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¿Qué pasó con Facebook, Instagram y Whatsapp? ¿Qué pasará con estas plataformas?

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¿Qué pasó con Facebook, Instagram y Whatsapp? ¿Qué pasará con estas plataformas?
Viernes, 15 Marzo 2019 15:02
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El pasado miércoles 13 de marzo fue un día normal, pero al dejar de funcionar Facebook, Instagram, Whatsapp, Gmail y Google Drive –alrededor de las 10 de la mañana- se dio una avalancha de especulaciones con claras consecuencias.

 

Lo de menos fue la desconexión forzada de las redes sociales. El problema fue la interrupción en el envío de correos corporativos, de teleconferencias, webinars y otras actividades empresariales simplificadas por el uso de estas plataformas.

 

Lo peor es que, en más de 24 horas, no hubo explicaciones, y por eso la Universidad Autónoma del Caribe se dispuso a investigar porqué se dio esta interrupción que sí causó traumas en la cotidianidad de millones y millones de personas en diferentes partes del mundo.

 

Mark Zuckerberg.JPG

 

Martes 12 de marzo.

Siendo de noche en occidente, Gmail y Google Drive empiezan a fallar. Al día siguiente, en la media mañana, Facebook se detiene. A eso del mediodía, caen Instagram y Whatsapp. Los primeros países en reportar fallas fueron Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña y México. Luego lo hicieron Brasil, Malasia, India, Singapur y Rusia.

 

Al final, tanto América, como Europa, Asia, África y Oceanía quedaron virtualmente desconectados por dos horas, en un intervalo total de catorce, si se tienen en cuenta las fallas intermitentes que el sistema empezó a tener desde la noche anterior.

 

La razón.

Desde Silicon Valley, a través de Twitter, sede de las redes antes mencionadas, se informó que "estamos enfocados en trabajar para resolver el problema lo antes posible, pero podemos confirmar que el problema no está relacionado con un ataque DDoS (denegación de servicio)". Instagram, por su parte, también por Twitter, expresó “Yyyyy… estamos de regreso”.

Facebook, en cambio, ha mantenido el silencio, pero Jaime Cabarcas, ingeniero electrónico de la Universidad Autónoma del Caribe, especialista en Telecomunicaciones y con un doctorado en Ciencias Pedagógicas asegura que, tomando como base lo publicado en medios internacionales, que todo se debió “al mantenimiento programado para las súper computadoras que constantemente están trabajando”.

 

Según Cabarcas, en tecnología, siempre hay una serie de imprevistos que pueden ocasionar fallas, eso fue lo que ocurrió. "No necesariamente del equipo informático que almacena y que mantiene la inteligencia de las aplicaciones de la información, sino cualquier problema de conectividad que puede afectar y producir una situación como la que se presentó”, dice.

 

Para el docente de comunicaciones de Ingeniería, lo más probable es que, en este caso específico, “el problema no haya sido en los computadores como tal, sino en algunas de esas aplicaciones o conexiones que hicieron interrumpir el servicio” y considera que sí fue algo caótico que se arregló en un tiempo bastante corto, pues “involucró a un mercado de mil millones de personas, pero en dos o cuatro horas quedó resuelto, algo que hubiera podido tomar incluso dos días".

 

De acuerdo con el director del programa de Ingeniería Electrónica y Telecomunicaciones, Evert De Los Rios, es normal que todo servicio tenga que hacer un pare para efectos de mejora, pero “hay negocios que realizan transacciones y otras operaciones sobre algún tipo de aplicaciones, como las tiendas virtuales, publicidad online, Facebook Workplace y así se afectaron las ventas, la atención al cliente y la promoción de productos o servicios”.

 

De hecho, la suspensión en este sentido resultó un beneficio para otras plataformas como Twitter, Telegram, esta última ganando tres millones de usuarios entre el miércoles y el jueves, canal que tal vez empiece a ser una nueva opción para las empresas que llevan a cabo su gestión desde el ciberespacio.

 

Las pérdidas se dieron incluso en la bolsa de valores, ya que las acciones de Facebook, el jueves 14 de marzo, cayeron en un 2,5% para aumentar su valor en una pequeña proporción. Ya en la tarde, la pérdida se registró en un 1,94% a US$170.

 

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De Los Ríos cree que, en el mejor de los casos, la suspensión se dio para evolucionar a la tecnología 5G, “para una mejor telefonía celular y descarga de videos con imágenes más nítidas”. No obstante lo anterior, también considera que es posible, en el peor de los casos y dentro de lo imaginable, que se haya dado un hackeo del servicio o vandalismo cibernético.

 

“Podría darse que los protocolos de seguridad hayan sido vulnerados. Hay un tema que tiene que ver con identidades de los usuarios, vinculado con la entrega de un listado de estadounidenses aptos para votar y ya tiene que ver con espionaje. Siendo esa la situación, todo escala a un nivel legal por la protección de datos e identidad”, agrega De Los Ríos.

 

Para Cabarcas, en el peor de los casos, “alguien pudo haber intervenido esas plataformas, pero es poco probable porque ese tipo de fallas genera mucho más daño y el tiempo en resolverlo hubiera sido más largo, debido a otro nivel de complicación”.

 

Respecto a lo anunciado en 1.999, sobre el Y2K, el apagón masivo y la suspensión de redes cibernéticas, Cabarcas lo atribuye a un ‘síndrome’ que “tenía que ver mucho con que habíamos durado mil años manejando la cifra 1.900 y, al pasar al 2.000, los softwares no estaban preparados para ese cambio, pero no es nada apocalíptico y sí es algo que seguirá ocurriendo”, afirma.

 

Conclusión: “fallas como la que se dio en la infraestructura de las redes, afecta a todos los operadores y a todos los que distribuyen el servicio. Por eso afectó también a la redes para celulares, para computadores y para otros dispositivos inteligentes como televisores”, explica Cabarcas.

 

Socialmente…

“El hombre es un ser social por naturaleza, bien lo dijo Aristóteles, y, en el Siglo XXI, las redes sociales parecen haber tomado el bastón de mando ,en cuanto a todo lo relacionado con comunicaciones, convirtiéndose en un elemento primordial para ‘ser’. En esta era de la humanidad, si tuviéramos que citar a Descartes con su idea de ‘pienso, luego existo’, yo diría que tal vez la frase se transformaría en ‘publico, luego existo’, si se tiene en cuenta el gran impacto que en la sociedad de hoy tienen las redes sociales”, dice al respecto, Catalina Rojano, comunicadora social-periodista de la Universidad Pontifica Bolivariana y magíster en Periodismo de la Universidad del Rosario.

 

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Pese al caos que provocó la caída de las redes para firmas como Ebay, Alíbaba Group, Wish o para cibernautas del común, hubo quienes también manifestaron su agrado por lo ocurrido con frases como “hay vida más allá de Facebook, Instagram y Whatsapp. Aleluya”. Por lo anterior, para Rojano, es posible seguir funcionando y asumiendo la vida y su complejidad sin tener que hacer uso de las redes sociales, “pues esas sociedades de otrora vivieron sin necesidad de expresarlo y contarlo todo en ellas”, agrega.

 

Sin embargo, la también docente de Sociología en el programa de Comunicación Social y Periodismo de Uniautónoma piensa que “la sociedad de hoy es la de hoy y lo mencionado no podría modificarse de forma inmediata, aún cuando la naturaleza del hombre también es cambiante, como lo plantea Feuerstein. El ser humano actual funciona con todo lo que está a su alrededor, porque ha nacido, crecido o se ha adaptado a ello; y eso marca una línea ideológica según la cual, a la fecha, la gran mayoría de la sociedad bien podría sentirse incapaz de prescindir de las redes sociales”.

 

La entrevistada aclara que la idea no es juzgar a las personas porque usan en exceso las redes sociales, al punto que parezcan haber creado una relación de dependencia, ya no con los otros individuos, sino con la red social en sí misma. En cambio, Rojano insta a analizar y comprender al mundo desde una perspectiva más amplia; verlo como una sociedad global que tiene unas necesidades de comunicación que exige cada vez más tiempo y más dedicación para llegar a estar en un nivel específico, “como los llamados influenciadores, con el objetivo de acumular el mayor número de seguidores posible o, lo que es más delicado, poder encajar en un molde o modelo de persona que no se es, en esencia”, relaciona.

 

Rojano también sugiere y plantea como algo más importante “mirar hacia adentro que hacia afuera, sin caer en egocentrismo o narcisismo, que es precisamente lo que abunda en las redes,. Adentrarnos entonces en nuestro propio mundo, que es el más real que existe. De hecho, el único que nos puede dar verdaderas respuestas que nos ayuden y nos impulsen a alcanzar nuestros más grandes sueños”, añade.

 

Solución: buscar nuevas alternativas.

Tanto ingenieros de telecomunicaciones como digital project managers podrían estar de acuerdo en que lo delicado de la situación es que “las empresas en la actualidad ven en las redes sociales un mecanismo de difusión de contenidos, gestión de publicidad y canal para recibir información por parte de sus públicos. Todo ello sin la necesidad de transitar por los medios masivos de comunicación, como era tradicional”, dice Elkin Sánchez, comunicador social y periodista de Uniautónoma y especialista en Periodismo Electrónico de la Universidad Pontificia Bolivariana.

 

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Incluso, para Sánchez la situación registrada ayer con la caída de Facebook, Instagram y Whatsapp evidenció "la fragilidad de este nuevo ecosistema en donde habitan todos los actores". "Muchas empresas, a nivel mundial, ayer, perdieron dinero por no haber tenido disponible estas plataformas para el lanzamiento de productos u ofertas; centenares de clics no se dieron entre Facebook y las URL de páginas empresariales y, como consecuencia, millones de ventas no se realizaron porque estas plataformas de redes sociales no estaban activas. Esta situación abre el camino para pensar sobre cuál será la nueva forma de comunicación entre todos, cuando ya las redes sociales digitales hayan caducado. El debate está abierto”, puntualiza el experto en redes.

 

Según Sánchez, algún día el mundo se quedará sin estas redes sociales que conocemos, pero no a manera de involución. "Estos canales van a mutar en algo aún más robusto, en plataformas con mayores capacidades de analizar datos sobre nuestros intereses, gustos, hábitos, decisiones. Serán mecanismos que sabrán más de nosotros y tendrán la capacidad de hacer mejores pronósticos sobre todos los aspectos de nuestras vidas”, anticipa el magister en Comunicación Digital.

 

De acuerdo con Sánchez, también docente de periodismo digital en diferentes universidades de la región, el desarrollo de la computación cuántica, la puesta en marcha de conexiones 5G y la construcción de más dispositivos conectados a Internet son pistas que llevan a pensar que la tendencia es hacia una profundización en la forma en cómo son las interacciones entre los humanos y entre los hombres y las máquinas.

 

“Ya las redes sociales no serán un canal, sino el todo en sí. En China, por ejemplo, ya están usando plataformas de redes sociales que generan puntos por buen comportamiento de los ciudadanos para brindarles la posibilidad de subirse al transporte público, viajar en avión, entrar a cine, entre otros”, informa.

 

Al respecto, Guillermo Reyes, profesor de tiempo completo del programa de Comunicación Social Periodismo, piensa que retroceder no es una opción, sino diseñar un plan de acción que invite a no limitarnos a una sola herramienta tecnológica.

 

“Lo que pasa es que el mercado se ha encargado de indicarnos cuáles son esas herramientas claves para el desarrollo, así se centró en Facebook y todo el mundo lo empezó a usar, pero hoy en día es Instagram, mientras Twitter ha tenido un bajón”, dice Reyes, también consultor de nuevas tecnologías.

 

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En el caso de las empresas, Reyes aconseja buscar alternativas tecnológicas, a manera de plan B. Si hablamos de Whatsapp, podemos potencializar Telegram, entonces “la idea es culturizar a las personas para que puedan usar otras plataformas y no encasillarse en una para no depender de esa sola aplicación”, agrega.

 

Es más, “nosotros ya estamos creciendo con la necesidad, por ejemplo, si el cajero automático no sirve, no podremos hacer un retiro; si vas a un almacén de cadena y no hay datafono, no podremos pagar. La solución es no solo unificar canales sino masificar diferentes formas de pago, desde la más antigua, en efectivo, hasta las más avanzadas que ya ciertas entidades bancarias lo tienen a través de Whatsapp, con un botón especializado. A ese punto debemos llegar”, dice.

 

Para Reyes que es muy probable que ya haya una red creada, pero la gente no lo sabe. “Es importante saber lo que es Internet y lo que es el Ciberespacio. Así como no hay un solo motor de búsqueda, lo mismo pasa con el tema de las redes sociales. Mientras hace un tiempo la gente usó Messenger, en otro era el Pin de Blackberry, Sónico, Hi5 o Myspace. No es que ya no existan, están presentes pero ya no son la moda”, termina Reyes, también magíster en Informática Educativa. JSN

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