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VIGILADA MINEDUCACIÓN
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El centro: no es contra qué sino para qué

Miércoles, 20 Septiembre 2017 10:27
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En estas épocas en las que en cada esquina alguien con gorra, jeans y camiseta nos aborda para pedirnos una firma de apoyo a un nombre distinto a la Presidencia, donde la afiliación formal a un partido político no suma, sino que resta y donde la ausencia de propuestas específicas para los problemas nacionales y regionales tiene a los candidatos hablando únicamente de corrupción, la opción de viabilidad política expedita hacia la Presidencia es afirmar "soy un candidato de centro".

Andrés Velasco es un chileno menudo e introvertido que a finales de los años noventa dictaba Finanzas Internacionales en la Escuela de Gobierno John F. Kennedy de la Universidad de Harvard. Traumáticas eran las trasnochadas con sus trabajos intensivos en cálculo diferencial que, para la época, validaron entre los que fuéramos sus alumnos que estábamos en frente del típico perfil del tecnócrata latinoamericano ciento por ciento. Velasco tuvo un paso exitoso por el Ministerio de Finanzas en el primer periodo de Michelle Bachelete, un fallido intento a la Presidencia de Chile en 2013 y hoy aspira al Congreso a nombre de un singular partido de centro que creó recientemente, Ciudadanos, mismo nombre de una de las nuevas colectividades españolas.

Es un hecho que la popularidad de los gobiernos de centro-izquierda en la región viene en declive, lo cual ha sido evidenciado en las urnas. Aunque la manida creencia del péndulo habría de anticipar un viraje a la centro-derecha, eso no es lo que está ocurriendo en América Latina. Peligrosamente el giro apunta al populismo y a la polarización política.

El próximo mes se verá la primera disputa con las legislativas argentinas que enfrentarán a la centro-derecha de Macri y al inagotable populismo peronista de la viuda de Kirchner. En México, la cosa pareciera convertirse en un referendo en torno al nombre de Andrés Manuel López Obrador, el sempiterno estandarte de la izquierda nacionalista mexicana. Y bueno, el año entrante en Brasil las elecciones parecieran más determinadas por la sombra de la marca Odebrecht que por los votos, y en Colombia todo pareciera indicar que la alternativa va a ser entre los extremos, es decir de quién se distancie o acerque, más o menos, a los acuerdos con las Farc.

 

LEA LA COLUMNA COMPLETA EN:  http://www.semana.com/opinion/articulo/politica-de-centro-en-america-latina/540868

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Platón decía que el objetivo de la educación es la virtud y el deseo de convertirse en buen ciudadano. Igual pensaba Don Bosco, un humilde sacerdote italiano que fundó la Pía Comunidad Salesiana para formar “buenos cristianos y honestos ciudadanos”. Me imagino que fueron estas frases inspiradoras para el doctor Mario Ceballos y otros adalides de la educación superior de Barranquilla, entre ellos el doctor Eduardo Vargas Osorio, quienes hace precisamente cincuenta años se dieron a la tarea de preparar muchachos de clase media y baja que no encontraban oportunidad de formarse profesionalmente de acuerdo a su vocación, ya porque los cupos de la universidad oficial no alcanzaban y porque las carreras que querían seguir no se ofrecían en la ciudad, que en los años sesenta del siglo pasado entraba en tal crisis de moral pública que requería más y mejores profesionales idóneos e integrales, verdaderos líderes para reorientar a la urbe hacia el progreso.

Hoy, como dice el actual rector Ramsés Vargas Lamadrid con todo acierto, en casi cada residencia de la ciudad hay un diploma colgado de la Universidad Autónoma del Caribe, y la mía no es la excepción.

De mis tantos años, más de la mitad los he vivido en mi Alma Mater. Y los que no, uno porque mis tiempos anteriores fueron de educación básica y media, otro porque mi ejercicio profesional y mi vocación de servicio público (ambos aprendidos en la Universidad Autónoma del Caribe) me llevaron a otras instancias, funciones cumplidas a cabalidad con destreza y honradez.

Desde el primer edificio de la carrera 46 hasta la nueva fachada de la calle 90 y la acogedora plazoleta que nos da un aire de encuentro y afecto, he visto crecer a mi Universidad que, a pesar de la perturbación administrativa de la rectoría anterior (trance ya superado), con espíritu resiliente se empeña en ubicarse entre las mejores del país, y de seguro que lo logrará con el esfuerzo de quienes la queremos como a nuestra madre protectora.

Y lo más bonito es que nos sentimos una familia, cada uno aportando de lo suyo, desde el vigilante que nos atiende con un saludo ameno cuando ingresamos cada día, hasta el rector que igual gestiona en su oficina o en pasillos y aulas. Lo mismo hacen directivos, docentes y administrativos para que el sector estudiantil se sienta en su hogar, en un ambiente académico amable y acogedor, porque más tiempo duran los muchachos en la Universidad que en sus propias casas, saquemos cuentas, ya que, incluso, fuera del claustro se localizan con sus compañeros de manera física o virtual.

En lo particular, durante los cuatro años que llevo como decano de la FCSH, he encontrado gran respaldo tanto de mis superiores como de mis pares y cuerpo docente, así como del personal de apoyo, construyendo una sublime dependencia que es parte del corpus superior, haciendo honor a las relaciones sociales y humanas con buen trato y preparación constante, procurando no estacionarse en zona de confort porque la educación es una dinámica viva y transformadora, y porque a esta institución que nos da vida hay que defenderla de agresores desalmados que acechan cual demonio en la oscuridad.

El esfuerzo del educador no culmina nunca, porque cada vez vienen generaciones nuevas en escenarios renovados, y el trofeo es, más allá del título universitario, ese profesional que sobresale en la sociedad como buen ciudadano, ese egregio egresado que con orgullo señalamos: “ése fue alumno mío”, y el anhelo es que de todos digamos lo mismo. Así se hace una Universidad grande y digna, una universidad, ante todo, humanista, que genere conocimiento, transfiera y motive la apropiación del mismo, motor altruista de la Ciudad y la región, como soñaron nuestros fundadores.

 

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El Ingeniero Industrial Ricardo González Osorio, con amplia trayectoria directiva en compañías nacionales e internacionales, es el nuevo director del programa de Administración de Empresas de la Universidad Autónoma del Caribe, cargo al que llega a aportar un enfoque gerencial en la formación de los estudiantes de uno de los programas insignia de la institución.

Su hoja de vida, en la que se cuentan especialidades en Responsabilidad Social Empresarial y Finanzas, lo posiciona como uno de los ejecutivos más importantes de la región.

González Osorio es experto en la implementación de planes operativos y estrategias en el área de recursos humanos tendientes a mejorar la productividad de las empresas, con gran enfoque en el desarrollo organizacional y experiencia en la gestión de la salud, seguridad, medio ambiente, comunidades y calidad en organizaciones multinacionales, resaltando temas relacionados con la gestión del cambio, gestión de servicio al cliente e Implementación de Sistemas de Integridad Operacional.

Se ha desempeñado como como Jefe de División y Gestión Social en Carbones del Cerrejón, siendo responsable de la estructuración de planes estratégicos en materia de salud, educación, infraestructura, recreación, cultura y deportes en la zona de influencia con altos estándares de calidad y resultados a nivel de toda la región, enmarcando sus acciones dentro de políticas de desarrollo sostenible; ha sido gerente de Servicios de Soportes Generales en CB&I Colombiana (Refinería de Cartagena), así como gerente de RC Construcciones, director de Sivan Proyectos y Minerales y gerente de Productos Mineros de Colombia, cargos en los cuales ha puesto en ejecución su experiencia administrativa y operativa en asuntos laborales, manejo de personal, resolución de conflictos, búsqueda de conclusiones y soluciones de manera rápida, para alcanzar y mejorar los resultados de la empresa, promoviendo el trabajo en equipo.

Asimismo, después de una exitosa carrera al frente de la Facultad de Ciencias Administrativas, Económicas y Contables de la Universidad Autónoma del Caribe, el profesional y amigo Rafael Ricardo ha decidido ejercer su derecho a la pensión tras considerar que ha alcanzado las metas y los objetivos que se trazó en ese cargo, en el cual logró, junto su equipo de directores de programa, impulsar la calidad académica y consolidar un modelo de trabajo. Sin embargo, seguirá vinculado como profesor de tiempo completo, con lo cual honra a esta facultad sirviéndole desde las aulas.

“Es para nosotros un verdadero honor que una persona de las calidades de Rafael Ricardo siga sirviendo a la universidad y a la región con su conocimiento, pero también estamos complacidos de que pueda disfrutar de una merecida pensión. De igual manera, le damos la bienvenida a Ricardo González, quien será clave para consolidar procesos que vienen en marcha y los cuales estamos seguros que darán un salto de calidad con su experiencia”, expresó el rector de Uniautónoma, Ramsés Vargas Lamadrid.

 

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Por Fernando Borda Castilla

Todas las organizaciones se construyen sobre una visión, pero luego crecen sobre valores. Se pueden mencionar muchos de ellos, pero cuando se trata de poner el hombro por el compañero con el que trabajamos día tras día, hacer un esfuerzo adicional al que nos corresponde o apoyar a quienes lideran el ‘barco’ en momentos de crisis, surge un valor del cual depende el éxito de las metas: la lealtad.

Colombia tiene un largo historial de ejemplos en los que este valor ha sido pisoteado con nefastas consecuencias, pero también hay casos en los que el talante de anónimos ciudadanos y líderes imprescindibles fueron claras muestras de lealtad.

Cuando la Universidad Autónoma del Caribe dio el timonazo hace ya cuatro años, se refundó una institución que fue construida sobre la buena fe y el compromiso de educar, no de amasar fortunas ni de servir a intereses mezquinos. Sería absurdo que hoy en día este centro educativo no sea coherente con aquella proyección que hicieron los fundadores hace cinco décadas.

Ser leal es ser transparente, comprometido y bienintencionado. Es no torpedear procesos. Es apoyar lo que se haga por 12.000 estudiantes cuyas familias confiaron el futuro de sus hijos a lo que representa Uniautónoma.

Cuando un empleado se presta a difamaciones escudándose en el anonimato de una red social, por ejemplo, no sólo va en contravía de lo que se espera de él como miembro de una organización, sino que incurre en delitos cuya consecuencia menor es el despido, pues también alcanza a arañar el terreno de lo penal, con las consiguientes implicaciones para su vida laboral y personal.

Sobre eso la Corte Constitucional ya se expresó con suficiencia en la Sentencia T-050/16:
“(…) lo publicado en redes sociales está amparado por la libertad de expresión, pero también está sujeto a los límites que antes se mencionaron, implicando que las manifestaciones difamatorias, groseras e insultantes, entre otras, no se encuentran bajo la protección señalada en el artículo 20 de la Carta, ni por los instrumentos internacionales que la consagran. También, como se observó, el amparo de dicha garantía y sus respectivos límites, se aplica a internet y las redes sociales de la misma manera que a los demás medios de comunicación”.

Una universidad no está exenta de estas situaciones. Ocurrió recientemente en Uniautónoma con tres funcionarios que cometieron prácticas desleales y que debieron ser separados de sus cargos. Son decisiones que nadie quisiera tomar, pero que se hacen imperiosas porque ponen en peligro a sus propios compañeros y a la estabilidad de una institución cuyo patrimonio es la reputación y el prestigio.

Se trata, en últimas, de la salvaguarda y protección del patrimonio de una organización que presta un servicio público, no de una factoría de artículos en serie, por lo tanto, cualquier cosa que atente contra esa labor diaria de acompañamiento en el camino del aprendizaje de miles de jóvenes, debe ser tratada con apego a la ley pero, sobre todo, con prontitud.

Como jurista he conocido muchos casos en los que se atenta contra el buen nombre de una institución, de un ciudadano del común o de una figura pública. En esos casos actúa la ley. Pero como persona he conocido también ejemplos de lealtad de muchos que en situaciones de apremio, de crisis o de ataques de fuerzas oscuras, sacan lo mejor de su humanidad y demuestran una lealtad a toda prueba. De esos hay muchos en esta ciudad y miles trabajando en las aulas, las oficinas y los laboratorios de nuestra universidad. A ellos los invitamos a seguir siendo ejemplo de grandeza.

 

 

 

 

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Sady Contreras, asesor de la ANTV y el gerente de Telecaribe, Juan Manuel Buelvas, coincidieron en su visión en panel moderado por el rector Ramsés Vargas.

El futuro de los canales universitarios tendrá que ver con la generación de contenido audiovisual y no con la inversión en emisión propia en señales abiertas. Esa fue la conclusión del conversatorio llevado a cabo este jueves 14 de septiembre en Casa Club Caribe, de la Universidad Autónoma del Caribe, presidido y moderado por el rector Ramsés Vargas Lamadrid.

Al panel ‘El futuro del estándar digital y la recepción de señales audiovisuales’ fueron invitados dos expertos en el tema: Sady Contreras, asesor de la Autoridad Nacional de Televisión (ANTV) y el gerente regional de Telecaribe, Juan Manuel Buelvas.

Durante la charla quedó clara la necesidad de invertir en el factor humano y profesional para lograr producciones que aporten un valor diferenciador y no invertir en infraestructura para la emisión, ya que los grandes canales regionales y nacionales existen y pueden ser el vehículo para llevar dichos productos a los televidentes. Además, el 31 de diciembre del próximo año habrá un apagón análogo, por lo tanto el cambio de plataforma es la única vía.

Actualmente la señal del canal Uniautónoma Tv se trasmite por señal análoga, la cual quedará obsoleta en algunos años, según dijo Sady Contreras, quien agregó que hay dos retos por delante: “Una realidad jurídica, que tiene consecuencias económicas. Porque el año entrante se acaba la producción analógica. Será un gasto enorme que tendría que asumir la universidad, para lo cual tendría un año. Y el segundo reto es ¿qué vamos a lograr formar aquí en la universidad? Hablando del pensum académico el soporte teórico es importante, pero debemos buscar el punto de equilibrio porque los estudiantes hoy llegan sabiendo más que sus profesores”.

El rector Ramsés Vargas se refirió a la necesidad de visibilizar las investigaciones surjan en las aulas y los laboratorios, llevándolos al lenguaje audiovisual para luego trasmitirlo en las plataformas ya existentes.

El canal Uniautónoma Tv, que ha sido cuna de formación para muchos profesionales de los programas Comunicación Social - Periodismo, Dirección y Producción de RTV y Diseño de Espacio, tiene el reto de convertirse en un laboratorio de contenidos en el cual se articulen las fortalezas de cada uno de esos programas.

El rector de la Uniautónoma Ramsés Vargas, afirmó que el reto es adaptarnos a un cambio con nuestros recursos humanos y técnicos. “La transición a un nuevo enfoque es lo que estamos haciendo, lo cual es difícil. El reto está en leer los tiempos pensando un modelo dentro de 15 años, adelantarnos, no con modelos de hace 10 años”.

El director del canal regional Telecaribe, Juan Manuel Buelvas, mostró su interés por producciones hechas por estudiantes de Uniautónoma resaltándolos como profesionales integrales y creativos. “No sé si valga la pena la inversión en infraestructura, ya que el carácter de la universidad es sin ánimo de lucro. Veo más la universidad como uno de los laboratorios de contenidos más interesantes del país, por el nivel que siempre han demostrado los egresados de esta universidad, utilizando otras plataformas como las redes ya existentes para la divulgación”.

El decano de la facultad de Ciencias Sociales y Humanas, Carlos Ramos Maldonado, expresó que el paso a lo digital es obligatorio. “Ya estamos instalando plataformas digitales y estamos operando, y también en otras plataformas como Claro. Hay que pensar en contenidos, hacer convenios como con Telecaribe”.

 

 

 

 

 

 

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