Imprimir esta página

Ser feliz más allá del Día de la Felicidad

COMPARTIR:

Ser feliz más allá del Día de la Felicidad
Miércoles, 20 Marzo 2019 08:23
Valora este artículo
(0 votos)

“El propósito de nuestras vidas es ser felices”. Así lo dijo Dalai Lama, mientras que Marilyn Monroe creía que “la felicidad está dentro de uno, no al lado de alguien”. Como estas frases hay decenas y hoy es el día indicado para tenerlas presentes.

 

Por si aún no lo sabías, el 20 de marzo fue proclamado por la Asamblea General de la ONU como el Día de la Felicidad, a través de la Resolución 66/281,2​ del 28 de junio de 2012. Es por eso que, desde 2013, cada día como hoy es una fecha especial en la que la tristeza debería estar prohibida.

 

Por esto, en la Universidad Autónoma del Caribe nos tomamos la tarea de ir más allá de simplemente sonreír solo por hoy. En realidad, investigamos sobre los efectos de ser feliz diariamente y qué significa realmente estarlo.

 

¿Qué significa?

Ingrid Mejía, médico general, dice estar de acuerdo tanto con el Dalai Lama como con Monroe pero la funcionaria, vinculada al departamento de Bienestar Universitario de Uniautónoma, agrega que ser feliz es esencial, pues “se ha demostrado que tiene muchos efectos en nuestra parte física, y tener un mejor desempeño académico o laboral son solo dos de ellos”.

 

Según Mejía, el aumento en la capacidad de resolución de problemas, la protección al corazón, el fortalecimiento de nuestro sistema inmune, la resistencia al estrés y la longevidad son otros de los beneficios del ser feliz.

 

Afirma la doctora que ser felices y sonreír hacen que la circulación se active en nuestro rostro, debido alos movimientos musculares. "Por eso, es el mejor secreto para no envejecer. Estudios realizados por el Max Planck Institute de Berlín, Alemania, demuestran que sonreír hace que parezcamos que tenemos menos edad. Según ese estudio, hacerlo nos hace ver más atractivos y nos resta tres años a nuestra apariencia”, añade la entrevistada.

 

Mejía reitera lo que se ha dicho por años sobre la sensación de bienestar con el solo hecho de tener la disposición a estar felices y a sonreír, ya que se genera endorfinas, neurotransmisores producidos por la glándula pituitaria y el hipotálamo y que estimulan las partes del cerebro que, a su vez, producen emociones placenteras.

 

Día de la Felicidad (1).jpg

 

Pese a lo anterior, “estar sonriente no significa necesariamente estar feliz”, dice Betty Ruiz, psicóloga y directora del programa de Psicología de la Autónoma, debido a que “la felicidad tiene unos componentes visibles y otros que no lo son”.

 

De acuerdo con Ruiz, también presidente del Capítulo Zona Norte del Colegio Colombiano de Psicólogos, estar sonriente y enérgico es solo una forma de proyectar el ser feliz, pero “la felicidad es un poco más permanente”.

 

Ruiz, además especialista en Pedagogía para el Desarrollo del Aprendizaje Autónomo y en Psicología Clínica para el Enfoque Cognitivo Conductual, aclara sobre el significado de la felicidad, que es algo que más complejo que va de la mano “con la vida actual y la satisfacción por ella, con el bienestar y la tranquilidad por todo lo vivido en el pasado y con el optimismo respecto a lo que puede traer el futuro”.

 

Incluso, Ruiz, siendo también magíster en Psicología y aspirante a doctora en esa misma área, considera que la salud involucra el componente de la felicidad.

 

“No se puede desvincular la salud y el bienestar de la satisfacción con la vida. Se trata de un concepto integral, porque la felicidad es amiga de la buena salud. Estar saludable no es solo no estar enfermo, también hay que estar bien personalmente, cumplir un papel productivo en la sociedad y tener buenas relaciones con los demás”, opina Ruiz.

 

En el caso contrario, si siempre estamos tristes…

Por otro lado, la insatisfacción, por uno u otro motivo, hace que haya decaimiento, porque los circuitos cerebrales del dolor físico y emocional se solapan. "Esto no solo ocurre en las áreas cerebrales relacionadas con el componente afectivo del dolor, sino también en las zonas en las que se da la percepción somática del mismo”, asegura Ingrid Mejía.

 

Según la profesional de la salud física, como consecuencia de estar triste en todo momento, se genera un impacto negativo sobre el cuerpo, “debilitando en mayor medida el sistema inmunitario, lo cual aumenta potencialmente el riesgo de sufrir alguna enfermedad, sobre todo, inflamatoria”.

 

"Aparte, la tristeza constante afecta la percepción de la temperatura, afecta el apetito, de modo que aumentará el riesgo de que subas de peso y afectará tu presión arterial. El resultado directo es la aparición de la hipertensión y de problemas cardíacos a largo plazo. Además de lo anterior, disminuye la capacidad de percibir sabores dulces, por la inactivación de receptores de sabores en la lengua. Por este motivo, no es raro que al pasar por un momento de tristeza sientas que la comida no tiene sabor”, añade.

 

Mejía advierte que estar triste también aumentará el estrés y reducirá la segregación de la hormona cortisol, importante en el control de los niveles de azúcar en la sangre. “Desatará problemas pulmonares y enfermedades hepáticas y todo esto hace que la tristeza sea el estado psicológico más dañino para la salud”, insiste.

 

Eucaristía (6).jpeg

 

Fórmulas para poder ser más felices.

Por otro lado, hay maneras de incrementar la sensación de bienestar, según Ruiz, siendo una de ellas, aumentando las emociones positivas. “Entre más momentos felices vivamos más felices vamos a estar, pero tiene límites y es algo que los investigadores llaman 'adaptación hedónica'. Esto quiere decir que uno se adapta a ese estado de vivencias de emociones positivas y llega un momento en que no te satisfacen más”, contrasta Ruiz.

 

La otra vía es a través de dos variables estudiadas por la psicología positiva, la que se concentra en las fortalezas del individuo y no en los trastornos, son el ‘engagement y el flow’. “La primera es el compromiso no entendido como una carga, sino el estar enganchado con algo que te apasiona, que te gusta. La segunda corresponde a dejarte absorber y perder la noción del tiempo hasta llegar a un estado placentero”, explica la directora de Sicología.

 

La tercera opción es a través de la búsqueda del significado, “más allá del desarrollo propio, es decir, poner las virtudes personales al servicio de las necesidades de los demás, el altruismo, la solidaridad, el servicio, la tolerancia, la ética”, complementa Ruiz.

 

Con todo lo anterior, queda en las manos de cada quien decidir si es mejor esforzarse por ser feliz, poniendo en práctica lo aconsejado por nuestras expertas, o dejarse sumir por la tristeza y sufrir las consecuencias. Sin embargo, para muchos lo mejor sería que, hoy, más que sonreír por la ocasión, se marque un antes y un después para que -desde ahora- La felicidad sea una constante. JSN

Visto 3250 veces