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El aporte de la Universidad Autónoma del Caribe a su comunidad de estudiantes, egresados, funcionarios y a Barranquilla entera -en medio del confinamiento- se sostiene y uno de los más recientes se dio este martes 28 de abril, desde las 10:00 de la mañana, con la participación de la comunicadora social Viviana Cantillo Ascanio.

 

De manera muy dinámica, enérgica, amena y muy entretenida, se dio inicio a esta charla bajo el nombre de Bisturí Emocional, Resiliencia, Liderazgo y Emprendimiento. El canal por el cual se transmitió este importante mensaje fue la página de Facebook de la Oficina de Egresados de Uniautónoma, con la coordinación de Pierina Ortegón.

 

El mensaje central de dicha intervención es una sugerencia de un despertar, “porque estábamos acostumbrados al trabajo, al horario, a la rutina y hasta a la periodicidad con la que visitábamos ciertos lugares. En otras palabras, a estar en una zona de confort”, dijo Cantillo Ascanio, durante los primeros minutos de su alocución.

 

Respecto a la cuarentena ‘voluntaria’, la docente indicó que esta ha generado un sinnúmero de las emociones, que no se pueden confundir con sentimientos, pues a las primeras “las podemos controlar puede controlar, pero los sentimientos van más ligados a la conducta, lo que modifica el comportamiento y hay quienes responden de forma negativa ante situaciones como esta”, aclaró.

 

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La anterior es la explicación del porqué se ha dado esa actitud tan negativa en algunos colombianos, “algo desgastante para el ser humano porque produce sufrimiento, falta de apetito, lágrimas y no es permisible vivir en esa cápsula”, consideró la también coach en superación.

 

Por otro lado…

En contraste con lo planteado, “las emociones negativas nos impulsan a encontrar calma en estos momentos, un estado emocional en el cual la espiritualidad entra en función, se llega a la racionalidad, al pensamiento, para encontrar la ruta que podemos marcar y que nos llevará a empezar a dimensionar nuestros estados anímicos”, agregó Cantillo Ascanio.

 

Con lo mencionado, esta profesional invita a la calma, “me refiero a actuar y a controlar las emociones de manera que sean más productivas”, encimó y sostuvo que -al hacerlo- seremos más reflexivos y no tan intuitivos.

 

Con dicho cambio se lograría dominar la impulsividad y “el querer hacer 30 cosas a la vez, así como el aplazarlas, que sería la antítesis de esa hiperactividad. Todo es producto de la ansiedad que el presente genera”, informa Cantillo Ascanio.

 

Por otro lado, de acuerdo con la conferencista, “la idea es llegar al estado de resiliencia, ese que nos llevará a ser más creativos, a empezar a investigar sobre nuestros talentos, fortalezas. Este tiempo debe ser visto así, como una oportunidad para ello”, puntualiza.

 

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Cantillo enfatiza en que no se trata de desear que todo se reactive, “sino de detectar el verdadero objetivo de lo que está pasando para pulir lo malo que hay, desde lo que hacemos hasta lo que decimos”, complementa y encima que se debe recordar que “de lo que habla la boca es lo que hay en el corazón”.

 

Cantillo Ascanio se anticipa a lo que viene en unos meses, luego de dar por terminado el confinamiento: si antes ni nos saludábamos, después de esto es que todos nos vamos a saludar. Esta es otra ventaja de lo que estamos atravesando. El estado sentimental de la otra persona nos va a interesar un poco más”, señala.

 

En cuanto al mensaje final que emitió: “tú, como egresado, no puede sentirte mal o desesperado. No es momento para eso. Ya llevamos 40 días. Ahora vienen 11 más. Lo sprofesionales tienen que utilizar sus conocimientos y habilidades. No se puede dar el lujo de demorar 5 o 6 años para no hacer nada en estos momentos. Cada asignatura te hace desarrollar una habilidad, vamos a crear un currículum basado en cada una de esas destrezas, para ver una situación diferente, apenas esto se reactive”, invitó. JSN

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La Universidad Autónoma del Caribe está comprometida con su comunidad académica, y durante el periodo de aislamiento obligatorio decretado a nivel nacional, se han habilitado diversas conferencias virtuales sobre temas relacionados con la salud mental y psicoprevención que pueden ayudar a que las personas adopten hábitos que los ayuden a que su estancia en el hogar sea más agradable.

 

En esta ocasión, con el apoyo de Sura, la Uniautónoma brindó una charla sobre la importancia de la música y la función que cumple en nuestras vidas como catalizadora de emociones.

 

La música es una herramienta que nos permite trasladarnos a un espacio en el que la mente puede sentirse libre y las emociones afloran en nuestro ser. Con la música, dependiendo del género que se escoja, es posible sentir esperanza, caos, emoción, melancolía, euforia, entre otras emociones.

 

Cada género tiene su especialidad, cada uno logra desprender una magia que nos permite llegar hasta la intimidad de una persona sin transgredirla, la música es un símbolo de expresión.

 

En Colombia tenemos una cultura latinoamericana con unos grados amplios de influencia musical. Desde que somos pequeños, nos influencian para adoptar cierto gusto hacia algunos géneros como la salsa y el vallenato, por nombrar algunos. La sonoridad es un aspecto que está presente en nuestro paisaje emocional desde que empezamos a vivir.

 

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Los sonidos del ambiente también se consideran música, a estos se les conoce como "la marcha". Estos sonidos constituyen un espacio que nos conduce al entendimiento del son de nuestros sentidos, lo que vemos, escuchamos y percibimos a través de nuestro cuerpo.

 

La música nace con nosotros, en la respiracion, el latido de nuestro corazón, la música vive en nosotros. La historia de la música señala que esta no fue creada para comunicarse entre las personas sino para tener comunicación con nuestras representaciones de lo más sagrado.

 

Por otro lado, se plantea que a través del sonido se atraen energías y se estimulan las cargas emotivas que aparecen en nuestros paisajes. La música que escuchamos habla acerca de lo que somos, de nuestro estado emocional y de nuestros pensamientos.

 

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La música y el ser.

Existe un paralelismo entre los elementos estructurales de la música y la forma de ser de los seres humanos: el ritmo se asocia a la parte corporal, la melodía a la parte afectiva y las armonías con la vida intelectual.

 

Muchas veces queremos expresar quiénes somos y no podemos hacerlo con palabras. Para esto, algunas personas recurren a la música y al baile para mostrar lo que son, lo que piensan.

 

Es en ese momento cuando se genera una conexión sonora entre la música y el ser, es allí cuando se interioriza lo que escuchamos o bailamos y empezamos a sentir que dicha canción o melodía nos representa.

 

Nuestra capacidad de sentir está altamente conectada con el sonido. Hay gente que necesita de la música para realizar sus actividades diarias tales como bañarse, arreglar la casa, caminar, hacer ejercicio, entre otras.

 

La identidad de una nación apela al arte, en la música están las memorias de lo que somos como país, región y continente.

 

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La música es un catalizador a través del cual las comunidades llegan a la psicología colectiva, además, posibilita tratar todo tipo de temas comunicativos hacia las grandes masas.

 

Con el periodo de cuarentena que estamos viviendo en estos momentos, el mundo ha pasado del antropocentrismo (Teoría que afirma que el hombre es el centro del universo) al biocentrismo (Teoría que afirma que toda actividad humana debe estar en función de la vida en general, animales, plantas, del planeta tierra). El aislamiento nos ha transformado y debemos aprovecharlo para cambiar nuestros valores sobre lo que consideramos una prioridad en nuestras vidas.

 

Hay que detenerse a reflexionar sobre cuáles son los valores fundamentales que, hasta este momento, consideramos importantes para mantener un equilibro mental y emocional en nuestras vidas, y en ese proceso, la música puede ser un excelente acompañante. VSC

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A pesar de los grandes cambios de los que hemos sido testigos en la inteligencia artificial, uno de los mayores desafíos ha sido dotarla de la inteligencia emocional, es decir, que la computadora tenga la capacidad de reconocer las emociones de un individuo a través de sus gestos, movimientos y hasta por su ritmo cardiaco.

 

En busca de lo anterior, en algunos países de Latinoamérica ya se han llevado a cabo las primeras experiencias de reconociemiento de emociones en estudiantes universitarios, al momento en que reciben una clase rutinaria.

 

La prueba se realiza ubicando cámaras, micrófonos y también dispositivos que registren la frecuencia cardiaca, compaginando señales y enviándolas a la nube donde se revelan los resultados; estos, son descargados en la computadora del docente, permitiendo que este se mantenga al tanto de lo que sucede en cada momento de la clase y permitiéndole encontrar el modelo pedagógico que más se ajuste a su grupo.

 

Esta iniciativa fue creada por profesores y estudiantes del IAE en Argentina, con el fin de medir qué es lo que realemente sucede en las aulas, especialmente en los programas donde se aprende a través de un fuerte compromiso emocional y se manejan amplios rangos de tensión y atención. Todo lo anterior, con la intención de responder a lo que ya se conoce en psicología como la ‘inteligencia emocional’.

 

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Este término se define como la capacidad de un individuo para reconocer, entender y manejar sus propias emociones, así como la de las personas a su alrededor, en cualquier situación que se le presente, entre ellas, el enfrentarse a las aulas de clase.

 

“Las emociones tienen una gran importancia en cómo los seres humanos procesamos la información. Nosotros la retenemos a través de la memoria a largo plazo, pero antes, pasa por nuestra memoria sensorial, que trabaja a través de todos nuestros sentidos. Posteriormente, dicha información llega a nuestra memoria a corto plazo y solo si es realmente importante y está ligada a un componente emocional, se quedará en nuestra memoria a largo plazo”, explica Natalia Suarez Yepes, docente del programa de Psicología de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

De la misma formaq, la profesional en Psicología y también Magister en Transtornos Cognitivos del Aprendizaje reveló que se encuentra en desacuerdo con esta clase de iniciativas pues considera que, aunque hay muchos estudios que demuestran que los dispositivos tecnológicos procesan la informacion de una manera muy parecida a la del cerebro, dichas máquinas aun carecen de la cualidad de identificar las emociones, por lo tanto considera que una propuesta mucho más fructífera sería el “entrenar a los docentes en el reconocimiento de las emociones, permitiéndoles una mejor perspectiva y mayores estrategías de enseñanza”. 

 

Según la perspectiva de muchos de los estudiantes, el sistema educativo al que se enfrentan no es el adecuado, pues lo consideran muy plano, con pocas aportunidades de desarrollo de la creativad, convirtiéndose esa, en la primera justificación de perdida. Para la docente, estos sentimientos no solo pueden estar ligados a un equívoco sistema de educación, si no al contexto de cada uno, al momento de recibir una clase.

 

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“Muchas veces, las dificultades académicas de los estudiantes están relacionadas con las diferentes situaciones a las que se enfrentan antes de llegar a las aulas. Si bien es cierto que en Colombia el sistema educativo aun está relacionado con un enfoque enseñanza – aprendizaje tradicional, muchos docentes jóvenes ya se encuentran en actualización y están aplicando, dentro de sus clases, el enfoque constructivista”, comenta la futura doctora en Psicología.

 

En cuanto a su cátedra, Natalia revela que siempre busca incluir “no el término ‘didáctico’ si no más bien ‘clases prácticas’, pues muchos estudiantes hoy en día se gradúan y necesitan enfrentarse a la vida real, pero durante toda su carrera solo vieron términos teóricos, que cuesta mucho llevar a la práctica. Por eso, yo en mis clases, luego de socializar cualquier apartado teórico, busco que lo traspolen de manera inmediata a algún caso de la vida real”.

 

Para la docente, este siempre ha sido un tema de gran preocupación, por ende, hace un llamado a los docentes, para que incluyan dentro de su plan académico, la inteligencia emocional. “La literatura científica afirma que, al menos, el 80% de nuestro éxito profesional depende de nuestra inteligencia emocional y no de nuestra inteligencia racional”, comentó.

 

Si deseas aprender más sobre Ciencias Sociales y Humanas y prepararte para ser un profesional de la Sicología experto en estos temas, ven a la Universidad Autónoma del Caribe, aquí te ayudamos a hacer realidad tu sueño de ser un profesional integral. MMC

 

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Mediante el programa ‘Docentes con Enfoques Psicosociales’ un grupo de profesores de las diferentes instituciones educativas de básica y media de Barranquilla, se capacitaron en el salón Cayena de la Casa Club de la Universidad Autónoma del caribe.

 

La idea central de este evento es darles a conocer a los educadores que el trabajo o responsabilidad que tienen ellos para con los estudiantes no debería ser exclusiva en analizar el rendimiento académico de estos, sino que deben adoptar las herramientas necesarias que les permitan dar el apoyo emocional que el alumno requiera.

 

“Vivimos en un contexto con factores particulares de vulnerabilidad y los niños, niñas y adolescentes no están exentos de vivir y padecer esta debilidad”, asegura Daniel Jiménez Preston, sicólogo, docente y magíster en Investigación Desarrollo Social e Intervención Educativa.

 

En el desarrollo de la actividad se habló de la importancia del diálogo como un instrumento para que el apoyo emocional que se le brinda al individuo sea eficaz y tenga éxito dentro del contexto educativo. Esto orientado desde los postulados de la intervención psicosocial y no desde las capacidades que las personas desarrollan en su vida cotidiana.

 

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Habilidades para el diálogo profesional.

El diálogo es entendido como un proceso de comunicación dirigido por un ayudante, orientado hacia un propósito especifico relacionado con el bienestar de la persona.

 

Tips para que el diálogo profesional eficaz:

• Escucha

• Igual dignidad

• Aceptación

• Confianza

• Confidencialidad

• Cooperación y autonomía

• División de responsabilidad

 

Atendiendo a las necesidades y al fortalecimiento de las relaciones con el sector educativo de la ciudad, en especial con la planta de docentes de las diferentes instituciones educativas. La Autónoma auspicia esta formación para que de esta forma los educadores vean toda oferta académica que ofrece la institución dentro del programa de Psicología y los que se quieran vincular a las actividades.

 

A futuro los organizadores de este evento tienen pensado replicar el proceso de aprendizaje con el fin de hacer presencia en este tipo de población, desde el programa de Psicología, mediante una serie de capacitaciones organizadas para el apoyo emocional y la atención psicosocial.

 

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“Las herramientas que brinda el curso las deberíamos tener todos los profesionales que trabajamos con la parte humana y de alguna forma conocer cuales son esenciales para el diálogo profesional”, dijo el psicólogo.

 

El apoyo emocional juega un papel importante dentro del diálogo profesional y el experto Daniel Jimenéz, capacitado en apoyo psicosocial por el instituto SENA en alianza con el gobierno croata, recomienda ser menos directivos a la hora de brindar apoyo, pues de esta forma la dinámica de la conversación fluirá mejor. LLT

 

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De acuerdo con el más reciente informe sobre el nivel de violencia y mortandad en Colombia, elaborado por el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses y el Grupo Centro de Referencia Nacional sobre Violencia- en 2018 se registraron 2.410 casos de suicidio en todo el país, siendo esta la cuarta causa de muerte y la segunda en el deceso de jóvenes y menores de edad.

 

Según el documento, publicado hace una semana y titulado ‘Forensis, Datos para la Vida 2018’, en los últimos cinco años, la tasa de suicidio se ha elevado de 4,53 a 5,93, por cada 100 mil habitantes en un período desde 2009 hasta 2018, lo que representa actualmente el 10,4 % de las muertes por causa externa y no natural.

 

El mismo análisis indica que este problema de salud pública se presenta sobretodo en la población joven, el 43,36% entre 20 y 39 años de edad, lo cual concuerda con lo establecido en el Informe Regional presentado por la Organización Panamericana de la salud, respecto a Suramérica. Lo dicen las autoridades, lo indican los medios. Por eso hay preocupación a nivel general y la intención en la Universidad Autónoma del Caribe es aportar soluciones desde nuestro programa de Psicología.

 

Más datos, incluyendo 2019.

Según el Ministerio de Salud, y con relación al estudio antes mencionado, la tasa de intentos de suicidios en el Atlántico es la más alta de la región Caribe, con un 60.7%, siendo Juan de Acosta, Ponedera, Puerto Colombia y Usiacurí los municipios con mayores cifras en este sentido. Al Atlántico le siguen Cesar, con un 55.6, y la Guajira, 21.2. 

 

En cuanto a los casos más recientes, en marzo de este año, diferentes organizaciones no gubernamentales -en Colombia- prendieron las alarmas por los crecientes casos de suicidio en el país y pidieron al Gobierno diseñar y poner en marcha una estrategia para detener dicha ‘bola de nieve’.

 

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Aunque estos hechos se han dado desde mucho antes, la muerte de Sergio Urrego –el estudiante de bachillerato que se suicidó en 2014, en Bogotá, debido a la discriminación que sufrió en su centro escolar, por su orientación sexual- hizo que las autoridades pusieran la lupa sobre este mal que, ahora, más que nunca, se debe analizar desde varios frentes.

 

Días antes de haber sido emitida esta petición, dos estudiantes del Instituto Técnico Superior de Pereira se suicidaron y uno de ellos dejó una carta, en la que anunciaba que otros 10 del mismo colegio también lo harían. Después, una menor de ese plantel escribió en una red social 'sigo yo'. De inmediato fue intervenida psicológicamente.

 

Una semana antes de lo sucedido en la Capital de Risaralda, otro joven intentó acabar con su vida tirándose al vacío desde la azotea de un centro comercial, en Bogotá. Los casos más recientes, en Barranquilla, se dieron durante la última semana de mayo, este año -ambos hombres, ocho días después de que Juan Carlos Hoyos se lanzara del Puente Pumarejo, por problemas económicos-.

 

No hay claridad en la causa.

Al suicidio se le ha vinculado con padecimientos como el trastorno bipolar, postraumático o el de límite de la personalidad; depresión, consumo de drogas o alcohol y hasta con la esquizofrenia, pero no siempre quien está deprimido se suicida ni quien es más alegre ama la vida. No se sabe quién tiene esa tendencia. Lo único cierto es que hay señales del comportamiento que permiten identificar quién tomará ese camino tarde o temprano.

 

De hecho, Natalia Suárez Cohen, psicóloga y especialista en neuropsicopedagogía, dice estar 100 por ciento segura de que “una persona con tendencias suicidas -de alguna manera- las expresa. Tenemos que identificar los patrones. Hay que ser muy analíticos, críticos para leer a la persona, a través de sus comentarios y sus actitudes”, advierte.

 

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Suárez, también magíster en Educación, ejemplifica con un caso reciente en Bucaramanga, “en el que un adolescente hizo un trabajo escrito sobre el suicidio y terminó haciéndolo”, agrega la docente del programa antes mencionado, adscrito a nuestra Facultad de Ciencias Sociales y Humanas.

 

Para Daniel Jiménez Prestan, psicólogo, también docente de la misma unidad académica en la que está vinculada Suárez, “en mucho casos la sutileza de los detalles son las que dan las señales. A veces el mensaje es muy fuerte y puede prender las alarmas, pero no necesariamente revelan la intención del suicido”, dice Jiménez.

 

Este profesor de tiempo completo se refiere más exactamente al común ‘quisiera morirme’, que todo el mundo alguna vez ha dicho por alguna u otra razón, “pero eso no significa ‘quiero matarme’”, añade Jiménez.

 

Pese a la ligereza de la expresión, “el ‘quisiera morirme’ empieza a ser alarmante desde que se emite, pues pensar en la muerte y en qué sucederá cuando yo muera es un indicio de que se está considerando la posibilidad”, encima el también magíster en Investigación, en Desarrollo Social y en Intervención Socioeducativa.

 

Los dos educadores consideran que no es del todo cierto que toda persona con esta inclinación es alguien retraído, de poco hablar y no participativo, “aunque es lo que se espera, porque la tristeza no permite que haya un comportamiento enérgico. Incluso, la tristeza hace que no haya ni ánimo de lastimarse a sí mismo o a los demás”, sostiene Jiménez.

 

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Uno de los casos que apoya lo que piensan los entrevistados es el del actor y humorista Robin Williams, quien –presuntamente aún- se suicidó en agosto de 2014, en San Francisco-. “Nadie sabe cómo era en su intimidad; cómo reaccionaba ante los problemas y ante el estrés”, dice Jiménez y aterriza la situación en nuestro entorno “porque es precisamente el estrés otro desencadenante de este desenlace”, agrega.

 

“El vivir experiencias traumáticas desatan los suicidios por el estrés suficientemente crónico, lo que no tiene mucho que ver con la depresión, pero el saber asimilar los traumas es algo que no todo el mundo logra y este es un país que vive en un constante trauma”, indica.

 

Por otro lado, está Japón con uno de los índices más altos de muertes por suicidio, siendo un país en el que la carga de estrés –por lo menos en lo que concierne a lo económico- no es tan pesada como la que se sufre en Suramérica. En esa parte del mundo, la mayoría de quienes se autolesionan son jóvenes adultos, preparados y con una vida laboral estable, pero “sucede algo parecido a lo que ocurrió con Williams: no se muestra qué pasa con ellos en su soledad”, compara Jiménez.

 

Tanto para Suárez como para Jiménez, la falta de compañía, de comprensión y los cada vez más distantes lazos familiares en el país nipón son los tres problemas colectivos que generan este fenómeno social, que hasta producciones cinematográficas han inspirado, como The Forest, basada en el Aokigahara, el famoso bosque de los suicidios ubicado al suroccidente de Tokio.

 

Lo mismo podría decirse de Suecia y Dinamarca, lugares más conocidos por la amabilidad de su gente, su calidad de vida y el nivel de felicidad del que siempre se ha alardeado desde Escandinavia.

 

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Quién lo creyera.

Es sorprendente saber que, en Colombia, los hombres se suicidan más que las mujeres y la razón tal vez es que “son ellas –por su instinto materno y protector- las que se toman más en serio la responsabilidad de cuidar a quienes viven a su alrededor, lo que las hace más estoicas frente a las presiones”, opina Suárez.

 

La decisión de quitarse la vida en ellos se puede deber no tanto a la mayor impulsividad, pues podría considerarse de ese modo por la naturaleza masculina. Sin embargo, hay estudios que empiezan a fortalecer la idea de que estos tienen menores habilidades para adaptarse emocionalmente a las situaciones sociales. También se ha venido comprobando que el suicidio no necesariamente ocurre en situaciones de impulsividad, pues “muchos de estos son premeditados, calculados, planeados”, informa Suárez.

 

Jiménez no descarta del todo que la depresión sea una de las mayores causas del suicidio, tampoco le atribuye este efecto a la esquizofrenia, pues “hablar del suicidio en este caso es pensar que es algo característico de tal trastorno, pero el suicidio va más allá de la autolesión que puede cometer una persona que la padece. Hay que tener en cuenta que la mayoría en muchas ocasiones se da en situaciones asociadas a otros trastornos y estados emocionales”, aclara.

 

Lo anterior “evoca a la clásica escena de quien la sufre y está recluido en un hospital psiquiátrico, maniatado con camisa de fuerza, para que no se haga daño a sí mismo ni a los demás”, relaciona Jiménez, pero en muchos de los casos registrados, los protagonistas no fueron quienes padecen de esta enfermedad, sino gente que aparentemente estaba en mejores condiciones mentales y vivía alegre.

 

Si hablar de chocolate es mencionar un estimulante de la serotonina, dopamina y otras hormonas que producen sensación de bienestar, es factible que haya comestibles que fomenten el no sentirse bien y que generan también actitudes o pensamientos suicidas, aunque “no se trata de lo que se come sino de situaciones que hacen llegar a esas conclusiones”, insiste Jiménez.

 

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Debido a lo anterior, identificar un tratamiento que involucre la ingesta de drogas que puedan solucionar el problema no representa una alternativa tan efectiva, “sino más bien hablar del problema, de qué es lo que hace creer que se resolverá con el suicidio y no evadirlo, maquillándolo con la intención de pensar que todo está bien”, insta el experto.

 

Respecto a las estrategias que pueden evitar algo así, es posible considerar a las líneas anti suicidio un recurso que puede servir. Incluso, “cualquier estrategia para poner en marcha e intentar sería mejor que quedarse callado, intervenir de alguna manera pero hacerlo y tratar de ahondar para evitar toda clase de auto agresión”, complementa Jiménez.

 

En cuanto al papel de los medios, Suárez les atribuye una gran responsabilidad y “va más allá de informar sobre estos casos. Hacerlo lleva a quien mantiene esa opción en mente a que empiece a ver más casos por disposición personal”, puntualiza.

 

Para ambos, lo importante es que en medio de esa información entregada a las masas, no se mencione cómo lo hizo el más reciente o el de hace dos meses, porque se le estaría revelando recursos para tal fin a quien ya lo ha pensado desde antes.

 

Suárez también cree que en circunstancias como las que se dieron con la presentadora y modelo Lina Marulanda; el de la ex Miss Venezuela, Maye Brandt, en 1982, y las de otros personajes de la vida pública –entre ellas la presentadora de la versión peruana del programa infantil Nubeluz, Mónica Santa María- que han seguido sus pasos, “algo no debió estar bien en ellos, en su interior, o les hizo falta la ayuda profesional de quienes los hubieran podido orientar en las percepciones frente a lo que les estaba sucediendo”, agrega la docente.

 

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En nuestro entorno, aquí en Uniautónoma.

Suárez afirma que, en el tiempo que lleva desempeñándose como docente en Uniautónoma, ha visto señales alarmantes en el comportamiento de uno que otro alumno, tal y como podría encontrarse en cualquier otra institución de educación superior.

 

Los dos entrevistados creen que los docentes tienen una gran responsabilidad con el trato a los jóvenes en las aulas y no solo al momento de llamar la atención o corregirlos, sino también al de poder entablar una conversación con ellos y conseguir que les puedan contar qué es que tanto les agobia.

 

A los padres, Suárez les sugiere que traten de conocer qué hacen, quiénes son sus amigos, cuáles son sus problemas, sin necesidad de llegar al control extremo sobre ellos, de manera que sea posible saber cuáles son sus problemáticas sin que se sientan acosados u obligados a contar sus intimidades.

 

Para sus compañeros, Jiménez insta a que mantengan los ojos bien abiertos para ver las señales dicientes como faltar a clase. Sobre todo, tener presente que una conversación puede evitar lo que mañana puede ser motivo de lamentaciones. JSN

 

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