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“Hay que apostar a romper el ciclo de la violencia con lo que hacemos con nuestro arte”: Juana Ruiz

Miércoles, 15 Junio 2016 13:33
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La Premio Nacional de Paz 2015 compartió con la experta en moda Pilar Castaño y el historiador Julián Lázaro, reflexiones sobre la moda y el posconflicto en Uniautónoma.

En el marco del X Encuentro de Investigación e Innovación en Moda, organizado por el programa de Diseño de Modas, Juana Ruiz, Premio Nacional de Paz 2015, compartió su experiencia y la de las mujeres de la Asociación para la Vida Digna y Solidaria (Asvidas), a través de la iniciativa Mujeres Tejiendo Paz, quienes lograron reponerse del dolor y el sufrimiento que les causó el desplazamiento de 245 familias de su natal Mampuján, corregimiento de Marialabaja (Bolívar), y la masacre de 12 miembros de su comunidad en marzo del 2000.

 

“Las mujeres nos organizamos tres años después y pedimos una atención especial ya que en la guerra la mujer tiene una afectación diferencial y desproporcional. Allí nos enseñaron a trabajar unas manualidades y lo tomamos como excusa el coser para hacer catarsis, sacar todo el dolor y la rabia por todas las afectaciones que habían pasado por nuestro cuerpo. Después de hacer catarsis, historia, memoria, dejado todas esas narrativas desde el dolor, de los sentimientos, comenzamos a pensar como después de superar el duelo podíamos comenzar a generar ingresos y empezamos a plasmar todas las historias, ya no dolorosas, sobre vestidos, faldas y cuadros”, relató Juana Ruiz durante su intervención en el conversatorio de investigación.

Para Juana, una mujer que produce y genera ingresos, es una mujer que aporta paz en su hogar, porque comienza a sentirse autónoma, reivindicada. Asegura que no se puede hablar de una paz completa si hay hambre y carencias. Así empezaron a capacitarse 33 mujeres de Mampuján, algunas fueron desertando, pero 15 de ellas siguieron en la lucha y desde entonces se han dedicado a recorrer todas las regiones de Colombia multiplicando su iniciativa.

“Yo fui afectada desde que tenía 6 años, cuando fui abusada sexualmente. Cuando te sanas comienzas a ver la vida de una manera distinta, y comienzas a ver que hay un sentido en el hecho de que estés viva, que no moriste en ese ataque, de llevar un mensaje de esperanza a otras mujeres, llevar un mensaje de que sí se puede y que si estás viva, mientras hay vida hay esperanza, si estás viva es para algo, Dios te lo permitió para algo”, recalcó esta tejedora de paz, que advierte que el arte es vivo y un sentimiento, es lo que se expresa con las manos sobre una prenda, dependiendo de cómo se sienta una persona o lo que está viviendo.

“Se hace un tema de catarsis, contar esa historia dolorosa y después de que estás sano, empiezas a ver cómo narras un paisaje, una persona, lo que tú sientas, narrarlo a través de los colores, de las texturas”.

Posconflicto, inserción y moda ecosostenible

La periodista y experta en moda Pilar Castaño ponderó el arte de Juana Ruiz y las tejedoras de Mampuján, indicando que son un claro ejemplo de cómo dos temáticas, aparentemente distantes, como el conflicto armado y la moda, son tan viables y cercanas para contribuir a la construcción de paz en Colombia. Agregó que a Juana la reinsertó la moda y su manualidad.

“La reinserción, el posconflicto y la moda van de la mano, porque la moda es el reflejo de cada cambio social, y siempre ha reflejado la época en la que ha vivido. Estamos viviendo una época trascendental en nuestro país, y eso debe ir acompañado de un tejido productivo, de un cambio en las mujeres que se puede traducir con sus manos. Hay que sacarle provecho a la sostenibilidad con el posconflicto, entendiendo la sostenibilidad para que no sufra más el planeta, y eso se logra poniéndole un freno a la productividad desmedida, al fast fashion, al comprar por comprar. Tenemos que comenzar a pensar y reflexionar sobre qué llevamos puesto, quién elaboró lo que llevamos puesto, a reciclar lo que tenemos en nuestro armario, a reusar nuestras prendas, a desbaratarlas, reestructurarlas y volverlas a armar, a aprender de mujeres como Juana, que traducen con su lenguaje manual toda una etnia, unas raíces, una estirpe que se debe conocer en nuestro país”, explicó Pilar Castaño.

La experta en moda hizo un llamado a las nuevas generaciones y empresarios de la moda para entender, repensar y rehacer su comercio y su empresa, utilizando empaques reciclables y biodegradables, utilizando en sus prendas materiales no tóxicos y retomando la costura y las manualidades, para regresar a nuestros orígenes y generar empleo para las comunidades olvidadas del país. Hizo también un llamado a los consumidores para no comprar por comprar y reciclar, reinventar y remodelar las prendas de su armario.

“Tenemos que volcarnos hacia lugares como los Montes de María y la costura tiene que volver a nuestro mundo cotidiano, tenemos que comprar colombiano y saber el origen de lo que compramos. El nuevo negro de la moda se volvió verde, la moda ahora es verde y tenemos que pensar en verde. Para mí una Juana es verde, es frescura, es mañana, es futuro, es una moda con historia, con trascendencia, con sentido, entonces atrás, muy atrás, queda el tema de la banalidad”, señaló Castaño.

En el encuentro académico también participó el historiador Julián Lázaro, quien indicó que lo que se puede apreciar en los trabajos de Mujeres Tejiendo Paz, son múltiples historias, y el posconflicto nos acerca a un escenario en el que surgirán más historias para retratar lo vivido y cómo se lograrán superar los episodios de dolor de las víctimas.

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