evidenciando nuestra contradicción social también hemos visto discriminación y acoso con posibles infectados con el virus, hemos visto conflictos vecinales y domésticos incrementarse. Hemos visto indisciplina y falta de solidaridad y conciencia de lo colectivo y social. ¿Qué ganará en nuestro caso? ¿Construiremos tejidos solidarios o ganará en el tiempo la indisciplina y la mutua exclusión? Faltan días de virus amenazante para saberlo. Por Soledad Leal Pacheco – Docente, periodista, comunicadora política.

 

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