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Celibato, entre la moda y una decisión personal

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Celibato, entre la moda y una decisión personal
Jueves, 18 Julio 2019 18:48
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A mediados de junio de 2019, la presentadora y modelo Jessica Cediel anunció a la prensa nacional su decisión de ser célibe, es decir, que no tendría acercamiento sexual alguno con nadie hasta no conocer a quien sería su esposo. Sus declaraciones no alcanzaron el status de boom noticioso, pero sí desencadenaron una serie de notas alusivas en las que se mostraba a otras figuras públicas con la misma determinación.

 

Los cantantes Lenny Kravitz y Lady Gaga; el futbolista Kaká, los artistas Lisa Kudrow, Brad Pitt y Eduardo Verástegui, y la modelo Adriana Lima son unos cuantos de los que se declararon a dieta en sentido sexual y más allá de ser una cuestión de interés rosa, es un tema que despierta otras inquietudes: ¿Pueden los jóvenes del común seguir estos ejemplos, así sea por moda? ¿Podría ser sincera la voluntad de ser célibe? ¿Hay consecuencias en ello?

 

Un experto de la Universidad Autónoma del Caribe, vinculado al programa de Psicología, orienta al respecto, lo recomienda y hasta dice que no es algo nuevo. Incluso, que fue en las universidades de Estados Unidos en donde se empezó a dar este comportamiento.

 

No es tan difícil como parece.

Mauricio Pareja Baite, docente adscrito al programa de Psicología, define el celibato como la condición por medio de la cual una persona se abstiene de tener vida sexual activa desde la genitalidad. De hecho, “el celibato no suprime la sexualidad. En realidad es una orientación de ella enfocada no desde la genitalidad sino desde otros escenarios”, dice Pareja Baite, psicólogo, teólogo, filósofo y comunicador social.

 

El catedrático hace una analogía utilizando a la comunicación como punto de referencia y es que la sexualidad “es muy amplia y se da no solo con palabras sino también con gestos. Del mismo modo, la sexualidad, vivida como una oportunidad de encuentro y de comunicación entre seres humanos, también se hace con palabras o con sexo”, dice.

 

Pareja Baite aclara que, evidentemente, “la dimensión erótica de la sexualidad lleva a la intimidad sexual de carácter genital y el célibe se abstiene de la genitalidad, pero no de la sexualidad. Se abstiene solo de una manifestación de ella”, reafirma.

 

El también magíster en psicología, teología y filosofía postula que el nivel de celibato depende de cómo enfoque la persona su decisión, “pues algunos son radicales y no hay manifestaciones de ningún tipo, es decir abstinencia total de prácticas genitales. Otros lo hacen moderadamente y permiten el autoerotismo, pero para los radicales eso no es celibato”, agrega.

 

Manos agarradas.jpg

 

En cuanto a si es algo que se puede convertir en una tendencia, debido a la adopción de los famosos como estilo de vida, Pareja Baite informa que ya es una tendencia en Estados Unidos y que empezó precisamente en las universidades. Incluso, “hay un movimiento con una simbología, se ponen manillas, se visten de determinada manera y acuden a determinados sitios. No es que será una tendencia, es que ya es un movimiento constituido”, reitera.

 

En efecto, en Estados Unidos, desde 2001, se fundó Aven –Asexual Visibility and Educational Network- una red a través de la cual se expresan las personas asexuales y piden que se les reconozca como un grupo con una orientación y estilo de vida distinta. Sin embargo, son personas que no rechazan el sexo y piden que no se les confunda con asexuales, pues no hay una razón para haber renunciado a esa faceta, sino una sensación de bienestar al no mantener contacto de esta clase con alguien más.

 

Pareja Baite le atribuye esta posición a una saturación sexual en la sociedad estadounidense, “porque es que si comes pollo todos los días, pronto querrás pasar un tiempo sin volverlo a ver. De ese mismo modo ocurre con el sexo”, ejemplifica

 

Otros motivos.

Por otro lado, nuestro experto –desde su perspectiva como comunicador social- explica que el celibato es también una forma de comunicación y, como psicólogo, lo ve como una forma de higiene mental y corporal, “pero puede ser vivido de otra manera, de una forma más fría y calculadora, ya no desde el punto de vista psicológico, sino desde la mercadotecnia, del mercadeo y la publicidad”, deduce, y lo atribuye a las ganas de llamar la atención o de aumentar su potencial de ser objeto de deseo, por aquello de que lo inalcanzable se convierte en un reto.

 

No obstante lo anterior, “la motivación forma parte del fuero interno de la persona y no me atrevo a emitir juicios temerarios al respecto, pero -desde el punto de vista teológico- hay un texto bíblico que dice por los frutos los conoceréis. Es así que si quieres juzgarlos por los frutos que muestran, ya es decisión de cada quien”, puntualiza.

 

El entrevistado sugiere tener en cuenta lo que es el celibato y la castidad, que no es lo mismo. La segunda es vivir la sexualidad de acuerdo con la forma de vida que eliges. Es decir, si soy soltero, la castidad es vivir célibe como norma hasta que te casas”, especifica Pareja Baite.

 

En cambio, “si estoy casado, la castidad es vivir de acuerdo con el estado matrimonial. La persona es casta teniendo vida sexual solo con la pareja elegida. El celibato es, entonces, restricción de la genitalidad”, indica.

 

Castidad.jpg

 

Por qué llegan a ese punto.

Es probable que sea la visión cristiana el motivo de haber decidido ser célibe y “es abstenerse de la genitalidad porque voy a enfocar toda mi energía para la construcción del reino de los cielos, que era lo que decía San Pablo. El celibato, teológicamente, es más una vocación, un llamado de Dios, pero sin duda se trata -en primera instancia- de una oferta psicológica para el estado de vida que se va a elegir”, añade Pareja Baite.

 

Lo anterior corresponde a la lógica del deseo y a la preparación para llegar a lograrlo. O sea: “si quieres tener un matrimonio próspero, feliz, amando a tu pareja; respetándola, te preparas para eso. Es como el atleta que se entrena. Lo opuesto sería una vida de promiscuidad, en la que se le da vía libre a la genitalidad. Desde el punto de vista psicológico no sería mentalmente sano decir que quieres ser fiel y no practiques el celibato. La lógica del celibato es célibes para aprender a amar mejor”, agrega el entrevistado.

 

Sobre las consecuencias a largo plazo de decidir ser célibe, aún siendo joven –más específicamente lo que se conoce como vivir una segunda adolescencia en la madurez- Pareja Baite opina que todo depende de cada individuo y de haber quemado sus etapas, aunque “es determinante la líbido, que no en todos los casos disminuye con el tiempo”, advierte el catedrático.

 

“Decir que la gente de edad avanzada no siente interés por la genitalidad, es como decir que hay jóvenes que no le pueden poner freno a su sexualidad y ese sí es un error, ya que es como el iracundo que no puede controlar su temperamento y habrá consecuencias. No hay excusas para no tener control”, asevera Pareja Baite.

 

Frente al caso de quienes no pueden soportar el compromiso de mantenerse célibes, Pareja Baite dice que también está opción de vivir una sexualidad sana y que no represente un riesgo bajo ninguna perspectiva. “Cuando San Francisco de Asís decidió vivir de esa forma, muchos lo siguieron, pero no aguantaron. Él mismo les dijo váyanse a crear una familia que esa también es una forma de construir el reino”, refiere Pareja Baite y deja claro que esa no es la razón por la que el Papa Francisco, desde El Vaticano, piensa dar luz verde a quienes están casados para aspirar a ser sacerdotes.

 

“En realidad, tiene que ver más con algo pastoral en zonas como el Amazonas, en donde no hay muchos sacerdotes y tratarán de resolver esa necesidad ordenando como sacerdote a personas mayores, ya vividas, que han sido buen ejemplo para los demás, aun siendo casados. Inclusive, Pedro era casado y los sacerdotes y obispos de antaño también lo eran”, encima.

 

Para terminar, Pareja Baite dice que no hay problemas que el celibato pueda desencadenar. Al contrario, “yo le recomendaría a un joven que fuera célibe porque le representa mayor libertad y concentración para enfocarse en sus metas académicas y de otro tipo. Sería una señal de madurez, por el autocontrol, el celibato vivido como un ejercicio de autocontrol es saludable, pero que sea por convicción y no por obligación”, finaliza. JSN

 

 

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