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Un buen diseño arquitectónico podría mitigar el calor en tu casa y hacerte ahorrar energía

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Un buen diseño arquitectónico podría mitigar el calor en tu casa y hacerte ahorrar energía
Jueves, 30 May 2019 14:52
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De acuerdo con varios medios de la prensa local, mayo empezó con un incremento del 6% en el consumo de energía, debido a las altas temperaturas registradas en la región. Según Electricaribe, dicho aumento va por cuenta del uso permanente de electrodomésticos asociados a la refrigeración, tanto en el sector residencial como en el comercial.

 

Lo anterior, sin duda, es así y es porque el aire acondicionado se ha convertido en una necesidad casi primaria para sobrevivir en medio de los 35 grados centígrados, en el mejor de los casos, a los que estamos expuestos por vivir en esta zona del país.

 

Es así que las tarifas sobrevaloradas serán una constante, pero desde la arquitectura es posible contemplar no una sino varias soluciones al respecto. Así que, si tu casa está por ser remodelada o tu familia está por invertir en la construcción de una, este tema será de tu interés. Sigue leyendo. Brindar soluciones de este tipo también es deber de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

La primera alternativa.

Según Salvador Coronado, arquitecto y profesor de tiempo completo del Programa de Arquitectura, en Uniautónoma, hay elementos que ayudan a mitigar la sensación de calor en el interior de una vivienda y son los verticales, como los parasoles o los muros verdes en fachadas.

 

Las estrategias mencionadas hacen parte del concepto de optimización de materiales utilizados y de la bioclimática, dice Coronado -también magíster en Restauración Arquitectónica de la Universidad Politécnica de Madrid-, pero “ese efecto de confort interno y reducción del calor en cualquier estructura habitacional se logra desde la etapa de la planificación, cuando se deben tener en cuenta las condiciones ambientales”, agrega.

 

El docente adjunto a nuestra Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño referencia al Green Building, el Hotel Hilton y el Colegio San José como ejemplos de esas edificaciones que se apoyan en la planificación estratégica para mantener una temperatura soportable en su interior, “son inmuebles limpios, en los que se da la reutilización de energía, el uso de energía renovable y de materiales no convencionales”, añade.

 

Esas son las condiciones que debe cumplir una estructura para dar el beneficio en la climatización y en el ahorro, pero seguirlas es algo más complicado que solo instalar lo que parecería ser la solución a errores que solo se descubren una vez se ha cristalizado cualquier tipo de proyecto.

 

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La clave: zonificación.

Conforme Zulma Buendía, arquitecta y especialista en Diseño, no es difícil lograr que un espacio sea agradable y proyecte el confort necesario en cualquier hecho arquitectónico, territorio y clima a nivel universal, “después que el diseñador -conociendo las realidades climáticas y contextuales- operacionalice como parte fundamental en el desarrollo del proyecto, el proceso de la Zonificación”, indica.

 

La profesora de tiempo completo del programa de Arquitectura explica que cuando el desarrollo del proyecto arquitectónico se basa en dicho proceso -partiendo de las realidades urbanas, teóricas, críticas; culturales, psicológicas, tecnológicas y del programa arquitectónico- se puede asegurar respuestas equilibradas de confort en la consolidación de los espacios.

 

“Lo anterior también será posible si se aplica la lógica relación de las diferentes zonas y espacios de un hecho arquitectónico con el clima y la percepción psicológica de los usuarios apoyados en los factores tecnológicos”, asegura Buendía.

 

En cambio, “cuando no se zonifica y no se ha hecho el proceso lógico entre la relación de los diferentes espacios y el clima, se fracasará en lo que respecta a desarrollar el confort ambiental y psicológico, a esto se le debe sumar inmediatamente un tercer factor: acudir al apoyo de la ambientación artificial como aires acondicionados, abanicos, luminarias, extractores, pues incrementarán el gasto energético y afectará la sostenibilidad del hecho arquitectónico”, añade.

 

“Imagínate una alcoba ubicada justamente donde muere el sol, eso será un infierno. A las 10:00 de la noche, aún la cama estará tibia y esto no tiene que ver con la tecnología aplicada a la construcción sino con la competencia profesional del diseñador. Este es el problema que ocurre cuando no se zonifica y el diseñador hace caso omiso de la realidad climática”, comenta Buendía.

 

Por fortuna, de acuerdo con Buendía, hay muchas maneras de hacer que un espacio sea confortable y amigable con este clima cálido y la vegetación, las perforaciones -puertas, calados, ventanas en persianas y patios internos-, los muros perimetrales; divisiones internas y cubiertas construidas con materiales no conductores de la radiación externa son excelentes opciones para tal fin, informa la entrevistada, también magíster en Educación, quien de inmediato aclara que una cosa es diseñar una casa con los atributos de la zonificación y otra es tratar de lograr la rehabilitación de una vivienda usada.

 

Según Buendía, este último ejercicio es difícil, más no imposible. Lo que se buscaría en él es lograr que el viento que entra a una habitación salga para cumplir su función de equilibrio climático. La docente sostiene que en el entorno caribeño y colombiano, el paradigma de diseño para refrescar un ambiente es la perforación horizontal y vertical, “vacíos internos, que hacen que el viento entre y salga por toda la casa, es decir, lograr un diseño abierto”, puntualiza.

 

Es más, en la Costa Caribe, “una vivienda que no logre las características bioclimáticas -sol, vegetación, lluvia, vientos y sombras- es una casa terrible, caótica, calurosa, oscura, casi inhumana y es ahí es donde se presente el gasto de energía para alcanzar el confort a través de la ambientación artificial. Una vivienda donde no entra la luz ni el viento así como donde no se generan espacios sombreados, será la proyección de un mal diseño”, opina la experta.

 

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El problema, para Buendía, es que no se acude al criterio de la zonificación de los espacios, sino que se procede a diseñar teniendo en cuenta solo factores como la ganancia general de los inversionistas y no en el confort del usuario. Este fenómeno no solo se observa en el diseño de las viviendas de solución social sino también en la mayoría de los diseños para zonas de estratos altos donde el paradigma bizarro podría ser la improvisación y la indiferencia por el confort de quien habitará en esa estructura, quien siempre resulta la victima circunstancial de este proceso”, advierte Buendía.

 

“En todos los climas, el diseño arquitectónico debe responder a los procesos bioclimáticos”, encima Buendía quien además explica que es más difícil en países donde se experimenta los cuatro climas, pero se puede lograr el equilibrio buscado y “sería cuestión de manejar componentes como la trayectoria solar, la radiación, la trasmisión del calor; el confort térmico, el efecto invernadero, entre otros importantes factores que -al tenerlos en cuenta- disminuyen el impacto ambiental, reduciendo el consumo de energía”, agrega.

 

En el lado opuesto del territorio del Caribe, Buendía considera las perforaciones abiertas un problema para el manejo del confort ambiental. De hecho, “no son una buena idea en países de clima frio. Imagínate una casa con patios abiertos e internos en Siberia o en cualquier lugar en el que la temperatura llegue a 13 grados bajo cero. No se puede, pero se podrían implementar ventanas con vidrios fijos que dejen pasar la luz, pero no el frio”, contrasta.

 

En lo que concierne a las cubiertas verdes que tanto se utilizan en los países desarrollados como Noruega y alrededores, Buendía considera que son casi una moda, “un asunto que a veces cumple con la misión del manejo de la ambientación o para lograr una imagen que responda a las corrientes estéticas de los tiempos actuales”, dice. Sin embargo, existen muchos logros en los diseños verdes de algunas propuestas arquitectónicas que en ocasiones no podemos implementar en nuestro medio debido a los costos y la alta tecnología que se necesita para su construcción y mantenimiento.

 

No obstante esta realidad, “es cierto que es mejor contemplar lo verde de la naturaleza que un muro de concreto en las ciudades caribeñas. La paleta gris del concreto en estos territorios calurosos, tanto culturalmente como desde la percepción psicológica, podría aumentar el calor y proyectar una imagen estática, inhóspita y aburrida, habría que tamizarla con el color y el verdor de la cultura Caribe”, define Buendía.

 

En caso de calificar el trabajo de un arquitecto de antaño y el de uno actual, Buendía dice que “no sería justo debido a su filtro filosófico así como a su gusto personal, porque la comparación entre una edificación de principios de siglo XX y una actual tiene sus ventajas y desventajas“, opina y complementa dejando ver que se inclina por los encajes de yeso, los claustros sombreados, los pisos de mosaico Pompeya y los jardines tachonados de flores tropicales.

 

Si por Buendía fuera, otorgaría una meritoria calificación a una casa quinta de los años veinte del barrio El Prado, sobre la evaluación de un apartamento de estrato alto. Sin embargo, “sin dañar ni ofender esta casa, la misma tendría que ser actualizada con una infraestructura acorde a los tiempos actuales. Ese es el dilema de pertenecer a dos mundos, y siempre será una discusión bizantina sin una respuesta concreta y objetiva porque la proyección real está sujeta a lo más difícil del diseño arquitectónico: lograr el equilibrio de un diseño donde el cuerpo demanda solo un veinte por ciento de solución, mientras que la psiquis demanda el ochenta por ciento de la realidad del espacio en servicio para el hombre”, postula Buendía.

 

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Técnicamente hablando.

Jair Díaz, ingeniero industrial, también docente de la facultad antes mencionada, afirma que en 2015 salió la primera resolución sobre buenas prácticas de construcción, “la 549, del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, alineada con el Decreto 1077 -del mismo año y del mismo ministerio- en el que se establece unas medidas activas y pasivas para la implementación en construcciones sostenibles, siendo esta la primera normativa legal vigente en Colombia al respecto”.

 

Según Díaz, estas medidas de eficiencia son métodos que se pueden llevar a cabo mientras se diseña y se construye el edificio y, por supuesto, que ayudarán a mejorar el desempeño del mismo. Se definen ampliamente en cuanto a eficiencia energética y de agua, porque son los parámetros a los que más rápido se les puede dar trazabilidad en una construcción”, agrega Díaz, además magíster en Energías Renovables.

 

De acuerdo con Díaz, “la eficiencia energética pasiva tiene que ver con aspectos civiles y arquitectónicos del diseño de edificaciones y estas características determinan la manera, la forma y los detalles del cerramiento del edificio, los que a su vez tienen relación directa con la eficiencia energética. Por ejemplo, la relación de la ventana-pared: una cuestión más de exterior”, informa quien es también aspirante a doctor en Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña.

 

Conforme Díaz, no es lo mismo la transmitancia térmica de un muro a la de una ventana. Inclusive, “hay diferentes medidas como los sombreamientos horizontales, verticales y mixtos, que ayudan a definir y a controlar la transmitancia térmica de estos muros. Además, hay unos valores que me ayudan y se trata de los valores U, los cuales determinan la transmisión de calor en unidad de tiempo, a través de la unidad de área de un material o construcción y las películas de aire del borde, inducido por la diferencia de temperatura unitaria entre los entornos a cada lado”, informa.

 

Todo lo anterior, significa que el aislamiento, que se pueda conseguir con los materiales de construcción indicados, sí ayuda a reducir el potencial caluroso de los muros y de los vidrios en los ventanales, lo cual es tarea conjunta de un arquitecto y de un ingeniero.

 

Ya lo sabes. Si tu familia está a punto de invertir en la construcción de una propiedad, sugiere el no dejar de acudir a los expertos en el tema. Hazlo por el factor de ahorro y por evitar las altas temperaturas en casa. JSN

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