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A casi dos años de que comience el Mundial de Fútbol Catar 2022 Darío Cadavid, un egresado de Arquitectura de la Universidad Autónoma del Caribe, es el que se ha encargado de materializar ese sueño de llevar el torneo de naciones más importante del mundo a un país con un clima hostil. 

 

Cadavid se ha convertido en un referente del programa de Arquitectura de nuestra institución. Por más de 10 años ha estado trabajando en la construcción de los estadios, primero como gerente de proyectos demostrando que las sedes pueden enfriarse aún en época de intenso calor, y ahora como director de Infraestructura de las sedes, supervisando que todos los cronogramas se estén cumpliendo como se habían programado.

 

Hace algunos años el egresado estuvo de regreso en su institución dictando la conferencia ‘Sostenibilidad en Espacios Deportivos Qatar 2020’, en la que habló sobre los puntos a favor que ese país para la realización de la Copa Mundial, a diferencia de otros que ya han acogido mundiales.

 

“Se dará en un territorio muy pequeño, donde el estado más lejano estará a 40 kilómetros, por lo que en un mismo día se podrá ver dos e incluso tres partidos, a diferencia de Brasil, donde estar en dos estadios al mismo tiempo es algo imposible”, señaló el arquitecto.

 

A nivel ambiental, durante el torneo mundial de fútbol habrá menos emisión de carbono, ya que las personas utilizarán menos transporte aéreo. “El objetivo es compensar desde ahora todas las emisiones de carbono que van desde aquí hasta el 2022, lo cual es beneficio para el mundo”, explicó.

 

Darío Cadavid egresado de Arquitectura, 2.jpg

 

Según Cadavid, se ha incrementado la oferta de empleos, lo cual ha generado condiciones óptimas de hospedaje. “En Catar se han abiertos nuevos aeropuertos, se está construyendo un metro. Queremos un desarrollo que sea útil a largo plazo, por eso se están organizando lugares de entretenimiento para los turistas donde puedan experimentar la cultura”, apuntó.

 

El egresado también considera que los estadios deben ser creados como escenarios deportivos multidisciplinares, es decir, que no se usen sólo para una sola disciplina. "La idea es construir estadios que tengan diferentes usos al fútbol o que tengan un uso reducido para participación local en el futbol y la silletería desmontable pueda ser donada a países en desarrollo”, dijo al auditorio.

 

El Mundial de Catar está previsto comenzar el 21 de noviembre y terminaría el 18 de diciembre, una fecha atípica, ya que casi siempre se juega a mediados de año.

 

Recientemente, nuestro egresado dio una entrevista al diario El País, de Cali, en la que habla del avance en las obras, las novedades del evento, la refrigeración, la situación por la pandemia de la COVID-19 y el transporte, entre otros temas. La Universidad Autónoma del Caribe reproduce la entrevista completa:

 

¿Se ha cumplido el cronograma que se había establecido para la construcción de los estadios?

Más del 85% de los proyectos de la Copa Mundial 2022 en Catar están terminados y progresan dentro del presupuesto y el calendario. Tres estadios han sido terminados, el Khalifa Internacional, Al Janoub y Ciudad de la Educación en orden cronológico, y tenemos planeado terminar dos más antes de finalizar este año. Los estadios restantes mantienen sus programas de entrega para 2021, mucho antes de que ruede el primer balón en noviembre de 2022.

 

¿Qué novedades verán los aficionados que asistan al Mundial de Catar en cuanto a los estadios, comparados con los de Europa o de otros países del mundo?

Una característica innovadora y especial de los estadios es el lenguaje arquitectónico de cada uno de ellos, que integra elementos de la cultura árabe, el contexto local, la comunidad donde se encuentran ubicados o la visión del país como entidad organizadora del evento deportivo más grande del mundo. Cada uno de ellos contará una historia diferente sobre Catar y el mundo árabe a los aficionados. Esto, unido a la hospitalidad que caracteriza a la región, garantizará a los fans una experiencia excepcional en 2022.

 

Estadio Al Janoub.jpg

 

¿Qué tan distantes estará un estadio de otro?

Los dos estadios más cercanos, Al Rayyan y Ciudad de la Educación, están a solo unos minutos de distancia, y los dos más alejados, Al Janoub y Al Bayt, están a tan solo una hora. Esta naturaleza compacta del Mundial permitirá a los aficionados asistir a más de un partido al día durante las primeras fases del Mundial. Todos los estadios están ubicados estratégicamente en distintos lugares de Catar, y cada uno proporciona un punto de acceso único desde el cual los aficionados pueden explorar el país y aprender sobre la cultura y las tradiciones árabes.

 

¿A través de los estadios Catar enviará algún mensaje al mundo?

Catar ha puesto bastante énfasis en el legado de los estadios, asegurando que el Mundial no deje ‘elefantes blancos’ después de su culminación. Cada uno de los estadios ha desarrollado un plan de conversión y uso después del torneo, en algunos casos servirán a la comunidad universitaria (Ciudad de la Educación), otros serán utilizados para los partidos de la liga local, mientras sus zonas externas estarán al servicio de la comunidad (Al Bayt, Al Janoub y Al Thumama) y, en otros casos, como el Estadio Ras Abu Aboud, será desmantelado utilizando la infraestructura del área para futuros desarrollos, mientras el estadio puede ser reensamblado en países que necesiten infraestructura deportiva.

 

¿En materia de transporte habrá un rápido servicio para los hinchas?

El recién terminado Metro de Doha conectará la mayoría de las sedes del Mundial, proporcionando una experiencia de transporte cómoda para los aficionados y permitiéndoles ver más de un partido al día. Además, los tranvías ligeros en la Ciudad de Lusail y la Ciudad de la Educación, y los servicios de autobús lo complementarán. La sostenibilidad también ha sido un tema central, en donde todos los estadios han sido certificados con altas calificaciones. Como parte de los sistemas innovadores en los estadios también destacan sus sistemas de enfriamiento y ventilación, elementos únicos que no se incluyen en muchos estadios del mundo.

 

¿Ese tema, el de la ventilación y refrigeración, está garantizado teniendo en cuenta el calor en Catar durante el Mundial?

Está completamente garantizado. Las temperaturas medias que se esperan en Catar para la época del Mundial, entre noviembre y diciembre, son de aproximadamente 24 grados Celsius y aunque los estadios cuentan con sistemas mecánicos de ventilación y enfriamiento, quizás estos no tengan que ser utilizados durante el torneo. Ya probamos esta tecnología durante la inauguración del Estadio Internacional Khalifa y del Estadio Al Janoub, y fue todo un éxito.

 

¿Todos los estadios cuentan con ese sistema de ventilación?

Sí, excepto el Ras Abu Abu; la razón por la que este no lo tiene es porque no será utilizado como escenario deportivo después del Mundial, pues está diseñado para ser desmantelado y trasladado a otro lugar. Todos los demás estadios cuentan con sistemas de climatización, ya que serán utilizados como escenarios deportivos antes y después de 2022 durante todos los meses del año, incluyendo el verano en Catar. Estos sistemas son, además, parte del legado de Catar 2022, pues esta tecnología puede ser compartida con otros países que tengan climas similares al de Catar.

 

¿Habrá otras áreas cercanas a los estadios que tendrán ventilación?

Las áreas que rodean los estadios no tienen sistemas mecánicos de ventilación; sin embargo, sus entornos están diseñados con sistemas de ventilación pasiva en los que ofrecen áreas sombreadas, superficies con vegetación que disminuyen la radiación solar y otras características que hacen que peatones y espectadores puedan disfrutar de los alrededores. En algunos casos, como el estadio de Al Bayt, ubicado en la ciudad de Al Khor, está rodeado por un parque público que ya fue inaugurado y cuenta con muchas áreas de recreación y esparcimiento.

 

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¿Se podría decir que Catar está lista en cuanto a infraestructura para acoger el Mundial 2022?

La infraestructura está casi lista, ya que muchos proyectos han sido terminados o se encuentran en sus fases finales de construcción. Un ejemplo a destacar es el Metro, que fue inaugurado el año pasado, así como muchas autopistas y redes viales que se encuentran ya en operación, mientras otros proyectos del sector privado y público continúan en etapas avanzadas. Cabe destacar que la infraestructura planeada y en desarrollo en Catar no es solo para la Copa Mundial en 2022, todos los proyectos forman parte del Plan Nacional 2030 que delinea la visión y objetivos de desarrollo del país no solo en áreas de infraestructura, sino también socioeconómicas, culturales y de sostenibilidad.

 

¿Es posible implementar este sistema de refrigeración en otros estadios cuando el verano es fuerte, como el europeo por ejemplo?

Definitivamente, los principios de diseño de los sistemas de ventilación utilizados en los estadios en Catar pueden ser implementados en muchos otros estadios del mundo. Clave de estos principios es la parte sostenible, en donde se logra reducir las demandas de energía a través del diseño de sistemas pasivos —cubiertas, fachadas, materiales que controlan la radiación, etc.— que hace que se reduzcan las temperaturas del ambiente exterior, antes de llegar a la activación de sistemas mecánicos de enfriamiento y ventilación. Estos sistemas forman parte del legado de Catar a nivel local y global.

 

¿La pandemia en qué afectó los trabajos que se venían haciendo?

La pandemia ha tenido un impacto global y Catar no ha sido la excepción; sin embargo, todos los programas y cronogramas de proyectos de infraestructura han implementado medidas de contingencia, de manera que los trabajos puedan ser entregados en las fechas planeadas. Todas las obras requeridas para el 2022 van a ser terminadas a tiempo y todos podremos disfrutar del mejor Mundial de la historia.

 

¿Qué pasos se siguieron para evitar que el coronavirus afectara los trabajos?

Se implementó una estrategia de mitigación proactiva y robusta al comienzo de la crisis, que contribuyó significativamente a reducir la propagación de Covid-19 entre la fuerza laboral en nuestros proyectos. También anunciamos recientemente la finalización del Estadio Ciudad de la Educación, la tercera sede terminada para la Copa Mundial, y planeamos inaugurar dos estadios más a finales de año.

 

¿Usted participa en otras áreas que tienen que ver con la puesta a punto de Catar para el Mundial?

Mi trabajo en Catar siempre ha estado vinculado a diferentes áreas relacionadas a la infraestructura para el Mundial. Primero hice parte de la candidatura para el Mundial como Gerente de Proyectos del prototipo que demostró la viabilidad de poder enfriar los estadios de manera sostenible durante el verano, logrando temperaturas en cancha y tribunas de alrededor 26 grados celsius. Una vez el Mundial fue adjudicado a Catar, estuve como responsable de la gerencia de diversos proyectos, incluyendo el diseño de los estadios con todas sus disciplinas técnicas que estos procesos conllevan.

 

¿Su influencia fue más en el tema de refrigeración de los estadios?

No, estuve en varios cargos. También fui responsable de las áreas de sostenibilidad y medio ambiente, seguridad, contratación de proyectos de construcción, y desarrollo e implementación de estrategias técnicas, entre otras. Actualmente, como director de Infraestructura de la Copa Mundial, soy responsable de todas las instalaciones temporales que requiere un evento de esta magnitud.

 

¿Lo han llamado a trabajar de otros países, o de Colombia, por ejemplo, para proyectos similares?

Llevo ya más de 10 años vinculado a este proyecto en Catar y algunas oportunidades de trabajar en otros países se han presentado, sin embargo, la complejidad y los retos que presenta preparar una Copa Mundial en un país como Catar ha hecho que mi interés y compromiso se mantengan a través del tiempo. Al final, será un logro importante a nivel personal y profesional poder culminar exitosamente todos mis esfuerzos siendo parte de la Copa Mundial de la Fifa en Catar en 2022 hasta el silbato final. Será una experiencia inolvidable. *Con información del diario El País, de Cali.

 

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Un grupo de estudiantes de Octavo Semestre del programa de Arquitectura de la Universidad Autónoma del Caribe, como parte final de un taller que presentaron el cual lleva por nombre ‘Taller de Arquitectura Incluyente’, socializaron 8 propuestas arquitectónicas con aplicación en la institución que permitan volver a la universidad un espacio con accesibilidad para todas las personas con cualquier condición física.

 

El docente de Arquitectura, Salvador Coronado, magíster en Restauración Arquitectónica y docente de la Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño, destacó la importancia de formar futuros arquitectos con sentido de inclusión “En estos momentos, la formación de arquitectos debe tener un alto contenido de ese concepto de inclusión. La universidad debe ser el espacio en el que la palabra incluyente se materialice y eso lo vemos reflejado en cada elemento y componente de las propuestas presentadas”, explicó.

 

Este taller fomenta la construcción de espacios que le permitan a las personas con algún tipo de limitación corporal, ya sea temporal o permanente; desplazarse y realizar cualquier actividad dentro de una edificación. “Esto le facilita a los usuarios, sin importar su condición física, desarrollar sus tareas adecuadamente dentro de las organizaciones”, aseguró el docente.

 

María Fernanda Buelvas, una de las estudiantes que participó del taller, sostuvo que “la idea era entender cuáles eran las dificultades a las que se enfrentan las personas en condición de discapacidad. Entrevistamos a dos profesores de la institución, uno se moviliza en silla de ruedas y el otro utiliza muletas para trasladarse, y les preguntamos cuáles eran sus dificultades en cuanto a movilidad al interior de la universidad para comenzar a estructurar nuestras propuestas”.

 

Los estudiantes también realizaron una dinámica experimental para entender por sí mismos cuáles son los obstáculos que presenta la infraestructura de la universidad para brindar una accesibilidad universal “hicimos un ejercicio en el que nos tapamos los ojos y nos movilizamos por distintos espacios de la universidad en una silla de ruedas para entender qué mejoras se podían implementar en la infraestructura de la institución”, expresó María Fernanda.

 

Posterior a esta experiencia, los estudiantes del taller trabajaron en la construcción de los planos que permitirían materializar sus propuestas arquitectónicas para adecuar los espacios de la universidad. Algunos de los puntos más destacados entre los 8 proyectos presentados fueron los siguientes:

1. Colocar plataformas salvaescaleras para facilitar la movilidad por las rampas que conectan el bloque de Arquitectura e Inglés, puesto que tienen una pendiente muy elevada.

2. Habilitar un ascensor para subir a los bloques de Ingeniería.

3. Adecuar los baños de la institución para que sean de uso universal.

4. Implementar baldosas podotáctiles al interior de la universidad. Estas baldosas son superficies con

5. Mayor señalización al interior de la universidad.

6. Habilitar salidas de emergencia en el primer piso del bloque I y D.

7. Aumentar las zonas verdes dentro de la universidad.

 

Las propuestas fueron presentadas ante el Departamento de Infraestructura y la Coordinadora para la Inclusión y Diversidad de la institución, quienes podrían entrar a estudiar la viabilidad de las mismas para una posible implementación a futuro. “Se escogería lo mejor de las propuestas de cada uno, pues hay varios puntos que podemos materializar en la universidad. Pensar en los ascensores, disminuirles la inclinación a las rampas, unir los bloques, y articular la casa de eventos con el edificio antiguo, por llamarlo así, y el edificio de posgrados sería una maravilla”, afirmó Alba Ibáñez, la Coordinadora para la Inclusión y Diversidad.

 

“Los estudiantes presentaron ideas muy frescas e interesantes para volver más accesible a la universidad sin dejar a un lado esa parte verde de la institución, sin dejar de ser amigables con los recursos que tenemos”, añadió Ibáñez.

La coordinadora destacó que una futura transformación de la Universidad Autónoma del Caribe la convertiría en una institución con una gran accesibilidad, lo cual permitiría ser más llamativa tanto para los nuevos y antiguos estudiantes que estén en condición de discapacidad como para cualquier persona que pueda necesitar esta accesibilidad en algún momento de sus vidas, adultos mayores, los funcionarios de la institución, entre otros. VSC

 

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A pesar de que son vistos como una nueva tendencia en bioconstrucción, los techos verdes o terrazas verdes, se remontan a los años 500 a.c.. Su evolución actual se inició en Alemania en la década de 1960, extendiéndose en los últimos años al resto de Europa y en menor medida a Estados Unidos.

 

Por supuesto, no se trata de techos color verde. Lo anterior se refiere a los techos de edificaciones que se encuentran parcial o totalmente cubiertos de vegetación. Son azoteas que se cubren de tierra para plantar diferentes plantas en ella.

 

Los techos verdes pueden variar en tamaño y casi cualquier tipo de vegetación puede ser plantada en ellos, teniendo en cuenta las condiciones climatológicas a las que se verán enfrentadas. Gracias a estas plantaciones, se puede mejorar el clima al interior de la edificación y filtrar contaminantes del aire y la lluvia. Además, prolonga la vida del techo, reduce el riesgo de inundaciones y puede servir como una barrera acústica. 

 

En cuanto a costos, el techo verde podría aumentar el valor de un inmueble y hasta convertirse en el elemento clave de lo que podría llegar a ser un edificio autónomo. Hay techos que requieren de muchos más cuidados que otros. Hay algunos que demandan unas capas más delgadas y utilizan, principalmente, musgos y plantas resistentes a la falta de agua. A pesar de que estos proyectos deben ser dejados en manos de especialistas, se podrían implementar algunos a pequeña escala. 

 

Infografía Terrazas Verdes.jpg

 

“Primero hay que buscar el tipo de vegetación para las terrazas, porque es una específica dependiendo la raíz, después de eso enfocarlas hacia el clima y las necesidades, nosotros acá en la Universidad lo que buscamos fue una vegetación que aguantara mucho tiempo sin agua y mucho contacto con el sol”, explica Andrea Daza, estudiante de la Universidad Autónoma del Caribe y miembro del semillero de investigación Arquitectura Bioclimática. 

 

Para lo anterior existe un manual que indica, de manera específica la plantación necesaria para cada condición. Según las investigaciones del semillero, se llegó a la conclusión de que las plantas que más se adecuan a Barranquilla son las Suculentas, que permiten el almacenamiento de agua en cantidades mucho mayores al resto de las plantas, como explica Andrea, estas “son una especie de cactus pero que le salen florecitas y soportan mucho tiempo sin agua y al contacto directo con el sol”. 

 

“La vegetación no se puede dejar al azar porque la idea de estas terrazas es lograr alcanzar un periodo largo en el tiempo para poder hacerle mantenimiento. La idea es que se mantengan solas porque si tenemos una terraza que requiere que se riegue dos veces al día, pues ya pierde su calidad de sostenible por la cantidad de agua que debe consumir”, expone el ingeniero industrial Jair Díaz, docente lider del semillero de investigación. 

 

En cuanto a las estructuras, existe una estándar que puede ser aplicada a casi todas las edificaciones; sin embargo, el espesor del sustrato (tierra negra donde se planta la vegetación) es el que varía en cada ocasión.

 

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“Este (el sustrato) puede ir desde 1,5 a 3,5 cm, es decir muy poquito, porque esto es una carga muerta que va a tener el edificio, que está diseñado para cierto peso y ahora, al ponerle una carga quieta ahí, el esfuerzo es mayor. Entre menos sustrato, mucho mejor para que se mantengan las plantas. La idea también es poder reutilizar las aguas negras que genera el edificio, no importa si es este, el académico (refiriéndose al bloque A de la Universidad Autónoma del Caribe, o si es una vivienda familiar”, explica el docente, magister en Energías Renovables y aspirante a doctor en Sostenibilidad. 

 

Por otra parte, las terrazas llevan debajo unas capas, que van a permitir el aislamiento del agua que las plantas generen, manteniendo la edificación libre de humedad. De las misma forma, hay que tener un control de las raíces que, como es natural, buscaran abrirse camino y podrían generar daños en la estructura.

 

Si te interesan temas relacionados con innovación en materia de diseños de construcciones, mejoras en edificaciones y la investigación, en la Universidad Autónoma del Caribe encontrarás todo el conocimiento que necesitas para ser un excelente profesional en Arquitectura, Diseño de Espacios y otras carreras que te pueden llevar al éxito. MMC

 

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Según lo plantea la Organización Mundial de la Salud, se necesitan alrededor de 15 metros cuadrados de zonas verdes por habitante, para contar con una buena calidad de aire. El problema radica en que las grandes ciudades –entre esa Barranquilla- se encuentran cubiertas de concreto y, con suerte, se puede contar con cinco metros por persona.

 

Ante esto, muchas ciudades del mundo han recurrido a cubiertas de plantas en los techos, como un recurso para brindarles a los ciudadanos espacios verdes que garanticen una mejor calidad de vida y en esta estrategia Colombia no se está quedando atrás.

 

Teniendo como base esta idea, estudiantes pertenecientes al semillero de investigación Arquitectura Bioclimática de la Universidad Autónoma del Caribe, han generado un proyecto que involucra a las terrazas verdes, dentro de un marco más amplio, denominado Arquitectura Sostenible, que busca aumentar la característica bioamigable en la institución.

 

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“Nosotros llevamos trabajando ya más de un año en el semillero de investigación, entonces el proyecto que radicamos en la Dirección de Investigación y Transferencias, es una evaluación de sostenibilidad. Es generar proyectos para la universidad, en pro de una eficiencia energética”, explicó Jair Díaz, docente del programa de Arquitectura de la Universidad y líder del semillero de investigación.

 

Los estudiantes relataron que esta idea nació al leer los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), impulsados por las Naciones Unidas (UN) pues consideran que todos deben trabajar en favor de estas iniciativas.

 

“Esto (los ODS) hace parte de una agenda que debe estar prácticamente completa para 2030, por eso nosotros intentamos hacer nuestro aporte a través de las terrazas verdes y contribuir al proyecto de Eficiencia Energética que ya se venía realizando”, dijo Melanie Bustillo Moreno, integrante del semillero.

 

La cubierta de un edificio es el espacio más expuesto a la radiación del sol, lo que genera que la temperatura de la parte interior aumente, dejando como consecuencia un mayor gasto energético, al buscar enfriarlo. Por su gran tamaño, el Bloque A de la Universidad fue el escogido para llevar a cabo la prueba piloto de este proyecto investigativo. Melanie explica además, que las plantas, al ser ubicadas en el área de la cubierta, va a generar la “disminución de la sensación térmica” al interior del edificación. 

 

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En cuanto a su construcción, las plantas fueron escogidas de manera minuciosa, teniendo en cuenta los factores climáticos a los que se verán enfrentadas. De la misma forma, se organizó un plan de riego que permita mantener sana la vegetación. De la misma forma, los estudiantes esperan darle un segundo uso a este espacio, ubicando pérgolas en el área, permitiendo que este se convierta en una zona común de la institución.

 

“Vamos a abrir por la parte del cuarto piso, la parte de Geomántica, un acceso con una rampa que nos lleve hasta la cubierta. El acceso se pensó de esta manera para asegurarnos que, incluso los estudiantes en condición de discapacidad, puedan tener acceso”, describió Jessica Gil, integrante del semillero.

 

Como resultado de la gran aceptación que ha tenido el proyecto, el grupo espera poder realizar esta iniciativa en cada uno de los bloques de la institución, generando una mejor calidad en el aire.
Pero eso no es todo, aún son muchos los proyectos que se vienen desarrollando en el semillero para la sostenibilidad de la Universidad, que podrían ser aplicables en un futuro no muy lejano. MMC

 

 

 

 

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De acuerdo con varios medios de la prensa local, mayo empezó con un incremento del 6% en el consumo de energía, debido a las altas temperaturas registradas en la región. Según Electricaribe, dicho aumento va por cuenta del uso permanente de electrodomésticos asociados a la refrigeración, tanto en el sector residencial como en el comercial.

 

Lo anterior, sin duda, es así y es porque el aire acondicionado se ha convertido en una necesidad casi primaria para sobrevivir en medio de los 35 grados centígrados, en el mejor de los casos, a los que estamos expuestos por vivir en esta zona del país.

 

Es así que las tarifas sobrevaloradas serán una constante, pero desde la arquitectura es posible contemplar no una sino varias soluciones al respecto. Así que, si tu casa está por ser remodelada o tu familia está por invertir en la construcción de una, este tema será de tu interés. Sigue leyendo. Brindar soluciones de este tipo también es deber de la Universidad Autónoma del Caribe.

 

La primera alternativa.

Según Salvador Coronado, arquitecto y profesor de tiempo completo del Programa de Arquitectura, en Uniautónoma, hay elementos que ayudan a mitigar la sensación de calor en el interior de una vivienda y son los verticales, como los parasoles o los muros verdes en fachadas.

 

Las estrategias mencionadas hacen parte del concepto de optimización de materiales utilizados y de la bioclimática, dice Coronado -también magíster en Restauración Arquitectónica de la Universidad Politécnica de Madrid-, pero “ese efecto de confort interno y reducción del calor en cualquier estructura habitacional se logra desde la etapa de la planificación, cuando se deben tener en cuenta las condiciones ambientales”, agrega.

 

El docente adjunto a nuestra Facultad de Arquitectura, Arte y Diseño referencia al Green Building, el Hotel Hilton y el Colegio San José como ejemplos de esas edificaciones que se apoyan en la planificación estratégica para mantener una temperatura soportable en su interior, “son inmuebles limpios, en los que se da la reutilización de energía, el uso de energía renovable y de materiales no convencionales”, añade.

 

Esas son las condiciones que debe cumplir una estructura para dar el beneficio en la climatización y en el ahorro, pero seguirlas es algo más complicado que solo instalar lo que parecería ser la solución a errores que solo se descubren una vez se ha cristalizado cualquier tipo de proyecto.

 

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La clave: zonificación.

Conforme Zulma Buendía, arquitecta y especialista en Diseño, no es difícil lograr que un espacio sea agradable y proyecte el confort necesario en cualquier hecho arquitectónico, territorio y clima a nivel universal, “después que el diseñador -conociendo las realidades climáticas y contextuales- operacionalice como parte fundamental en el desarrollo del proyecto, el proceso de la Zonificación”, indica.

 

La profesora de tiempo completo del programa de Arquitectura explica que cuando el desarrollo del proyecto arquitectónico se basa en dicho proceso -partiendo de las realidades urbanas, teóricas, críticas; culturales, psicológicas, tecnológicas y del programa arquitectónico- se puede asegurar respuestas equilibradas de confort en la consolidación de los espacios.

 

“Lo anterior también será posible si se aplica la lógica relación de las diferentes zonas y espacios de un hecho arquitectónico con el clima y la percepción psicológica de los usuarios apoyados en los factores tecnológicos”, asegura Buendía.

 

En cambio, “cuando no se zonifica y no se ha hecho el proceso lógico entre la relación de los diferentes espacios y el clima, se fracasará en lo que respecta a desarrollar el confort ambiental y psicológico, a esto se le debe sumar inmediatamente un tercer factor: acudir al apoyo de la ambientación artificial como aires acondicionados, abanicos, luminarias, extractores, pues incrementarán el gasto energético y afectará la sostenibilidad del hecho arquitectónico”, añade.

 

“Imagínate una alcoba ubicada justamente donde muere el sol, eso será un infierno. A las 10:00 de la noche, aún la cama estará tibia y esto no tiene que ver con la tecnología aplicada a la construcción sino con la competencia profesional del diseñador. Este es el problema que ocurre cuando no se zonifica y el diseñador hace caso omiso de la realidad climática”, comenta Buendía.

 

Por fortuna, de acuerdo con Buendía, hay muchas maneras de hacer que un espacio sea confortable y amigable con este clima cálido y la vegetación, las perforaciones -puertas, calados, ventanas en persianas y patios internos-, los muros perimetrales; divisiones internas y cubiertas construidas con materiales no conductores de la radiación externa son excelentes opciones para tal fin, informa la entrevistada, también magíster en Educación, quien de inmediato aclara que una cosa es diseñar una casa con los atributos de la zonificación y otra es tratar de lograr la rehabilitación de una vivienda usada.

 

Según Buendía, este último ejercicio es difícil, más no imposible. Lo que se buscaría en él es lograr que el viento que entra a una habitación salga para cumplir su función de equilibrio climático. La docente sostiene que en el entorno caribeño y colombiano, el paradigma de diseño para refrescar un ambiente es la perforación horizontal y vertical, “vacíos internos, que hacen que el viento entre y salga por toda la casa, es decir, lograr un diseño abierto”, puntualiza.

 

Es más, en la Costa Caribe, “una vivienda que no logre las características bioclimáticas -sol, vegetación, lluvia, vientos y sombras- es una casa terrible, caótica, calurosa, oscura, casi inhumana y es ahí es donde se presente el gasto de energía para alcanzar el confort a través de la ambientación artificial. Una vivienda donde no entra la luz ni el viento así como donde no se generan espacios sombreados, será la proyección de un mal diseño”, opina la experta.

 

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El problema, para Buendía, es que no se acude al criterio de la zonificación de los espacios, sino que se procede a diseñar teniendo en cuenta solo factores como la ganancia general de los inversionistas y no en el confort del usuario. Este fenómeno no solo se observa en el diseño de las viviendas de solución social sino también en la mayoría de los diseños para zonas de estratos altos donde el paradigma bizarro podría ser la improvisación y la indiferencia por el confort de quien habitará en esa estructura, quien siempre resulta la victima circunstancial de este proceso”, advierte Buendía.

 

“En todos los climas, el diseño arquitectónico debe responder a los procesos bioclimáticos”, encima Buendía quien además explica que es más difícil en países donde se experimenta los cuatro climas, pero se puede lograr el equilibrio buscado y “sería cuestión de manejar componentes como la trayectoria solar, la radiación, la trasmisión del calor; el confort térmico, el efecto invernadero, entre otros importantes factores que -al tenerlos en cuenta- disminuyen el impacto ambiental, reduciendo el consumo de energía”, agrega.

 

En el lado opuesto del territorio del Caribe, Buendía considera las perforaciones abiertas un problema para el manejo del confort ambiental. De hecho, “no son una buena idea en países de clima frio. Imagínate una casa con patios abiertos e internos en Siberia o en cualquier lugar en el que la temperatura llegue a 13 grados bajo cero. No se puede, pero se podrían implementar ventanas con vidrios fijos que dejen pasar la luz, pero no el frio”, contrasta.

 

En lo que concierne a las cubiertas verdes que tanto se utilizan en los países desarrollados como Noruega y alrededores, Buendía considera que son casi una moda, “un asunto que a veces cumple con la misión del manejo de la ambientación o para lograr una imagen que responda a las corrientes estéticas de los tiempos actuales”, dice. Sin embargo, existen muchos logros en los diseños verdes de algunas propuestas arquitectónicas que en ocasiones no podemos implementar en nuestro medio debido a los costos y la alta tecnología que se necesita para su construcción y mantenimiento.

 

No obstante esta realidad, “es cierto que es mejor contemplar lo verde de la naturaleza que un muro de concreto en las ciudades caribeñas. La paleta gris del concreto en estos territorios calurosos, tanto culturalmente como desde la percepción psicológica, podría aumentar el calor y proyectar una imagen estática, inhóspita y aburrida, habría que tamizarla con el color y el verdor de la cultura Caribe”, define Buendía.

 

En caso de calificar el trabajo de un arquitecto de antaño y el de uno actual, Buendía dice que “no sería justo debido a su filtro filosófico así como a su gusto personal, porque la comparación entre una edificación de principios de siglo XX y una actual tiene sus ventajas y desventajas“, opina y complementa dejando ver que se inclina por los encajes de yeso, los claustros sombreados, los pisos de mosaico Pompeya y los jardines tachonados de flores tropicales.

 

Si por Buendía fuera, otorgaría una meritoria calificación a una casa quinta de los años veinte del barrio El Prado, sobre la evaluación de un apartamento de estrato alto. Sin embargo, “sin dañar ni ofender esta casa, la misma tendría que ser actualizada con una infraestructura acorde a los tiempos actuales. Ese es el dilema de pertenecer a dos mundos, y siempre será una discusión bizantina sin una respuesta concreta y objetiva porque la proyección real está sujeta a lo más difícil del diseño arquitectónico: lograr el equilibrio de un diseño donde el cuerpo demanda solo un veinte por ciento de solución, mientras que la psiquis demanda el ochenta por ciento de la realidad del espacio en servicio para el hombre”, postula Buendía.

 

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Técnicamente hablando.

Jair Díaz, ingeniero industrial, también docente de la facultad antes mencionada, afirma que en 2015 salió la primera resolución sobre buenas prácticas de construcción, “la 549, del Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio, alineada con el Decreto 1077 -del mismo año y del mismo ministerio- en el que se establece unas medidas activas y pasivas para la implementación en construcciones sostenibles, siendo esta la primera normativa legal vigente en Colombia al respecto”.

 

Según Díaz, estas medidas de eficiencia son métodos que se pueden llevar a cabo mientras se diseña y se construye el edificio y, por supuesto, que ayudarán a mejorar el desempeño del mismo. Se definen ampliamente en cuanto a eficiencia energética y de agua, porque son los parámetros a los que más rápido se les puede dar trazabilidad en una construcción”, agrega Díaz, además magíster en Energías Renovables.

 

De acuerdo con Díaz, “la eficiencia energética pasiva tiene que ver con aspectos civiles y arquitectónicos del diseño de edificaciones y estas características determinan la manera, la forma y los detalles del cerramiento del edificio, los que a su vez tienen relación directa con la eficiencia energética. Por ejemplo, la relación de la ventana-pared: una cuestión más de exterior”, informa quien es también aspirante a doctor en Sostenibilidad de la Universidad Politécnica de Cataluña.

 

Conforme Díaz, no es lo mismo la transmitancia térmica de un muro a la de una ventana. Inclusive, “hay diferentes medidas como los sombreamientos horizontales, verticales y mixtos, que ayudan a definir y a controlar la transmitancia térmica de estos muros. Además, hay unos valores que me ayudan y se trata de los valores U, los cuales determinan la transmisión de calor en unidad de tiempo, a través de la unidad de área de un material o construcción y las películas de aire del borde, inducido por la diferencia de temperatura unitaria entre los entornos a cada lado”, informa.

 

Todo lo anterior, significa que el aislamiento, que se pueda conseguir con los materiales de construcción indicados, sí ayuda a reducir el potencial caluroso de los muros y de los vidrios en los ventanales, lo cual es tarea conjunta de un arquitecto y de un ingeniero.

 

Ya lo sabes. Si tu familia está a punto de invertir en la construcción de una propiedad, sugiere el no dejar de acudir a los expertos en el tema. Hazlo por el factor de ahorro y por evitar las altas temperaturas en casa. JSN

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El grupo de investigación Arquitectura Bioclimática, de la Universidad Autónoma del Caribe, ocupó el primer lugar a nivel nacional en el indicador Producto Empresarial del Ranking DTI Sapiens. En este mismo ítem se ubicaron otros nueve grupos de la universidad.

 

Precisamente en este último ranking DTI (Desarrollo Tecnológico e Innovación) de la firma Sapiens Research ubicó a Uniautónoma en el quinto lugar entre todas las Instituciones de Educación Superior (IES) en Colombia, que participaron de la medición.

 

Los otros grupos que clasificaron en ese indicador son Fibra Interior (puesto 7), Gestión Educativa (puesto 12), Ellipsis (14), GIIT (23), Invius (26), GISEDH (32), Incatur (42), Giopen (55) y el Grupo de Investigación en Gestión de la Innovación (64).

 

Cabe recordar que dentro de esta calificación se miden unos indicadores DTI de todos los grupos de investigación categorizados por Colciencias. Los indicadores analizados fueron los siguientes:

 

TEC (productos tecnológicos certificados o validados): diseños industriales, esquemas de circuito integrado, software, planta piloto, prototipo industrial y signos distintivos. En este ítem se ubicaron los grupos Gestión Educativa, GIIT y Ellipsis en los puestos 43, 60 y 80, respectivamente.

RNL (regulaciones, normas y reglamentos técnicos): regulaciones, normas, reglamentos, legislaciones, guías de práctica clínica y proyectos de ley, diferenciadas según el ámbito de aplicación. En este indicador aparecen los grupos Invius (puesto 68), Giopen (77) y GISEDH (85).

CON (consultorías científicas y tecnológicas): consultorías científico-tecnológicas e informes técnicos; y consultorías en arte, arquitectura y diseño. Aquí clasificaron los grupos Giopen y GIIT en los puestos 30 y 47, respectivamente.

Y el ya mencionado EMP (productos empresariales, secretos empresariales; empresas de base tecnológica spin-off y start-up; industrias creativas y culturales; innovaciones generadas en la gestión empresarial; innovaciones en procesos, procedimientos y servicios.

 

La investigación, el desarrollo y la innovación continúan dándole alegrías a la Universidad Autónoma del Caribe. Los frutos del arduo trabajo de docentes y estudiantes han sido recompensados en los últimos meses con la consecución de tres patentes, dos por invención y una por modelo de utilidad, y varios rankings internacionales han destacado a la institución en los principales puestos a nivel nacional.

Publicado en Noticias Generales
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