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En esta conectividad el reto es saber cuándo desconectarse: Ergonomía y Biomecánica en lugares remotos de trabajo

Domingo, 16 Agosto 2020 10:56
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Trabajar en lugares remotos significa que se puede trabajar desde el hogar, oficinas compartidas o en algún lugar diferente a una oficina, y en la mayoría de casos no obedece a horarios definidos sino a tareas u objetivos a cumplir.

 

Es por ello por lo que desde el equipo de ARL de Sura han brindado un espacio para recopilar sus mejores consejos para promover el buen manejo y comunicación entre los empleadores y trabajadores para mantener activa la cooperación, el evento contó con la ponencia de Ana María Arango quién es diseñadora industrial y especialista en economía.

 

Conforme avanza la situación actual donde enfrentamos la emergencia de salud pública por la COVID-19, el trabajo en casa es una estrategia vital para promover y seguir siendo productivos, al mismo tiempo, las organizaciones y sus trabajadores se enfrentan al reto de seguir viviendo su cultura organizacional desde casa, cargando física, mental y socialmente con sus tareas.

 

Ana María comenta inicialmente que para lograrlo es necesario que: “Se dedique un puesto exclusivo de trabajo, pues es fundamental escoger un lugar para implementar la rutina correcta y así terminar exitosamente mis labores diarias, debemos acostumbrar al cerebro a una hora especifica de finalización de trabajo, de manera que debemos recoger los elementos para romper el ciclo y mandarle el mensaje a nuestra mente y a nuestra familia ‘se acabó la jornada laboral’ y de esa manera volveremos a recuperar este espacio de armonía”.

 

Ana Maria sustenta los ritos y rutinas que antes se tenían en una oficina de trabajo las cuales se tienen que ir adecuando según las necesidades de cada persona. “Lo importante es que individuamente vayan haciendo un análisis de cómo están, quizás hoy no tomen el cambio pero mañana si, quizá el lugar que escogieron no es el adecuado, prueben otro lugar, la invitación es que empecemos a escuchar a nuestro cuerpo, seamos conscientes de la forma como nos sentamos no solo por la posición estática, sino de todas las demás posiciones. De nada sirve tener el súper teclado y la súper mesa, si no creamos pausas que le permitan a nuestro cuerpo recuperarse y descansar” menciona Ana Maria.

 

Entre los rituales a incorporar en nuestra nueva cotidianidad, destacan:

 

Pausas saludables:

Músculo esqueléticas: Se refiere a movimientos de diferentes segmentos corporales, como miembros superiores e inferiores, tronco cabeza y ojos.

Nutricionales: Prácticas alimentarias, alimentarse, constante consumo de líquidos para la hidratación, alimentación sana.

Psicológicas: Actividades que involucran el conocimiento, resolver crucigramas, jugar, sopa de letras, acertijos, y así mismo tienen incidencia en el aspecto emocional, dibujar, bailar, reír, entre otras.

 

“Tratar de conciliar todos mis compañeros ese horario de inicio, saludar, el horario de almuerzo, de pausa para que yo lo pueda tomar, sobre todo el de la finalización, crear las rutinas que permitan a mi familia y a mi entorno darse cuenta de que se acabó, sí dejó todo menos el celular y no puedo dividir mi vida porque no he pactado ese momento es donde llega ese agotamiento que estamos sufriendo muchos y llega ese síndrome particular donde nos sentimos saturados por nuestros líderes” sentencia.

 

“Pocas cosas están bajo nuestro control, no somos víctimas encerradas que no nos dejan salir, sino que somos parte de ese grupo que está cuidando a los demás, y para hacerlo debemos empezar por nuestra salud mental, para poder brindarle ese apoyo a los nuestros”, concluye Ana Maria Arango. DHS

 

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