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Día de la Mujer o Día de la Equidad. ¿Cuál prefieres?

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Día de la Mujer o Día de la Equidad. ¿Cuál prefieres?
Viernes, 08 Marzo 2019 18:01
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Desde 2014, Melina Díaz Rangel -docente del programa de Administración Marítima y Fluvial y gestora de internacionalización de la Facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables de Uniautónoma- ha estado viajando por toda Latinoamérica llevando el mensaje ‘Yo Soy Mujer Portuaria’, campaña diseñada para la reafirmación positiva del rol de las profesionales en el campo portuatrio.

 

Con total pertinencia, debido a la celebración del Día de la Mujer, Díaz Rangel apartó quince minutos de su valioso tiempo, para informarnos al respecto e ir más allá de las típicas historias de exaltación, pues “no se trata de que nos acordemos del tema cuando se aproxima la fecha, ni de celebrar el Día de la Mujer. Yo preferiría celebrar el Día de la Equidad”, puntualiza.

 

¿En qué consiste la Campaña Yo Soy Mujer Portuaria?.

De acuerdo con la especialista en Derecho Marítimo, “la campaña surge desde mi experiencia profesional, porque empecé a trabajar en el sector portuario desde los 24 años y eran muy pocas las mujeres ejerciendo, pese a que el 30% de los estudiantes de los programas marítimos-portuarios no eran hombres”, asegura la entrevistada.

 

La también magíster en Gestión Portuaria y Logística dice que poco a poco va aumentando la presencia de mujeres en el área administrativa de los puertos, lo cual la llevó a cubrir la necesidad de reafirmar la participación de ellas en tales actividades.

 

Es así que a través de conferencias y jornadas de capacitación se ha llevado a más de 300 mujeres, en siete países -de este lado del mundo y habla hispana- el enfoque principal de la estrategia inclusiva: el empoderamiento juvenil como motor de cambio.

 

Para la funcionaria y PTC está claro que hay más hombres que mujeres en los sectores industriales, “a raíz de una cultura paternalista e histórica. Las mujeres asumieron unos roles en periodos de guerra, pero en los de paz volvieron al rol que ejercían tradicionalmente y así pasó en los puertos, por ser un sector operativo y con un gran desarrollo de actividades, que requerían de mayor participación masculina”, explica.

 

Desde una perspectiva muy personal, la también creadora de esta campaña insiste en que la “actualidad nos exige una juventud, una sociedad con pensamiento equitativo, de colaboracionismo, de comunidad, más que hablar de género o de posiciones paternalistas o feministas”.

 

Esta cartagenera insta a no seguir construyendo sobre la base de un cliché, de un enfrentamiento de géneros o un populismo en este sentido. “Hay que generar una cultura resilente respecto al rol de la mujer en la sociedad, pero, desafortunadamente y, teniendo en cuenta los estudios del Dane, en Colombia se ha hablado más de la pobreza que de la equidad de género, sobre todo en el área rural y hay algo que se debe resaltar y es la necesidad imperante de educar”, enfatiza.

 

Díaz Rangel se considera una fiel creyente de utilizar la educación como herramienta para la construcción de un lenguaje equitativo y de empoderamiento juvenil, pues “a igual chance de educación, igual oportunidad de participación se tendrá”, concluye y encima que la educación es el camino para construir equidad, “siendo este uno de los puntos más importantes de la campaña”, informa.

 

Por otro lado, la docente también indica que no se puede cometer el error de caer en el extremo contrario y es “decir que, por el hecho de ser mujer, tengo igual oportunidad de participar, cuando lo justo es que si no tengo las actitudes y las aptitudes, más la preparación para llevar a cabo cierta actividad, no la encontraré”, esclarece.

 

Colombia frente a otros países.

En cuanto a la igualdad de oportunidades dada en Colombia, frente a la que se da en otros países, Díaz Rangel dice que no es de su agrado comparar, “porque entran muchos factores en juego como el nivel de desarrollo, la política o a la naturalización del tema. De hecho, hay sectores distintos como el de la salud y el turístico -en los que la mujer tiene más participación.

 

No obstante su posición, la entrevistada cita a Panamá como ejemplo a seguir y es que “recientemente participamos en un estudio contextual en los sectores portuarios de los diferentes países, con un grupo de universitarios, y encontramos que en Centroamérica sí se les da participación a las mujeres en esta industria. La primera fue de Guatemala. Costa Rica tiene más de 40 años en el sector y también se da una amplia oportunidad a las mujeres en este campo. Son países y regiones con una necesidad muy grande de trabajar en él y por eso se han normalizado las contrataciones tanto de hombres como mujeres para estos cargos”, agrega.

 

En cuanto a la garantía de que la equidad no se quede en el papel o en el status de proyecto, la docente piensa que la política y las normas por sí solas no crean oportunidades y “necesitamos la normalización y la participación de la mujer en las distintas industrias. Hay que crear programas, campañas, trabajar con la infancia y la adolescencia, sin necesidad de una cátedra de la mujer o de género, simplemente hay que trabajar en construir espacios de educación equitativa, porque el problema no es la norma sino la materialización de esa normativa”, sugiere para superar los problemas que aún se presentan, pese al porcentaje reglamentario de 30/50 en lo concerniente a la integración de hombres y mujeres en un mismo equipo de trabajo.

 

En lugar de hablar de la cátedra de la mujer, sería mejor hablar de educación con fines de equidad, como lo que fue urbanidad en el pasado, la educación no tiene género ni connotación social y el obtener un empleo debería ser un tema de capacidades, no tanto de diferencia de género.

 

A todo lo anterior, Díaz Rangel le agrega que sería más pertinente hablar del ser humano, del Día de la Equidad que hablar del Día a la Mujer o el Día del Hombre. “Hacerlo es seguir aceptando que nos sigue faltando herramientas para equidad, participación de las mujeres en sectores económicos y seguir guardando silencio ante la violencia, ante los feminicidios”, sostiene.

 

Para finalizar, esta mujer independiente, preparada y empoderada no está de acuerdo con el sentir de Nicola Tesla, frente a la posibilidad de gobierno matriarcal para el mundo, parecido al funcionamiento de las colmenas de abejas, pues para ella es más factible y sano que se pareciera “a una colmena de capacidades, producto de la educación y basada en el mayor cimiento del ser humano que es el conocimiento. Hablar de una colmena gobernada por la mujer sería discriminación a la inversa”, termina.

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